
Ivette Ávila Martín es graduada de Biología en la Universidad de La Habana y máster en Antropología. Sin embargo, se desempeña actualmente como una artista independiente que colabora con el Instituto del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y la Televisión Cubana.
Su obra comprende la realización de videoclips musicales, cortometrajes, series para la televisión, programas educativos y spots de bien público. Ha obtenido premios nacionales e internacionales en países como Canadá, Argentina, Turquía, Perú y México.
Recientemente, el animado documental Raptus, de su autoría, obtuvo los premios Coral y el de la crítica cultural del Círculo de Cultura de la UPEC, y una mención de la productora Caminos, del Centro Memorial Martín Luther King, durante la 46 Edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
El cortometraje muestra una historia real de violencia contada en la voz de su protagonista. La realizadora, sin tecnicismos, ofrece oportunas alertas sobre las acciones de un agresor que practica más de un tipo de violencia.
–Raptus aborda un tema extremadamente sensible, ¿por qué se decidió por el cortometraje de animación para contarlo?
-La idea de hacer documentales animados sobre la violencia de género la tengo en mente desde hace un tiempo. El testimonio de Raptus no lo obtuve a través de un casting, sino mediante una persona que conozco, lo cual hizo mucho más sentido el proceso de realización.
«Considero que el hecho de no usar los métodos tradicionales para contar un tema tan complejo fue esencial. El empleo de la animación con la técnica de stop motion consiguió que la carga simbólica de lo narrado visualmente fuese aún mayor y es justo lo que estábamos buscando, que la imagen respaldara lo desgarrador del testimonio».
-¿Cómo fue el proceso de realización?
-Lo sentí como un gran reto. El testimonio lo editamos porque era mucho más amplio. Antes de llevar a cabo la técnica, lo tuve que escuchar varias veces para tener idea de las imágenes que debían aparecer.

«Cuando comencé, el trabajo se me dificultó debido a que la animación artesanal se trabaja de forma continua y no quería ser literal con la imagen. Deseaba que existiera cierta carga de poesía, de simbolismo».
-¿Cuál fue el recorrido de la obra y cómo llegó al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano?
-Raptus fue producido en colaboración con los Estudios de Animación del Icaic. Yo me acerco a ellos como realizadora independiente y les propongo el proyecto. Entonces, ahí, acordamos, de forma conjunta, estrenarlo en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
«Solo se proyectó una vez de las dos que se habían previsto. Luego, tuvimos una transmisión especial pegada al cierre del evento».
-¿Qué impacto tuvo el premio para usted y su equipo de realización?
-Nos hizo sentirnos muy felices porque era el resultado de nuestro trabajo, esfuerzo y dedicación. No obstante, nos place mucho más que el documental sea útil, que permita establecer polémica y debate en centros educativos.
-¿Por qué, como realizadora, le interesó trabajar la violencia de género?
-Casi toda mi obra de autor aborda temas relacionados con la existencia humana de una forma bastante visceral. A lo largo de mi vida, como mujer, he tenido varias amistades que han sido afectadas por la violencia de género de una forma u otra. Desde sus manifestaciones más simples, como puede ser el acoso callejero o institucional, hasta algo tan terrible como lo que cuenta Raptus, con un acto de violencia de una magnitud mayor dentro de una relación de pareja.
-¿En qué otro proyecto labora actualmente?
-Estoy trabajando en la realización de otro testimonio documental que aborda un caso de abuso sexual infantil, en el cual he empleado una técnica de animación mucho más compleja que la de Raptus. Además, tengo en proyecto un corto de ficción que habla mucho de nuestro contexto social, ¡espero estrenarlo este año!
«De forma conjunta a los documentales, también produzco spots de bien público. Estos materiales sirven para ilustrar diferentes fenómenos de la sociedad y brindan una posible solución para actuar ante ellos. Mi propósito como artista independiente es buscar que las obras generen un impacto y un despertar de conciencia en las personas».











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