CIUDAD
DE PANAMÁ, 26 de abril. — "El problema del hambre en América Latina
no es un problema de producción de los alimentos, sino del acceso a
ellos, ya que en su conjunto la región produce más alimentos de los
que necesita", dijo el director de Políticas de la Oficina de la FAO
para América Latina y el Caribe, Fernando Soto, en la XXXI
Conferencia Regional de la organización, inaugurada en esta capital.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO), América Latina y el Caribe se caracterizan
por una alta volatilidad de los precios de productos básicos,
especialmente de los alimentos, lo cual dificulta su acceso para los
más pobres.
La inflación, el desempleo, la disminución de las remesas y los
altos precios alimentarios han reducido los ingresos reales de los
segmentos más pobres de la población y agravado sus dificultades de
acceso a una alimentación adecuada.
América Latina "es una región exportadora principalmente de
cereales", donde algunos países sudamericanos "son exportadores
netos" de trigo, maíz y carne, algo que no ha impedido que, durante
la crisis, el número de hambrientos haya ascendido a 53 millones de
personas en la región, el mismo de hace 20 años, dijo Soto.