Más de 200 años han transcurrido desde el inicio de la guerra de independencia de México. El Grito de Dolores -en alusión a la Parroquia del Pueblo de Dolores, Guanajuato, donde tuvo lugar el acontecimiento histórico- se reconoce como el llamado insurreccional, encabezado en 1810, por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
La historia y la rica cultura de México es uno de los pilares de su identidad cultural. Identidad cultural que logró imponerse a la dominación colonial y al mestizaje.
La identidad es el conjunto de rasgos que caracterizan e identifican a los sujetos que se agrupan y comparten intereses comunes. Para las ciencias psicológicas, es «conciencia de mismidad», con profundo arraigo en las construcciones simbólicas y en las prácticas culturales que de ella se derivan.
El sociólogo Pierre Bourdieu, reconoce en el arte, como práctica cultural, uno de los universos o campus vinculados y dependientes del habitus social y de las mediaciones derivadas de él. Mediaciones diversas, que influyen y determinan los procesos de apropiación y reproducción cultural en los individuos.
En tiempos en que la globalización pugna por hegemonizar el consumo, en todas las manifestaciones, las producciones culturales en las que convergen legado histórico y modernidad -al decir del investigador y teórico español Jesús Martín-Barbero (1937-2021)- devienen incentivo para la creación de una nueva conciencia de identidad cultural «que ni estática, ni dogmática, asuma su continua transformación y su historicidad como parte de la construcción de una modernidad sustantiva».
La obra del ilustrador, pintor y dibujante, Ramón Agustín Rosas, como expresión de la producción artística contemporánea mexicana, asume e integra legado histórico e identidad cultural, en una singular perspectiva creativa que deviene reto a la imaginación y a los sentidos de quienes tienen la oportunidad de apreciarla.
Nacido en la Ciudad de México, en 1988, y egresado de Licenciatura de Diseño y Comunicación Visual de la actual Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México, este joven artista, pulsa, en la fineza de sus trazos y en el delicado tratamiento de colores, un universo onírico en el que las siluetas humanas establecen simbólica y simbiótica complicidad con la vida, con el legado histórico-cultural mexicano y con elementos de la naturaleza.
Debe destacarse en sus trabajos de ilustración, el empleo de medios y materiales poco comunes en esa disciplina, tales como el óleo y el temple. Dentro de la gráfica, trabaja la litografía de autor con el empleo de la técnica elaborada sobre piedra caliza mexicana.
La pieza Y eclipsaron su luz es expresión de ello. En esa litografía combina elementos de la naturaleza con líneas de la cerámica precolombina.

Título: Y eclipsaron su luz
Técnica: litografía a 2 tintas, intervenida/caliza mexicana
62,5 cm x 47, 5 cm
2012. Cortesía del autor
Otra vertiente imaginativa en la creación de Ramón Agustín, es el vínculo relacional estético con la necesidad de preservación del medio ambiente, como recurso de sobrevivencia para todas las especies que habitan el planeta. Por ello, ha incursionado en la ilustración científico naturalista, en la que no compromete ni queda en desbalance armónico el meticuloso trazo, la elegancia de sus transparencias y la aplicación de colores.

Título: El surgimiento.
Técnica: mixta sobre papel.
59cm x 45cm.
2018. Cortesía del autor
El surgimiento, recrea una de las muchas elevaciones volcánicas de la geografía mexicana junto a elementos geológicos minerales.

Título: Descarnados
Técnica: litografía a 2 tintas, intervenida/caliza mexicana
62,5 cm x 44 cm
2024. Cortesía del autor
En su pieza Descarnados, inspirada en el breve cuento El buitre, del novelista Franz Kafka, el artista recrea a un Buitre Rey mexicano, en convite desgarrador de la piel de uno de los cuatro pies humanos representados con absoluta fineza en el delineado de sus contornos; trazos y líneas no exentas de sugerente erotismo.

El Buitre Rey o Zopilote Rey (Sarcoramphus papa) es una de las aves carroñeras más grandes dentro de esta especie. Habita el sur de México y está vinculada a la mitología y leyenda Maya como rey o señor mensajero entre los hombres y los dioses. Se encuentra en la lista de especies en peligro de extinción, por lo que los científicos han creado santuarios ecológicos para su protección y conservación.
La obra de Ramón Agustín Rosas, ha sido expuesta en el Museo de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México; en el Museo de la Ciudad de Querétaro; el Centro Educativo y cultural “Manuel Gómez Morino” y en el Museo de la Estampa, ambos, en la Ciudad de México.
Ha colaborado en la creación de los murales para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana -este último, situado en el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, en el Estado de México-; así como en la del mural conmemorativo de los 90 años de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La utilidad del la cultura y el arte para la educación, la formación de valores y el mejoramiento humano es fundamento en la ética y estética martiana. Su proverbio: “Ser cultos es el único modo de ser libre”, apareció publicado en Maestros Ambulantes, en 1884. Para los niños, dibujó con palabras, en la revista La Edad de Oro, en 1989, la riqueza cultural de México, en el artículo Las Ruinas Indias.
En su discurso en la velada en Honor a México en la Sociedad Literaria Hispanoamericana, en 1891, expresó: “Saludamos a un pueblo que funde, en crisol de su propio metal, las civilizaciones que se echaron sobre él para destruirlo”.
Actualmente, próxima al Palacio de Bellas Artes y a la Alameda Central -muy cerca del museo que exhibe el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, en el que el pintor Diego Rivera ha dejado constancia de la presencia de José Martí en la cultura mexicana, junto a importantes personalidades de la historia de esa nación y a la derecha de la pintora Frida Khalo-, la escultura de José Martí, revestida de color verde olivo, del artista mexicano Ernesto E. Tamariz, se encuentra ubicada a la entrada del Centro Cultural “José Martí”. El mural Canto a Martí ocupa una de las paredes de la sala principal en el interior del centro.
Sirvan todas estas razones para que un profesor que imparte la asignatura Cultura, Identidad e Imagen, en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, haya encontrado motivos para reseñar la obra de un joven creador egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México.
* Profesor Titular. Doctor en Ciencias de la Comunicación y Máster en Ciencias de la Comunicación, mención periodismo. Como colaborador de prensa ha publicado trabajos en La Jiribilla, Trabajadores, Juventud Rebelde, Radio Reloj y Granma. También ha publicado trabajos en revistas culturales y periódicos mexicanos. Actualmente imparte docencia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.











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Carmen Braulia dijo:
1
18 de julio de 2024
21:14:49
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