WASHINGTON, 29 de junio (PL). — La
decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de
permitir a los presos de guerra en Guantánamo y en el país, de
apelar su detención sin juicio es destacada hoy por medios
norteamericanos como una derrota para la Casa Blanca.
Al declarar que "un estado de
guerra no es un cheque en blanco para el presidente", la
máxima instancia legal estadounidense abrió el camino a los
reclamos de más de 600 de los llamados combatientes enemigos para
que sus casos sean analizados por un tribunal.
El foro echó por tierra el argumento
legal de que la rama ejecutiva tiene la última palabra para imponer
la detención de nacionales y extranjeros en las agresiones de Iraq
y Afganistán, indica hoy The New York Times.
Los reclusos ahora pueden desafiar
las evidencias del gobierno ante un juez, luego de ser privados de
su derecho constitucional a tener un proceso justo durante varios
meses.
En el caso de los centenares de
confinados en la base naval de Guantánamo la corte se pronunció
con un voto de seis contra tres que los jueces federales tienen
jurisdicción para atender las peticiones de estos de que están
detenidos ilegalmente.
El fallo de la Corte Suprema,
calificado de derrota para Bush, desencadenó hoy una ola de
apelaciones de parte de los abogados de los presos en la base de
Guantánamo.
El abogado Joseph Magulies, quien
representa a numerosos prisioneros, declaró que de inmediato
iniciarán el proceso que lleve a la liberación de la mayor parte
de los reos.
Washington había argumentado que los
tribunales del país no tenían jurisdicción porque los confinados
estaban fuera del país. Asimismo con la decisión las razones de
seguridad aducidas por la Casa Blanca para bloquear juicios como el
de José Padilla, el llamado talibán boricua, se tambalean.
El grupo "Centro para los
Derechos Constitucionales", que defendió la demanda en nombre
de 14 prisioneros ante la Corte Suprema, analiza presentar una
demanda conjunta en nombre de todos los recluidos en Guantánamo.
Mientras, la secretaría de Justicia
intentará que todos los procesos sean abordados en un mismo
tribunal, según informó el diario "The Washington Post".
El dictamen golpeó las aserciones de
la administración de que el presidente, como comandante en jefe,
tenía el derecho para detener indefinidamente a individuos como
"combatientes enemigos" sin presentarle cargos y sin el
acceso a un tribunal y a una defensa.
Steve Shapiro, director legal de la
Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) calificó de
histórico el paso de la Corte pues rechaza los argumentos de la
Casa Blanca de que sus acciones en la guerra están por encima de la
ley y no pueden ser contrariadas por cortes norteamericanas.
El fallo del máximo tribunal tiene
lugar en momentos en que el presidente Bush se encuentra a la
defensiva por el escándalo causado por la aplicación de torturas
en la prisión iraquí de Abu Ghraib.
Entre los casos más notorios que se
benefician del dictamen está el de Yaser Esam Hamdi, un residente
en Louisiana que nació en Arabia Saudita, quien ahora tiene derecho
a un abogado y a desafiar su detención en la corte.
Hamdi, está preso en Carolina del
Norte bajo sospecha de ser miembro del Talibán, tras su captura en
Afganistán, sin derecho a un abogado ni a la visita de sus
familiares.