El Ballet Español de Cuba (BEC), dirigido por el maestro Eduardo Veitía, en su tercera visita a la República Popular China –la primera fue en el 2019 con El Fantasma, y la segunda el pasado año con Yo soy Cuba– inició el extenso periplo por 17 ciudades de 11 provincias, hasta mediados de diciembre, con la obra Carmen. Cuba. Lo hizo por Changchun, capital de Jilin, ubicada en el noreste del gigante asiático, en el inmenso Teatro de Convenciones de esta región reconocida por su industria automotriz.
La nueva producción de Veitía –que recorrerá gran parte de la vasta geografía china en saludo al aniversario 65 del inicio de las relaciones entre ambos países– está inspirada en la obra de George Bizet; y, con su magia salpicada de un ambiente caribeño, hipnotizó al auditorio en su debut aquí.
Cada coreógrafo ha vestido a su manera, en el tiempo, a esta mujer devenida símbolo de pasión y libertad, y Carmen. Cuba lleva en sí el hálito de una tierra de sol, ritmo, musicalidad y fuerza, que atrapa. Es algo vital que emerge de lo profundo de la obra y colorea el ambiente. Vibra el flamenco, pero también ciertas melodías nuestras (Dos gardenias...), ritmos que llegan del Caribe, en los que convergen muchas culturas. Tal mezcla la enriquece y personaliza.
Pero más allá del baile, la obra brilla también con los diseños de vestuario del destacado artista Oscar de la Portilla, que le regalan un encanto especial a la puesta, aportando formas y color a la luz caribeña reflejada en la pieza; así como la escenografía (video mapping) de Tamine González: enigmáticas imágenes, algunas de ellas de rincones de La Habana, el mar y hasta un paisaje de palmeras..., aderezan la llamativa obra con ambientes de nuestra Isla. Todo ello subrayando el apellido de esta Carmen: Cuba.
Estos cuidados elementos, acompañados por una música singular que diseña pasiones y aporta un calor especial en el frío otoño asiático, fueron recibidos con largas ovaciones; pues no son cubanos que tratan de bailar a lo español con un acento pintoresco, sino bailarines que descubren la raíz hispana y universal que vibra en todos los cubanos. Y lo devuelven con ánimo y fuerza; los que, como una ola de cubanía, envolvieron a los espectadores.
En ese debut interpretaron los protagónicos: Daniel Martínez (Don José), Kelly Álvarez (Carmen), Nayara Calderón (Doña Frasquita y el Toro), y Pedro A. Duarte (Escamillo), junto al cuerpo de baile.
EN MUDANJIANG CON LA PRIMERA NEVADA
Esta región del noreste, de bellos paisajes montañosos y grandes ciudades que hablan del desarrollo alcanzado por esta nación, adquiere un carácter, por instantes, cercano a Rusia en lo arquitectónico, pues no faltan las iglesias ortodoxas, distinguidas por su verticalidad, colores brillantes y diversas cúpulas.
La escenografía natural de este país varía en cada región, con atractivos particulares, incluso hasta en la fisonomía de las personas matizada por la pluralidad étnica...
Aunque algo sí es perenne aquí: la belleza en cada latitud y la amabilidad de sus habitantes. Y la tropa de Veitía ha sentido a cada instante; más allá de las calurosas acogidas en los escenarios, en cada lugar que llegan, todos se acercan para conocerlos y tomarse una foto para el recuerdo. Y, hasta la primera nevada del año en Mudanjiang, la capital de la provincia más septentrional de China, Heliongjiang, saludó la presentación de Carmen. Cuba, en el Gran Teatro de esta hermosa y elegante urbe.
A pesar de las bajas temperaturas, el público repletó de nuevo este coliseo, y ovacionó la presentación. Ahora el BEC viajó más al sur de la República Popular China para actuar en Fuzhou y en la ciudad de Fuding, ambas en la provincia de Fujian.










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