ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El escritor Luis Sepúlveda: «Siempre he seguido defendiendo lo que son mis principios». Foto: institutonacional.cl

Pareciera que fue ayer cuando en diversos medios de prensa se daba la noticia del fallecimiento de Luis Sepúlveda, reconocido escritor chileno, nacido en 1949, y uno de los esenciales de la literatura contemporánea latinoamericana; quien se despedía del mundo, en España, víctima del coronavirus. De eso han pasado ya cinco años.

Tras haber regresado de un festival literario en Portugal, el autor de Un viejo que leía novelas de amor fue ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias, comunidad autónoma donde residía. Se convertía así en el primer caso de la covid-19 reportado en esa zona.

Más de 20 novelas firmó Sepúlveda, influyente intelectual de izquierda, que también fuera traducido a unas 20 lenguas. Fue periodista y cineasta y de sí mismo decía que había nacido profundamente rojo.

Militó, desde que era un adolescente, en las Juventudes Comunistas de Chile y posteriormente en el Partido Socialista. Tras el golpe de Estado a Salvador Allende, de quien fue uno de sus escoltas personales, fue detenido y por dos años y medio sufrió cárcel. Después partirá hacia el exilio e integrará la Brigada Internacional Simón Bolívar, para ofrecer su servicio a la Revolución Sandinista.

Amigo de Víctor Jara, quien fuera su profesor en la Escuela de Teatro en la Universidad de Chile, para Sepúlveda escribir fue, en palabras suyas, su fortaleza. A Fidel, a quien conoció personalmente, lo consideró un ícono, y advirtió en el líder su inagotable capacidad de trabajo.

En una entrevista titulada Narrar es resistir, se le comentó que a pesar de haber pertenecido a una generación que sufrió una derrota, una derrota que provoca orgullo, él nunca formó parte de los arrepentidos. Su respuesta no se hizo esperar:

«No, jamás. Tengo mi pasado, luzco mi pasado con un tremendo orgullo porque sé que hicimos lo que había que hacer, hicimos lo justo en el momento preciso y siempre he seguido defendiendo lo que son mis principios. No me reciclo. No me transformé en un lumpen al servicio del Estado, como lamentablemente hicieron muchos de mis excompañeros. No me transformé en un parásito de la parafernalia estatal. Siempre me sentí muy orgulloso de ganarme el pan que me como con mi trabajo, no dependiendo del Estado. Eso me ha permitido mantener muy en alto esos principios que yo considero que todavía tienen un enorme valor, y se sustentan en la coherencia política y en actuar cuando hay que actuar».

Fallecido el 16 de abril de 2020, a los 70 años, Sepúlveda fue distinguido con el Premio Casa de las Américas, en 1969, por su novela Crónica de Pedro Nadie. Fue también Premio Gabriela Mistral de poesía (1976), y Premio Ciudad Alcalá de Henares (1985). Resultó distinguido también con la orden Caballero de las Artes y las Letras de la República Francesa, y varias universidades le otorgaron el doctorado Honoris Causa.

Con su muerte, se perdió a uno de los escritores latinoamericanos más leídos en Europa, dueño de una «carismática personalidad» (…) quien en palabras de su colega y amigo Santiago Gamboa, «hacía que todos sus lectores quisieran no solo leerlo, sino tenerlo de invitado para la cena en su casa, cada día de su vida».

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