Perdomo hace triunfar su Tesis de Menta

MICHEL HERNÁNDEZ
michelher@granma.cip.cu

Roberto Perdomo ha convertido su carrera desde hace mucho en una prueba de resistencia física. Pero a diferencia de los corredores de largo aliento que participan en la maratón olímpica, este guitarrista, compositor y cantante dirigió con notable puntería sus fuerzas a defender la causa del rock and roll. Un propósito al que se entregó con convicción de espartano desde hace ya más de una década.

Foto: Nacho VázquezA partir de su debut en el segundo tramo de los años 90, Perdomo demostró que tiene los ojos (y oídos) muy abiertos a todo lo que pueda enriquecer su propuesta artística. Por aquellos tiempos empezó a armar los cuatro demos de su repertorio que toman prestados argumentos de la mejor tradición de la canción de autor: Antes de empezar, Sandra, Partes de mí y Contra la pared.

Pero no se limitó a la producción de su trabajo en solitario. Como un pelotero que ostenta un average de 350 y sabe que tiene para más. Movido por inquietudes diversas decidió dar en el 2003 uno de los pasos más importantes de su vida musical hasta el momento, y emprendió la aventura de armar su propia formación bajo el nombre Tesis de Menta. Lo hizo en conjunto con su media naranja artística y espiritual, Beatrix López. Desde entonces los seguidores de la buena música han sido testigos del proceso de maduración de este grupo que se ha consolidado como uno de los buques insignias de la armada roquera cubana.

Con una sonoridad inscrita dentro de lo que se conoce internacionalmente como rock de orientación para adultos (AOR por sus siglas en inglés), la alineación, integrada además por Jesús Sanabria (guitarra líder), Daril Vaillant (bajo), Jany Cruz (tecladista), Mireya Torres (voces) y Daniel Zaldìvar (batería), ha tenido la oportunidad de grabar dos fonogramas, Mi Generación (Egrem) y Fragmentos (Colibrí), cuyo árbol genealógico se apropia de diversas fuentes, desde el blues, el jazz, las líneas melódicas del rock inglés hasta texturas psicodélicas.

Recientemente la banda confirmó la validez de su tesis en el Maxim Rock. Allí compartieron escenario con el grupo canadiense The Slates. Esta escudería, oriunda de Edmonton, fue invitada a Cuba por la Asociación Hermanos Saíz de Sancti Spíritus para llevar adelante otro capítulo del proyecto de intercambio cultural Solidarity Rock. En el concierto los "Tesis" dejaron caer un rosario de temas de sus dos manifiestos fonográficos que apuntan a los dramas existenciales del ser humano que busca alguien para amar (como dirían los Jefferson Airplane), a las venturas y desventuras del mundo real, y a las batallas que lleva sobre sí el hombre de este siglo.

El show sirvió, entre otras cosas, para mostrar que la alineación vive una época de esplendor debido, en gran medida, al acople y el desempeño de sus integrantes. En tal sentido hay que mencionar especialmente a Beatrix, que ha devenido una de las vocalistas de excelencia dentro del panorama cubano contemporáneo, gracias a su facilidad para transitar por variados registros y a la fuerza de su carácter como frontman que le permite comunicar afiladas emociones con sentimiento y sensibilidad. Del mismo modo resalta la capacidad múltiple de Perdomo, quien alterna su función en el puesto de la guitarra rítmica con el trabajo vocal, y establece una estrecha conexión con su público más fiel. Pero, sin dudas, otra de las cartas ganadoras de los "Tesis" es su guitarrista líder, Jesús Sanabria. Graduado de Instructor de Arte, este músico volvió a ratificar que ha superado su estatus de promesa para convertirse en uno de los motores musicales del ensamble. Lo anterior lo confirma el vuelo artístico y la limpieza de su ejecución, atributos que le permiten afianzar su poder como instrumentista e impactar favorablemente en el plano sonoro de la banda.

Tras casi una hora los locales dejaron caliente el Maxim a The Slates, quienes descargaron toda su energía desde el principio con la interpretación de Blitzkrieg Bop, uno de los himnos de los padres fundadores del punk, Los Ramones. De ahí en adelante ofrecieron un set alegre y refrescante que jugó a favor del diseño de este espectáculo que no solo dio otra lección de que el rock and roll hecho con el corazón sigue siendo un vehículo perfecto para hermanar culturas: también permitió ver la atendible progresión de Tesis de Menta y de su líder Roberto Perdomo que, como hacen los grandes guerreros del deporte, dejan siempre la piel sobre el terreno.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas | Especiales |

SubirSubir