Cada vez que podía, el joven Mick Jagger declaraba que no pensaba tener que cantar la emblemática pieza Satisfaction a los 40 años. Lo que nunca se imaginó fue que llegaría a grabar un nuevo disco, pero con 80.
Si sorprendido se encuentra él, más asombrados están sus seguidores, así como la crítica, por la frescura y la energía plasmada en el disco Hackney Diamonds, el número 24 de los grabados en estudio por los Rolling Stones durante seis décadas.
Si al grupo londinense se le llegó a identificar con el eslogan de la banda más grande de rock, fue a partir de la inmensa carga de expresividad que logran desplegar en sus conciertos, tal como lo apreciamos, hace tan solo siete años, en los terrenos de la Ciudad Deportiva.
Precisamente, el hecho que desde 2005 no hubieran sacado ningún disco con composiciones propias, era debido a sus constantes giras por todo el mundo, pero para estos días Jagger contaba con un grupo de canciones archivadas que consideró oportuno grabar con sus añejados colegas, como Keith Richards (79) y Ron Wood (76), junto al batería de la banda, Steve Jordan, además de invitados de altura como Paul McCartney, Elton John, Stevie Wonder y Lady Gaga.
Si bien semejantes personalidades se reconocen emocionadas de haber grabado con el legendario grupo, en realidad corresponde a los Stones la favorable valoración que merece el disco en su conjunto.
En primer lugar, lo es por el impactante hecho de constatar que estos ancianos músicos sean capaces de entregar piezas matizadas por un intenso acento roquero como Angry y Live by the sword, al igual que otras sumamente emotivas como Sweet sounds of heaven. Estamos ante una esmerada producción discográfica en la que el imprescindible equilibrio entre el sonido tradicional del sello de los Stones con acentos de contemporaneidad, le permite llegar a una mayor cantidad de público por la autenticidad de su música.











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