Avanza la preservación medioambiental 
en la Isla de la Juventud 

Diego Rodríguez Molina

NUEVA GERONA.— El sistemático trabajo de educación ambiental, la activa participación comunitaria y el esfuerzo mancomunado de las instituciones, logran en la Isla de la Juventud avances en diversos indicadores relacionados con la preservación de la naturaleza, el desarrollo sostenible y la calidad de vida de los pobladores.

Elevar y mantener por encima del 56% la cobertura boscosa, con un índice de supervivencia del 93% en las plantaciones durante sus tres primeros años, figuran entre los resultados, que incluyen igualmente la reducción en un 5,3% de la carga contaminante en las cuencas hidrográficas, superiores niveles en el tratamiento del agua potable, mayor disciplina de los inversionistas y mejor aprovechamiento y conservación de los suelos.

A estos saldos contribuyen, la reforestación, que en el último año incorporó más de 735 hectáreas; el incremento del reciclaje y mayor utilización económica de residuales, principalmente por parte de las industrias pesquera y de conservas de cítrico, así como las ramas de las ganaderías porcina y avícola, cuyos desechos se destinan a la alimentación animal y la fertilización de áreas de cultivo, además de acciones constructivas para el empleo eficiente de las lagunas de oxidación, precisó Amada Tenembauw, de la delegación aquí del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

En la etapa —agregó— también se inició el diagnóstico de las zonas costeras, para el ordenamiento de la labor conservacionista y el manejo integrado de esos frágiles ecosistemas, al tiempo que fomentan en los mares las poblaciones de langosta, recuperan playas y prosigue con buenos resultados el monitoreo de las iguanas y tortugas en los cayos Largo del Sur e Iguana.

Destacado papel desempeña la labor comunitaria, fundamentalmente en La Reforma, Julio A. Mella y Cocodrilo, vinculadas todas a importantes proyectos de cooperación internacional, que igualmente redundan en el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de sus habitantes.

Similares programas favorecen la protección de singulares especies como el cocodrilo cubano, la cotorra y la grulla, cuyas poblaciones se han incrementado.

 

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