ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La casa Guinness. Foto: The Independent

La Televisión Cubana transmite la serie británica La casa Guinness (Netflix, 2025), la cual sugerimos ver, para así conocer en algunos casos o confirmar en otros el talento de su creador: el guionista, director, productor y showrunner televisivo Steven Knight.

La trayectoria del artista inglés de 67 años incluye excepcionales aportes en el apartado del guion para realizadores como el canadiense David Cronenberg en Promesas del este (2007), uno de los dramas gansteriles de primera línea durante el siglo en marcha.

Él, asimismo, escribió filmes para un director británico del relieve de Stephen Frears (Negocios ocultos, 2002); el también inglés Michael Apted (Amazing Grace, 2006); el irlandés John Crowley (Circuito cerrado, 2013); el sueco Lasse Halström (Un viaje de diez metros, 2014); o el ruso Serguei Bodrov (El séptimo hijo, 2014).

Sus incursiones en este campo incluyen, además, trabajos para los norteamericanos Edward Zwick (El caso Fischer, 2014); John Wells (Una buena receta, 2015); y Robert Zemeckis (Aliados, 2016). De igual forma, rubricó guiones al servicio de los británicos Susanna White (La mujer que camina delante, 2017); y Sacha Gervasi (Los criminales de noviembre, 2017); el uruguayo Fede Álvarez (Milenium: lo que no te mata te hace más fuerte, 2018) y el chileno Pablo Larraín (Spencer, 2021/María Callas, 2024), entre otros.

Dentro de la categoría de la dirección cinematográfica merece destacarse ese macizo thriller nocturno de espacio único titulado Locke: filme de 2013 con lucimiento actoral de Tom Hardy, el cual supuso la antesala de la colaboración de ambos en la que sería la serie cumbre de Knight: Tabú (BBC, 2017).

En el terreno de las series (muy explorado por el creador), su pericia para escribir, generar historias bien planteadas y desarrolladas, construir universos y personajes de carnadura dramática y sostenibilidad en el tiempo, es apreciable, sobre todo, en Tabú, en su saga gansteril de seis temporadas Peaky Blinders (BBC, 2013–2022) y en esta, La casa Guinness.

El creador de las series (bastante bamboleantes en sus saldos artísticos) See, Cuento de Navidad, This Town, La luz que no puedes ver, Red de mentiras y Mil golpes, luce, nuevamente, en su mejor forma en La casa Guinness. Ahora se trae para que le dirija seis de sus ocho episodios a Tom Shankland, quien ya lo hizo en la serie bélica de Knight, Los hombres del S.A.S (BBC, 2022).

Si su compatriota Ridley Scott se adentró en el entorno íntimo del emporio italiano en La casa Gucci, Knight hace lo mismo, pero en el de la familia del cervecero irlandés de apellido Guinness y renombre mundial. El guionista no se interesa por los días del patriarca. Su serie arranca con la muerte y enterramiento del fundador. La pelea entre independentistas, católicos y protestantes, suscitada al desplazarse su cortejo fúnebre, recuerda, por la violencia y coreografía épica, a las de Martin Scorsese en Pandillas de Nueva York, como igual a Peaky Blinders, a la que suele mirarse.

La casa Guinness sigue el curso de los cuatro hijos de la dinastía, parecidos –aunque no tan dañados, débiles o hambrientos de poder–, a los de la inigualable Succession: dos de ellos herederos directos por testamento. El par de vástagos restante lo conforma un alcohólico incurable, al cual el millonario padre le ofrece solo una modesta pensión, y la única hembra, a quien, como es casada y depende de su esposo, el viejo no le deja ni un chelín.

Estamos en 1868 y las convenciones morales de la época determinan que la homosexualidad del primogénito deba ocultarse por la familia, mediante el pago de sumas o el establecimiento de acuerdos de poca conveniencia. Eso, o 20 años de cárcel.

Serie adictiva en buena ley (una historia firme; unos personajes orbiculares y bien defendidos por sus actores: las palmas para James Norton como el administrador de la cervecería dublinesa; montaje adrenalínico, ricos refuerzos sonoros del trío irlandés de rap Kneecap), La casa Guinness es una buena opción para seguir.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.