Pareciera que, entre el gobierno sionista de Israel, y la Administración de Estados Unidos, hay una cínica y brutal competencia, para mostrar al mundo, quién comete más crímenes.
En dicha competición, los funcionarios de Washington marchan al frente, y en las mentiras que fabrican sobre cada hecho, no hay quien les ponga un pie delante.
Por ejemplo, este martes 2 de junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, durante su comparecencia ante el Congreso, afirmó que Irán estaría implicado en planes para atentar contra funcionarios estadounidenses, en el marco de sus críticas hacia la República Islámica de Irán, reportó Hispantv.
Se trata, sin lugar a dudas, de una falacia más para tratar de desviar la atención y de encubrir sus actos, han asegurado las autoridades de Teherán.
Al respecto, se citan distintos crímenes, como son el bombardeo a un polideportivo en la ciudad de Lamerd, en el sur del país, donde murieron 24 civiles y más de 130 resultaron heridos; el ataque contra una escuela de enseñanza general en la ciudad sureña de Minab, donde resultaron asesinados 168 alumnos y la agresión y hundimiento del buque Iris Dena, cerca de Sri Lanka, donde perdieron la vida 104 personas y otras 32 resultaron heridas.
La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) verificó más de 20 ataques contra instalaciones sanitarias iraníes desde principios de marzo de 2026, mientras la Media Luna Roja Iraní informó que más de 300 instalaciones sanitarias y de emergencia sufrieron daños durante la agresión militar de Estados Unidos e Israel.
La lista de los centros bombardeados incluye empresas farmacéuticas, hospitales psiquiátricos, almacenes de ayuda de emergencia, centros de plasma y laboratorios universitarios.
UNA ACCIÓN CONTRA LA SALUD, CONTRA LA VIDA
Con los bombardeos estadounidenses e israelíes contra las instalaciones centrales del Instituto Pasteur, de Irán, se puso de manifiesto, una atroz acción cuyo único objetivo es incapacitar a la República Islámica, de sus instalaciones científicas dedicadas a la salud humana.
Se constata que el plan estadounidense de dejar a Irán sin posibilidades de desarrollar su energía nuclear con fines pacíficos es, en realidad, querer mutilar al país persa para que nunca se desarrolle, que sus planes de salud quiebren y su población muera.
En el Instituto Pasteur, producto de la colaboración con Francia y nacido en 1921, se atesora gran parte del valor científico iraní, puesto al servicio del ser humano.
Desempeñó un papel histórico en la introducción de la medicina moderna y la producción industrial de vacunas en Irán. A lo largo de décadas de desafíos sanitarios, ha producido vacunas contra enfermedades como la viruela, el cólera, la fiebre tifoidea, la rabia, la tuberculosis, la hepatitis B y, más recientemente, la COVID-19, cita Hispantv.
La propia fuente refiere que la fiebre tifoidea, que en su momento fue una de las enfermedades bacterianas endémicas más desafiantes en Irán, fue un foco particular del Instituto. Sus investigadores desarrollaron vacunas contra esa enfermedad, basadas en cepas locales, ayudando a combatir una amenaza para la salud pública.
También ha llevado a cabo investigaciones pioneras sobre enfermedades virales, incluida la poliomielitis.
De igual forma, el Instituto Pasteur de Irán ha producido kits de diagnóstico, productos biológicos, soluciones inyectables y animales de laboratorio esenciales para la investigación médica, convirtiéndose en un pilar indispensable de la infraestructura científica y sanitaria del país.
Una acción humanitaria de carácter global fue cuando 238 millones de niños, de 22 países, recibieron las vacunas contra la tuberculosis (BCG), producidas en ese Instituto.
Fue también esa institución, la que produjo la vacuna que permitió combatir las distintas epidemias del cólera.
Más recientemente, durante la pandemia de COVID-19, el Instituto volvió a situarse en el centro de la respuesta de salud pública de Irán, actuando como laboratorio nacional de referencia para el SARS-CoV-2 y colaboró con el Instituto Finlay, de Cuba, en la producción de la vacuna PastoCovac en el país, a pesar de las severas sanciones y las restricciones de la cadena de suministro.
El crimen contra el Instituto Pasteur, también ha sido una acción de terrorismo contra la cultura iraní, pues el edificio bombardeado está inscrito oficialmente como Patrimonio Nacional, desde 2020.













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