La economía hondureña tardará unos 10 años en recuperarse de los
daños ocasionados por el golpe de Estado y será el pueblo quien
pagará las consecuencias de esa crisis, advirtió este viernes el
periódico Tiempo, reporta Prensa Latina.
Antes de los sucesos del 28 de junio Honduras ofrecía un buen
panorama de crecimiento en la región, sin embargo, ahora el país
tiene problemas macroeconómicos muy fuertes para 2010 y 2011, señala
un editorial del diario.
Como consecuencia de la ruptura institucional, el Producto
Interno Bruto se contrajo en un dos por ciento el pasado año, una
caída mayor que cuando el huracán Mitch arrasó el territorio, con
pérdidas estimadas en cinco mil millones de dólares.
La misión del Fondo Monetario Internacional que visitó esta
semana a Tegucigalpa concluyó en que, para solucionar el problema,
el gobierno tendrá que reducir el gasto corriente, sobre todo los
salarios, lo cual impactará directamente sobre los trabajadores.
Un paquete enviado por el presidente Porfirio Lobo al Congreso
Nacional para su aprobación plantea elevar el impuesto a los
servicios de telecomunicaciones y establecer un gravamen del 12 por
ciento al consumo de energía.
También contempla aumentar los impuestos para cigarrillos,
bebidas alcohólicas y renta de viviendas.
Ahora le toca al pueblo pagar los platos rotos, pues quienes los
quebraron siguen en el mejor de los mundos, con sus canonjías y
privilegios, advierte Tiempo.
Un análisis publicado por ese rotativo, de la ciudad de San Pedro
Sula, señala que la crisis hondureña es de tal magnitud que
representa un quiebre histórico, por lo tanto para resolverla se
necesitan cambios estructurales de fondo.
Para los sectores agrupados en el Frente Nacional de Resistencia
Popular urge convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para
poner fin a las enormes desigualdades sociales, darle mayor
participación al pueblo y refundar el país.