BAGDAD, 30 de abril (PL).—
Las tropas estadounidenses que sitiaban la sublevada ciudad de
Faluja, al oeste de esta capital, iniciaron hoy su retirada, luego
de bombardear un poblado de la localidad, informó el mando central
de los invasores en Iraq.
Después de tres semanas de asedio,
el I Batallón del V Regimiento de Infantería abandonó sus
posiciones, sólo dejando en la retaguardia a 80 militares para
cubrir la retirada.
El repliegue de los efectivos
estadounidenses tiene como antecedente un acuerdo entre el mando
ocupacionista y altos oficiales de la época del derrocado
mandatario Saddam Hussein, detenido el pasado 13 de diciembre en una
aldea cercana a Tikrit, su ciudad natal.
El trato plantea que la seguridad de
Faluja quedará eventualmente en manos de una fuerza iraquí.
Momentos antes del repliegue aviones
norteamericanos del tipo F-16s y F-18s lanzaron municiones de
precisión guiadas contra una barriada de esa convulsa urbe, donde
también se escenificaron enfrentamientos en diferentes puntos.
Faluja fue sitiada el pasado 5 de
abril por los militares norteamericanos que cumplían la misión de
capturar a los presuntos culpables de la muerte de cuatro
mercenarios estadounidenses el pasado 31 de marzo durante un acto de
rechazo popular contra la presencia extranjera.
La operación, catalogada de gran
envergadura, dejó centenares de civiles muertos, principalmente
mujeres y niños, y cerca de 90 infantes norteamericanos perecieron
en el empeño de controlar esta sublevada localidad,
mayoritariamente sunita.
La clandestina Voz de Iraq Libre
comentó este viernes que la retirada estratégica de los soldados
enviados por Washington responde a las bajas fatales ocasionadas en
estas tres semanas por los opositores, comprometidos a hacer de
Faluja una tumba para los ocupantes.
En ese contexto de inseguridad
perdió la vida un ciudadano filipino que servía en una empresa
privada estadounidense contratada por las fuerzas de ocupación.
El gobierno de Filipinas, que
mantiene en suelo iraquí 95 soldados, advirtió que mantendrá sus
hombres bajo la égida de Estados Unidos.
En el mismo ataque contra el convoy
en el que pereció el filipino, murieron dos ucranianos.
En la ciudad santa de Najaf unos 300
estudiantes procedentes de la ciudad de Amara, suroeste de Iraq, se
brindaron como escudos humanos con el fin proteger al perseguido
clérigo chiíta Moqtada al Sadr.
Los jóvenes, que portaban retratos
del jefe religioso, de 36 años de edad, manifestaron su
disposición para integrar el Ejército del Mehdi.