Gibara, Holguín.- Ya echó a andar la edición 20 del Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, que ante todo reafirma su capacidad de resiliencia y el respeto a la idea de hacerse acompañar por las más diversas manifestaciones del arte en atinada apuesta por el desarrollo local.
Eso quedó claro en la tarde noche de ayer, durante la apertura, cuando Sergio Benvenuto, presidente del evento, puntualizó ante centenares de residentes en la llamada Villa Blanca de Los Cangrejos, que la exhibiciones de los materiales cinematográficos se realizarán en pantallas al aire libre, apoyadas por sistemas de baterías autónomas, lo cual tuvo su primera evidencia minutos después de la afirmación, cuando el público disfrutó del filme cubano Neurótica Anónima, dirigido por Jorge Perugorría, con guion de Mirtha Ibarra.
Antes, colorido y rebosante de alegría, se había desarrollado el tradicional desfile de arrancada de la cita, que en dos décadas de pruebas de voluntad de los organizadores y de lógica apuesta por el rol transformador del arte, ha estado, como dijo Bemvenuto, marcada por la perspectiva comunitaria.
Por el apoyo recibido para poner en marcha y desarrollar el festival, el directivo agradeció al Ministerio de Cultura, Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), Dirección de Cultura de Holguín y Gobierno de Gibara, así como a las embajadas y entidades internacionales auspiciadoras.
Hasta al 18 de julio se extenderá esta fiesta del arte a la que asisten, según información de los organizadores, representaciones de cerca de 20 países desde Asia Central hasta el Caribe.














COMENTAR
Responder comentario