ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Jesús Menéndez. Óleo sobre cartón de Adigio Benítez Gimeno (1958). Foto: Benitez, Adigio

El 22 de enero de 1948 fue asesinado el líder obrero Jesús Menéndez, crimen político que conmovió a todo el pueblo trabajador de Cuba. Su amigo y compañero de luchas, Nicolás Guillén, le dedicó una de las elegías más impactantes y al mismo tiempo más novedosas y técnicamente complejas de la poesía de habla hispana, cuya primera publicación aparecería el 14 de julio de 1951, por la Editorial Páginas, del Partido Socialista Popular; por lo que se están cumpliendo 70 años de su aparición, coincidentes con los 110 del nacimiento del gran dirigente sindical azucarero.

Como expresó Mirta Aguirre sobre Elegía a Jesús Menéndez, «nunca antes el mismo Nicolás Guillén, con ser desde siempre un gran poeta, había creado nada parecido». Efectivamente, la enorme variedad de recursos del lenguaje figurado y otros propios de la estructuración poética, el logro de una emotividad lírica de gran aliento, en fin, los valores estrictamente literarios, no velan, sino destacan el sentido denunciador del crimen ni la trascendencia revolucionaria de Menéndez, gracias a la perfecta coherencia entre la intención sociopolítica del autor y su expresión poética, libre de concesiones contenidistas.

En la Elegía –conformada por siete Cantos que van desde el son cubano hasta una sorprendente poetización de cotizaciones bursátiles, pasando por el romance, el terceto, la prosa poética, la estrofa de verso libre, la versicular, y hasta una septeta construida solo con sustantivos– se aprecia no solamente el profundo dolor por la pérdida del líder sindical y de luchas políticas, sino la admiración y el cariño del autor hacia el amigo y camarada desaparecido. Pero el poema va mucho más allá: en él, Jesús Menéndez, convertido en símbolo de las luchas obreras, permanece vivo después del crimen; por lo que el sentido elegíaco del poema no resulta únicamente un «llanto» –como se conceptualiza esa forma lírica–, sino una denuncia por su asesinato, una declaración de la inmortalidad de sus ideas y acciones, y una convocatoria a reconocer su legado y continuar su obra. Por otra parte, lo expresado sobre su protagonista se amplía alegóricamente a lo que representaba este para los trabajadores y campesinos de nuestra América, y aun de Estados Unidos.

El centro temático de Elegía a Jesús Menéndez parece ser la comparación, o más bien contraposición, de la personalidad, pensamiento y trayectoria del líder azucarero y las de su asesino, así como del destino final de cada uno y de lo que cada uno representaba. El innominado capitán, perseguido por sus propios fantasmas y el desprecio de los millares de dolientes del crimen de Manzanillo, está muerto en vida («El vivo es el muerto»); y huye, en su fuero interno, de la inevitable sanción justiciera que alguna vez lo alcanzará; y que se cumplió, por la justicia revolucionaria, algo después de una década de su crimen, no ya al personaje del poema, sino a la persona real: el capitán asesino, representante de las fuerzas represivas, capitán Joaquín Casillas.

Por su parte, Jesús Menéndez, como ha expresado Mirta Aguirre, permanece vivo, marcha por el tiempo y por la geografía y está en todo momento en todas partes, hirviendo en todas las marejadas insurrectas, rebelándose en todos los dolores, gritando en todas las gargantas, regresando siempre para marcar la estupidez de su violenta supresión física.

Y, sobre todo, logra la sobrevida en tanto portador de la certidumbre de la victoria final, de la que, simbólicamente, sería conductor:

Entonces llegará, / General de las Cañas, con su sable / hecho de un gran relámpago bruñido; / entonces llegará, /jinete en un caballo de agua y humo, /lenta sonrisa en el saludo lento; /entonces llegará para decir, /Jesús, para decir: /–Mirad, he aquí el azúcar ya sin lágrimas. /Para decir: / –He vuelto, no temáis. /Para decir: /–Fue largo el viaje y áspero el camino. / Creció un árbol con sangre de mi herida. / Canta desde él un pájaro a la vida. / La mañana se anuncia con un trino.

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René Roberto Salazar Gamarra dijo:

1

4 de noviembre de 2021

18:05:00


El comienzo y el final del extracto del poema recibe la caricia de un Jesús reencontrado con Menéndez.

Alain Pérez Vazquez dijo:

2

3 de octubre de 2022

08:49:23


Felicitaciones por el aniversario de la creación del periódico Granma