
En este año hemos tenido que lamentar la cancelación de «conciertos, giras, festivales y múltiples actividades con la consecuente pérdida de millones de pesos y recursos financieros. No solo para los protagonistas del hecho artístico (los artistas), sino también para la maquinaria institucional que mueve la economía de la cultura y respalda nuestras proyecciones. Todo ello en virtud de salvar nuestro más preciado tesoro: la vida», ha posteado en su perfil de Facebook el carismático director del Talismán, Arnaldo Rodríguez. En el texto, el músico recalca que, debido al azote de la COVID-19, un numeroso grupo de artistas, técnicos, productores y personal de apoyo, alcanzan ya los seis meses recibiendo un salario, aunque hayan quedado detenidas las presentaciones artísticas. Aun cuando ese «salario-protección» resulta «insuficiente» para muchos, «no hemos sido abandonados. No hemos sido empujados al sálvese el que pueda» latente en otros países, afirma.
Y, realmente, mientras muchos trabajadores cubanos continúan sus labores cotidianas, otros se han acogido al teletrabajo, varios se desempeñan en roles nuevos para ellos, pero necesarios para salvaguardar al pueblo en estos complejos tiempos que vive el mundo, no pocos son los cubanos que se han quedado en casa para evitar la innecesaria circulación en las calles y así frenar la propagación del nuevo coronavirus, entre ellos, los artistas.
También es cierto que un considerable número de nuestros creadores ha contribuido a hacer un poco más grata y menos agobiante la obligatoria permanencia en los hogares y ha ayudado a aligerar las cargas del alma llevando su arte a las plataformas virtuales y a la televisión nacional. Un ejemplo de ese trabajo de conjunto realizado por los artistas cubanos y las instituciones estatales son los conciertos en línea, posibles gracias a «las políticas sociales, educativas y culturales de la nación», que como bien asegura Arnaldo Rodríguez, emanan, justamente, del gobierno. Es por ello que, a pesar de que «hay que continuar actualizando normas, atemperando formas y sistemas de trabajo, desbaratando resortes diabólicos e innecesarios», para las instituciones de la música en Cuba, el director del Talismán pide «larga vida», porque «esas entidades serán la columna vertebral de nuestra incipiente, utópica y necesaria industria musical cubana». Una industria que debe ser –al decir del músico– eficiente, de vanguardia, con carácter humanista y aglutinador, que permitirá, sin igualitarismos, la representación de todos, sin exclusiones, y ofrecerá, como hoy, la justa protección a los artistas en circunstancias excepcionales.











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nestor cordero guerrero dijo:
1
18 de septiembre de 2020
07:10:58
Wilfredo dijo:
2
18 de septiembre de 2020
08:21:11
juancarlos dijo:
3
18 de septiembre de 2020
13:19:11
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