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 Estamos defendiendo la soberanía, la
independencia del país y las conquistas del socialismo; queremos perfeccionar lo que
hemos hecho

No es que nosotros estemos construyendo el socialismo;
fundamentalmente en este momento estamos defendiendo la soberanía, la independencia del
país y las conquistas del socialismo. Si podemos hacer un poquitico de socialismo, lo
hacemos; pero principalmente queremos perfeccionar lo que hemos hecho, ir ganando en
calidad. Si tenemos más de 60 000 médicos, que nuestros médicos sean cada vez mejores
médicos.
Vean ustedes que, en pleno período especial, hemos logrado seguir
reduciendo la mortalidad infantil y llevarla a niveles de 7,2; en pleno período especial
7,2 (Aplausos). Son mejores nuestros médicos.
Si tenemos de 250 000 a 300 000 maestros y profesores, nuestros
maestros y profesores tienen cada día más conocimientos. y seguimos graduando, porque
hay algunos que se retiran. Y tenemos una reserva de maestros para que los otros puedan
estudiar. Miles de maestros tienen la oportunidad de estudiar a tiempo completo con su
salario, que es modesto en las actuales dificultades económicas, pero tienen su salario y
pueden dedicarse a tiempo completo a la superación y al estudio. Vamos mejorando la
calidad, vamos seleccionando mejor los que ingresan a las escuelas pedagógicas y los
vamos preparando mejor. Y así con todos nuestros profesionales.
La Revolución ha graduado 600 000 profesionales universitarios, y a
todos les buscamos algún empleo. Si quieren hacer otro trabajo, bueno, hacen una especie
de recalificación.
Detenido el impulso del desarrollo, deprimida la economía,
lógicamente no podíamos darle un empleo racional, óptimo, a cada uno de los graduados;
pero no se cerraron las universidades, ingresa un número considerable todos los años, ya
más seleccionados por el expediente, por la vocación, por las capacidades. Sin embargo,
tenemos capacidades disponibles en las universidades. Hay más de 20 000 profesores. No se
ha reducido el número de profesores universitarios, ahí están estudiando, superándose.
Hay capacidades que estamos utilizando con determinados países, no
en el número que desearíamos. En cierto momento nuestro país -como dije ayer- tuvo 22
000 becarios extranjeros; alcanzó esa cifra, que no la alcanzó ningún otro país, un
per cápita tan alto de becarios por ciudadanos del país. Pero ahora, sí, por ejemplo,
tenemos algunos planes para estudiantes de los países del CARICOM que tienen dificultades
para estudiar, países muy pequeños y aislados geográficamente que no pueden tener
facultades universitarias, y les hemos ofrecido todas las becas que quieran. Eso no nos
arruina. Ahí están los mismos profesores, ni un gasto más en profesores; ahí están
las instalaciones, ni un gasto más en instalaciones. Un gasto en el mantenimiento de los
estudiantes. Y lo hacemos gratuitamente. Sí les recomendamos a los países que les
envíen alguna ayuda adicional para ellos, para gastos personales, que compensen un poco
las carencias que puedan tener nuestros propios estudiantes en este período que estamos
viviendo.
Es decir que nosotros vamos mejorando en calidad. Nuestros
investigadores, que son muy jóvenes, tienen cada día más experiencia y programas más
audaces.
La administración la hemos racionalizado todo lo que puede ser
racionalizada, y estamos buscando eficiencia por encima de todo, controles por encima de
todo, porque al abrirse las puertas de nuestro país a la entrada y salida de cientos de
miles y de millones de personas, los riesgos que se corren son de todo tipo: riesgos para
la seguridad cuando los planes terroristas se organizan en el exterior para conspirar,
hacer combinaciones, introducir elementos explosivos; todo eso se facilita. Pero no es
eso, no son solo las cosas de seguridad, son costumbres, hábitos. En nuestro país no
existía ni la propina, y a partir de los hábitos establecidos en el servicio turístico
del mundo y la necesidad de un cierto estímulo a los que trabajan en el sector,
independientemente de su buena voluntad, la hemos aceptado; y porque sería imposible, es
un hábito, que no hay nadie -unos más y otros menos- que no entregue una propina cada
vez que recibe un servicio. Eso es inevitable.
Hemos tenido que aceptar la libre circulación de la divisa
convertible. Venían por distintas vías del exterior, y no se podía estar persiguiendo
al que tenía divisa convertible: libertad de poseer y utilizar divisas convertibles.
Bien, ayuda dentro de una situación determinada. Eso no lo hicimos nunca antes de este
período especial. Claro, los que reciben aportan, adquieren determinados productos, y una
parte del valor viene a ser como un valor agregado para ayudar a satisfacer necesidades de
alimentos, medicinas, etcétera, de aquellos que no tienen el privilegio de una remesa
exterior.
Hemos tenido que hacer muchas cosas, pero tenemos riesgos que no
teníamos antes. Debemos tener un mayor cuidado, y muchos perros amaestrados que tienen
que aprender dos cosas -nuestros perros, en el caso especial de nuestro país, necesitan
dos oficios-: tienen que ser expertos en detectar drogas y además explosivos (Aplausos).
Los perros de ustedes no necesitan detectar explosivos, únicamente algún pequeño grupo
para alguna situación como esta de una reunión internacional; pero no andan por ahí
grupos, muy estimulados y muy entrenados, desesperados porque no se derrumba la
Revolución, no satisfechos todavía con un bloqueo recrudecido, más otro bloqueo por
añadidura, al desaparecer, como he dicho más de una vez, aquellos que eran los pilares
de nuestro comercio. Desesperados por todo eso, arrecian sus planes. Ustedes no tienen ese
problema, ningún otro país prácticamente lo tiene. Pero ellos quieren golpear el
turismo, quieren golpear las inversiones extranjeras desalentándolas, para no dejarle al
país ni una oportunidad.
Es por eso el esfuerzo, las medidas que hay que tomar de todo tipo,
porque no es solo con perros que se descubren los planes. Y si a algo hemos aprendido
nosotros es a descubrir planes. Los perros ayudan, desde luego.
El turismo trae esos peligros, y la inversión extranjera los trae,
crea diferencias. Se promueve la corrupción, indiscutiblemente, porque está el hábito
de una comisión de tanto y más cuanto para que le den preferencia a tal empresa sobre la
otra, todo eso; pero ello nos obliga a nosotros a una organización más eficiente, a
auditorías eficientes y auditores que auditoreen a los auditores, además (Risas y
aplausos).
No se imaginan ustedes lo que es la lucha contra todo lo que trae
aparejado el sistema social, histórico, que ha prevalecido en los últimos siglos. No
puedo generalizar, hay muchos inversionistas rigurosamente honrados, rigurosamente
honestos, que no andan con actividades de esa clase; pero los hay, hay de todo.
El país ha abierto, ya no es el país en una urna de cristal.
Nosotros hemos planteado la tesis de que la virtud se cultiva en contacto con el vicio; de
lo contrario, la virtud está en una urna pura, aséptica totalmente, sin un germen
patógeno, con mil filtros que impiden que aires contaminados penetren.
Las palabras que yo decía eran: La virtud se cultiva en la lucha
contra el vicio. Si se es puro, en la urna de cristal, después, cuando aparecen los
gérmenes, pueden no existir anticuerpos suficientes.
Nuestro pueblo es un pueblo con muchos anticuerpos morales y de
conciencia; pero siempre hay un número de personas susceptibles a enfermarse, a
enfermarse ideológicamente. El enemigo lo estimula, presenta su sociedad de superconsumo
-la norteamericana no es de consumo, es de superconsumo- como modelo, como sueño, y lo
divulgan por todos los medios; además, lo pregonan. Empiezan a comparar los ingresos de
un país, el más rico del mundo, con los de países del Tercer Mundo, esos países que
están por desarrollarse y a los que no quieren permitir que se desarrollen; a presentar
sus patrones de consumo y de vida contra los que puede mantener un país como Cuba que
lleva casi 40 años de bloqueo riguroso, al que no se le permite comprar ni una aspirina.
Ustedes ya han oído hablar de que unas medidas, mencionadas
recientemente, supuestamente van a liberalizar un poco la venta de medicamentos. Pero para
comprar un medicamento -todavía no lo tienen reglamentado ni tienen apuro-, los trámites
y los papeles burocráticos hacen casi imposible comprar una aspirina apenas. Ellos, sin
embargo, han hecho ver que sí, que van a liberalizar, pero la verdad es que hasta ahora
no hay nada práctico en eso. Y al país bloqueado durante 40 años, entonces dicen: miren
el socialismo, las necesidades que tiene el pueblo, a eso lo ha conducido la Revolución;
contrastándolo con lo que tienen los consumidores allí en el imperio.
Es como si ataran a alguien de pies y manos y lo lanzaran al agua, y
dijeran: mira a ese que no puede nadar. Pues nosotros hemos sido capaces de nadar,
incluso, con los pies y las manos atados, y decir: tenemos cosas que no tienen ustedes,
porque no hay un solo anciano durmiendo debajo de un puente tapado con papeles (Aplausos
prolongados); no tenemos un solo analfabeto (Aplausos). No tienen ellos muchos totalmente
analfabetos, sobre todo tienen analfabetos funcionales; pero hay otra categoría de
analfabetismo que es terrible: el analfabetismo político (Aplausos).
Realmente uno se asombra muchas veces, porque es un pueblo
inteligente, sin duda, trabajador. Pero, ¿cómo un sistema puede mantener en la
ignorancia de valores y cuestiones esenciales al ser humano?
Tenemos una mortalidad en toda Cuba inferior a la de la capital de
Estados Unidos (Aplausos), y los niveles de supervivencia son iguales en el campo y en la
ciudad (Aplausos), en los negros, los mestizos, los mulatos, los trigueños y los blancos
(Aplausos). En Estados Unidos hay mortalidad infantil para ricos y mortalidad infantil
para pobres; mortalidad infantil para blancos y mortalidad infantil para negros, depende
del color, la riqueza y todo eso. En nuestro país la mortalidad infantil es igual para
todos (Aplausos), y las mínimas muertes maternas son las mismas en el campo que en la
ciudad; es igual para todos, independientemente de ingresos, riqueza y todo eso.
En nuestro país el 85% de la población es dueño ya de su
vivienda; hay otro tanto por ciento en que muchas casas son de industrias básicas; el
médico de la familia tiene una casa que no es propiedad de él, porque si lo trasladan
tiene que dejarle la casa al médico de la familia que viene; o las casas en una fábrica
apartada. Pero un altísimo porcentaje de la población es dueño de su vivienda, no paga
renta, no paga ni siquiera impuestos.
En Estados Unidos hay que pagar mucho más de impuesto,
incomparablemente más, por ser dueño de la casa, que lo que en Cuba se pagaba de renta
en la época del capitalismo. Bueno, hay muchas, muchas cosas en nuestro país, pobre y
bloqueado, que no tienen ellos, incluso desde el punto de vista material.
Nuestros atletas ganan muchas medallas de oro (Aplausos) y no
tenemos que estar comprando atletas de otros países (Aplausos).
Ahora, vean en qué duras condiciones nuestros pueblos tienen que
luchar si tienen un equipo amateur: Los atletas reciben en nuestro país un gran apoyo, la
oportunidad de estudiar en las escuelas de educación deportiva, un título universitario,
ingreso modesto, y de repente les ofrecen 5 millones, 10 millones de dólares a un atleta.
Es realmente abusivo, inmoral que un país forme sus atletas, los quiera tener allí para
que el pueblo los disfrute, los vea, y los compre desde el exterior un país rico. Como
realmente el deporte se ha profesionalizado en los últimos años y los atletas se han
convertido en mercancía, no se imaginan ustedes los sacrificios de un país para mantener
la moral y espíritu patriótico de sus atletas y que sean incapaces de venderse por
millones de dólares (Aplausos).
Tenemos el orgullo de contar con atletas a quienes les han ofrecido
contratos hasta por 40 millones de dólares por jugar cinco años y los han rechazado, y
esos atletas lo que tienen es un modesto apartamento y pueden llegar a tener un modesto
carro como estímulo, como premio a su esfuerzo. Luego hay que asombrarse de que existan
hombres capaces de rechazar, en este mundo enajenado por el dinero, 40 millones de
dólares.
Ellos se llevan atletas de todos los países, pero cuando consiguen
sobornar a un atleta cubano lo divulgan por todo el mundo como una humillación para Cuba.
A las últimas competencias fueron más de 800. Cuando fueron a
Puerto Rico, en los últimos Juegos Centroamericanos, quisieron hacer un saqueo de atletas
y ofrecieron mucho, incluso consiguieron la deserción de algunas decenas, no recuerdo el
número exacto. Esta vez consiguieron tres y ninguno de los de más categoría, y allí
estaban nuestros boxeadores que ganaron casi todas las medallas de oro y los quieren
comprar, y a nuestros deportistas los quieren comprar. Es otra forma de hostigamiento y de
saqueo.
Ellos están creando escuelas en América Latina para promover
valores deportivos, especialmente para las Grandes Ligas de pelota, porque han sacado la
cuenta de que les cuesta más caro formar un atleta en Estados Unidos que un atleta en
América Latina. Bien, algunos van allá, y yo sé que ustedes no se pueden conformar con
otra cosa, se alegran con razón cada vez que un pitcher bueno, un jonronero de primera,
bota la pelota allá en las Grandes Ligas.
En nuestro caso el deporte es un espectáculo, dura casi todo el
año, la gente quiere ver a sus atletas. Hay algunos eventos que son mucho más cortos;
los voleibolistas, por ejemplo, van a estar breve tiempo participando como espectáculo
propiamente. Pero es una lucha tremenda por llevárselos.
Por todos los medios ellos tratan de introducir el virus
ideológico, dividir, desmoralizar, y nosotros tenemos que enfrentarnos a todos estos
problemas con nuestra apertura; pero creo que estamos aprendiendo a enfrentarnos bien a
todos y a ser también más eficientes en todo. El día en que volvamos a tener recursos
relativamente abundantes, seremos posiblemente dos veces, tres veces más eficientes de lo
que éramos en los tiempos de las vacas gordas, y podremos utilizar mejor los recursos.
Estamos avanzando en calidad en esta lucha; poco a poco, y con todas las leyes perversas
que nos aplican, vamos avanzando, puede ser un 5%, un 3%, un 2%, 1,5%, y si un día una
supersequía, un ciclón o cualquier otro fenómeno nos hace caer un punto, ni nos
desmayamos por eso, ni mucho menos, seguimos luchando. Ya les decía que tenemos alrededor
del 76%, algún día llegaremos al ciento por ciento de lo que habíamos alcanzado ya.
Nuestra batalla es una batalla no solo de supervivencia, o de
sobrevivir por sobrevivir, no; es una batalla para participar en la lucha por un mundo
mejor (Aplausos), para participar en esa lucha junto al mundo.
Ellos darían un golpe fuerte si derrocaran a la Revolución Cubana,
porque ahí están todas las tribunas de Naciones Unidas, y en las propias Naciones Unidas
y en todas partes está presente un país que ha sido capaz de esistir, un país que ha
sido capaz de demostrar que con muy, muy pocos recursos se puede hacer mucho, y ahí
siempre está su voz. ¡Qué dieran ellos por apagar la voz de Cuba en cualquier tribuna,
en la OMC o en la OMS!, porque allí está Cuba siempre sacando los cálculos y las
cuentas de cuánto despilfarran en esto y en lo otro y en lo otro; cuánto vale una
medicina contra el SIDA, los 10 000 dólares que hay que pagar anualmente para ese coctel
que puede preservar la vida de un enfermo de SIDA, y preguntándoles de dónde van a sacar
los africanos los 300 000 millones de dólares que necesitarían cada año para darles ese
mismo tratamiento médico a más de 30 millones de enfermos de SIDA en Africa.
Hay muchas preguntas que hacerles en todas partes y en todas las
tribunas y muchas cosas que denunciar, para ayudar a formar la conciencia que necesitamos
y que necesita el mundo, para soluciones que, repito, no van a venir por voluntad de
nadie, sino por necesidad de una humanidad que necesita sobrevivir. Porque, realmente, lo
que se discute es la supervivencia de la especie; ya no es la supervivencia de una
revolución en una isla o en un pequeño país, se discute la supervivencia de la especie
humana.
Para cualquier revolucionario, a mí me parece que la idea de ese
mundo del futuro es tal vez la idea más importante y más noble que pueda albergar.
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