No tenía pelos en la lengua –como se dice popularmente–, cantaba fuerte y sostenido, destacando en las notas altas, y el sonido de su guitarra era depurado. Detrás de su frágil y delgada apariencia se escondía un carácter de difícil trato, aunque en la intimidad pudiese resultar todo lo contrario. Así se recuerda en distintos testimonios al trovador Noel Jorge Nicola Reyes, nacido el 7 de octubre de 1946, hace 80 años.
Nieto de Clara Romero de Nicola, reconocida profesora de guitarra, e hijo de Isaac Nicola, considerado el creador del método cubano para la enseñanza de este instrumento, a este compositor la pasión por la música le llegó por herencia.
Compuso sus primeras canciones a los 13 años y, casi de forma fortuita, estuvo junto a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés la noche del 18 de febrero de 1968, en la sala Che Guevara de Casa de las Américas, en el concierto inaugural de lo que después sería llamado Nueva Trova.
Silvio, quien fue uno de sus entrañables amigos, recordó que, a principios de 1968, Pablo Milanés le comunicó que Haydee Santamaría los invitaba a hacer un concierto en el marco del Centro de la Canción Protesta, en Casa de las Américas. Entonces se pusieron a contar y comprendieron que entre los dos no tenían suficientes canciones políticas para completar un programa.
Pero resultó que también eran los tiempos en que Noel y él empezaban a verse y a mostrarse canciones. Silvio le había escuchado muy buenos temas de los que les faltaban para completar el listado, y por eso le tocó proponer que le invitaran.
Es posible que sus dos compañeros ganasen más notoriedad de cara al público y a los medios, pero no se debe olvidar que Noel Nicola fue el coordinador nacional de este movimiento y un intenso promotor cultural, que sacrificó tiempo de su creación personal para buscar nuevos talentos, organizar festivales y preservar la obra de otros creadores.
Fue, también, integrante del Grupo de Experimentación Sonora del Icaic, recibiendo clases junto a otros miembros de los maestros Leo Brouwer, Juan Elósegui y Federico Smith. Su cancionero, que posee más de 350 títulos musicales y una docena de álbumes, se nutre de temas muy populares como Esa mujer es un dolor; Laura, milonga y lejanía; Qué hay delante, detrás, al lado; Para una imaginaria María del Carmen; o la imprescindible Es más, te perdono.
Al momento de su partida, el 7 de agosto de 2005, Silvio Rodríguez afirmó en la despedida de duelo en el cementerio de la capital cubana: «Él se nos va solo, lo mínimo, como para reconocer que es un fundamental desconocido, una rica sustancia por revelar, que una vez se autonombró trovador sin suerte».










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