Buenos días!
Compañero Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República,
Compañero Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular,
Compañero Primer Ministro,
Compañero Secretario de Organización del Partido Comunista de Cuba,
Compañera Teresa Amarelle, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas,
Queridas compañeras y compañeros:
Gracias. Profunda gratitud a todas y todos, y al amplísimo movimiento internacional que ustedes representan, por su persistente, infatigable y victoriosa solidaridad con el pueblo cubano.
La demostración de ayer del pueblo cubano, más de 500 mil habaneros, y más de 5 millones de cubanos, que a lo largo y ancho de todo el país, realizaron una demostración conciente de unidad, de resistencia, de creación, de compromiso con la Revolución, y de disposición de defenderla con las ideas o con las armas, ha sido un hecho trascendente. Ha sido una jornada histórica, vibrante, que esperemos que el imperialismo estadounidense haya tomado buena nota.
Vivimos un tiempo particularmente peligrosos para la humanidad y para Cuba.
En un escenario internacional crecientemente inestable, se normaliza el uso de la fuerza, se habla de la llamada paz basada en la fuerza. La proliferación de las medidas coercitivas unilaterales, las guerras cognitivas o no convencionales, la ocupación de territorios, la conquista de recursos naturales, la inobservancia y violación del derecho internacional, la aplicación brutal de instrumentos de dominación, más que de hegemonía, vuelven a colocar al mundo en una situación de crisis multidimensional y amenazan a Cuba, que está en el colimador, en el punto de mira del imperialismo.
Recordarán ustedes el infame Memorando del subsecretario Mallory. Fue la primera formulación, clasificada por muchos años, del diseño y de los objetivos del bloqueo a Cuba. Provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno. Es, hasta este minuto, la esencia de la política estadounidense contra Cuba.
El reforzamiento del bloqueo en los últimos 10 años ha tenido obviamente impacto en materia de consecuencias sociales y humanitarias y en nuestro desempeño económico. Desde el 2019, con la incorporación de 243 medidas coercitivas adicionales, extremaron el empeño de privar a Cuba los suministros, incluidos en aquel verano de 2020, en particular los suministros de combustible. La aplicación cruel de las medidas de bloqueo y el reforzamiento de este en el ámbito de la salud, el equipamiento médico y los medicamentos, jamás podrá ser olvidado en nuestro pueblo como uno de los peores episodios en la ejecución de la política imperialista contra Cuba, con la negación de ventiladores pulmonares, la obstaculización de balones de oxígeno medicinal durante la pandemia de COVID-19.
El 29 de enero de este año, Estados Unidos adoptó la medida adicional y extraordinaria de amenazar con represalias arancelarias a todo país desde cuyo territorio, compañías, organizaciones de negocios, se exporte combustible a Cuba. Se trata, en efecto, de un bloqueo energético absoluto que se suma al bloqueo económico recrudecido y a la acumulación de sus efectos durante más de 60 años.
Es un acto de guerra. Equivale a un bloqueo naval, tipificado en el derecho internacional como un acto de guerra.
Cuando se aplicó el bloqueo naval contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, rápidamente el gobierno de Estados Unidos cambió el nombre, para evitar aparecer como un delincuente internacional, y empezó a llamarle cuarentena. Recordando aquella aplicada contra Cuba cuando la Crisis de Octubre o la Crisis de los Misiles.
Es un acto que provoca daños extraordinarios a nuestra población, a cada familia cubana, y que provoca consecuencias también muy graves a nuestra economía. De hecho, había empezado a afectarnos desde antes, cuando mandos militares estadounidenses empezaron a perseguir, interceptar y confiscar buques petroleros extranjeros en el Caribe, o más allá.
Se sabe que Cuba no puede producir, por ahora, todas las necesidades de crudo o combustible, que demanda la vida del pueblo o nuestra economía. Necesita hacer importaciones en ejercicio de un derecho reconocido internacionalmente, de libertad de comercio y navegación. Cuando el gobierno de Estados Unidos persigue el combustible, no solo detiene un barco a un suministrador, a una naviera, o a una compañía aseguradora. Se detiene el transporte en Cuba, se afectan los servicios médicos, se afectan los servicios de salud, se daña la vida de millones y millones de personas, se dañan a nuestros niños, a nuestros ancianos, a nuestros enfermos, y se intenta sembrar la desesperanza.
Es un escenario inédito en el mundo en el que una superpotencia abusa cotidianamente de la capacidad de imponer a casi todos los Estados la prohibición de actuar de manera soberana, y en el caso de Cuba, de exportar sus propios productos nacionales al país que desee, o a sus ciudadanos de visitar cualquier nación del planeta.
No es solo un atentado criminal contra Cuba, sino contra las prerrogativas soberanas de cualquier Estado. Es un acto de intimidación inaceptable contra cualquier país.
Las consecuencias no son mayores para Cuba como las que sufriría probablemente la inmensa mayoría de las naciones, precisamente por la naturaleza socialista ordenada y centrada en los seres humanos y las familias, en la justicia social de nuestra economía. Pero el impacto es severo y ustedes lo han vivido en los días que han vivido en nuestra Patria. La presión es notoria y las secuelas para el pueblo, se sufren a diario. No hablamos de una abstracción, sino de la vida cotidiana de la gente.
En ese sentido, habrán ustedes seguramente percibido también, la manera en que las familias cubanas se adaptan a estas circunstancias críticas, la manera en que nuestro pueblo, de manera creativa, innovadora, resiliente, firme y al mismo tiempo optimista y alegre, enfrenta las consecuencias.
Algunos preguntan hasta dónde Cuba podrá resistir el bloqueo energético, o las condiciones actuales. La respuesta se encontró ayer en nuestras plazas y calles a lo largo y ancho de toda la nación.
Es firme la decisión de nuestro pueblo de sobreponerse y avanzar, incluso en los peores escenarios. Producimos en Cuba cerca de la mitad del crudo que consumimos. Ya podemos refinarlo con nueva tecnología cubana.
Poseemos de las más grandes reservas del planeta de niquel y cobalto, que son minerales críticos. Tenemos suficientes tierras cultivables. Disponemos de agua, a pesar de la sequía y de las circunstancias del cambio climático. Tenemos industria y tecnología innovadoras y competitivas como la biomédico farmacéutica. Pero lo más importante es el pueblo protagonista de la Revolución cubana.
El bloqueo no es la única forma de agresión, sino incluye la tolerancia, la impunidad con que se organizan desde territorio estadounidense actos terroristas y violentos contra Cuba, desde donde se incita cotidianamente a la violencia, a la sedición.
Lo acompaño también un programa gubernamental y multimillonario en el despliegue de una guerra cognitiva contra el pueblo cubano, dirigido a desinformar, desorientar, desmovilizar, quebrar la identidad nacional, el espíritu patriótico, lastimar la sensibilidad cubana, dañar el sentido de la dignidad, afectar la unidad monolítica del pueblo cubano en torno al partido, la Revolución y su dirección histórica y la actual, en torno al General de Ejército Raúl Castro Ruz y al primer secretario y presidente Díaz Canel.
La confrontación ahora se libra también en el terreno simbólico y digital. El coloquio internacional Patria, recientemente celebrado en Cuba, ha dado muestra de los avances de una plataforma de coordinación internacional con grandes potencialidades para la articulación en la lucha digital, en la integración de la soberanía tecnológica, incluido infraestructura, datos, algoritmos, generación de contenidos y capacidad de distribución de estos, formación especializada y capacidades operativas para la intervención democrática, progresista, revolucionaria y de izquierda en el ámbito digital, para la lucha contra la dictadura del algoritmo.
Este mes de abril y los días alrededor de la conmemoración de la victoria, de la primera victoria militar de Cuba contra el imperialismo estadounidense, de la primera derrota militar de los Estados Unidos en este hemisferio, precisamente el 17 de abril, 18 millones de personas participaron en la conversación digital sobre Cuba.
Fue significativa en ese día la convergencia de Girón, las agresiones del gobierno de Estados Unidos a través de algunas declaraciones de sus dirigentes principales y la calificación por líderes de izquierda del bloqueo como acto de genocidio. Cuba pasó en ese momento, de un asunto bilateral con Estados Unidos, quiero decir, a un caso internacional de primer nivel.
Según las redes, la opción militar contra Cuba, la amenaza de agresión militar directa estadounidense, deja de ser un ruido especulativo y entra en el debate institucional real en el mundo. Matrices importantes se han impuesto, como en primer lugar, que el bloqueo petrolero es un acto gravemente dirigido contra los seres humanos, dirigido a provocar daños humanitarios, a crear daños extremos a un pueblo entero, como un hecho de castigo colectivo.
Dos, el desarrollo de un frente multipolar de solidaridad internacional.
Tres, la mención a que Cuba es la siguiente, Cuba is next, la escalada militar.
Cuarto, la manipulación en el ámbito de los derechos humanos contra Cuba y los gobiernos progresistas.
En quinto lugar, los efectos de una exitosa, eficaz ofensiva comunicacional cubana, con peso incluso en la conversación dentro de los Estados Unidos con relación a nuestro país y también atracción mundial con relación a las conversaciones o intercambios entre Cuba y el gobierno de los Estados Unidos.
Las dos matrices más frecuentes son bloqueo y solidaridad, y refuerzan la misma narrativa.
Cuba es un Estado asediado, Cuba es un Estado agredido, no es un Estado ineficaz. Es el desmentido a una de las matrices principales que el imperialismo ha intentado sembrar en las conciencias de las personas.
Es cierto que hemos iniciado un proceso de intercambios con el gobierno de los Estados Unidos. No es nada extraordinario. Lo hemos hecho en el pasado prácticamente con todos los gobiernos estadounidenses, que si no recuerdo mal son trece, ya desde el triunfo de la Revolución.
Siempre, Fidel, Raúl, Díaz-Canel, la dirección del partido del Estado y del gobierno hemos tenido disposición al diálogo respetuoso, serio y responsable para intentar resolver nuestra profunda diferencia. Hay experiencias anteriores, estamos dispuestos a avanzar por ese camino. Hay temas bilaterales en los que podemos intercambiar y a los que convendría a ambos pueblos encontrar solución.
No forma parte de ese intercambio, no lo forma de ninguna manera, el orden político y económico de Cuba. No forma parte de conversaciones con los Estados Unidos ningún asunto interno de nuestro pueblo ni de nuestra revolución.
No discutiremos jamás con Estados Unidos los asuntos que competen solo a la soberanía, a la independencia y a la libre determinación de los cubanos.
Puedo asegurarles que seguimos y seguiremos luchando, soñando, comprometidos con la mejora continua de nuestro proceso de construcción socialista. Continuaremos avanzando en el camino de alcanzar la mayor justicia social en el mayor grado posible, de protegerla, de defenderla al máximo y de asegurar su sostenibilidad.
Esta es la Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes.
Es la Revolución socialista y antiimperialista de los trabajadores cubanos que salieron ayer a nuestras calles.
Sabemos que Cuba no está sola y cuenten ustedes con una profunda lealtad invariable y restricta, pese a cualquier riesgo de los cubanos, a las causas justas del planeta, a la lucha antiimperialista.
Seguiremos siendo profundamente martianos, sintiendo que patria es humanidad, y seguiremos siendo profundamente internacionalistas como Fidel y el Che hasta las últimas consecuencias.
En entrevista radial del presidente de los Estados Unidos el pasado 8 de enero dijo: "...bueno, no creo que se pueda ejercer mucha más presión que entrar y arrasar con todo". Le habían preguntado si aplicarían medidas adicionales de presión económica contra Cuba. Reconoció que habían agotado prácticamente su arsenal y que lo que les queda es entrar y arrasar con todo.
Sería bueno que el imperialismo estadounidense, el gobierno, la comunidad militar de inteligencia, lean bien, interpreten bien las señales que dan el combate heroico y desigual de los cubanos defendiendo la soberanía y la seguridad del presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Caídos heroicamente combatiendo contra el imperialismo.
Interpreten bien la marcha del pueblo combatiente del día de la agresión contra Venezuela, el homenaje multitudinario a nuestros caídos, los actos recientes conmemorando la victoria de Girón, los más de 500 mil habaneros que llenaron la tribuna antiimperialista José Martí ayer en La Habana, los más de 5,2 millones de cubanos que hicieron lo mismo en todo nuestro país.
Cuba sería un avispero, Cuba sería una trampa mortal, Cuba sería escenario de la guerra de todo el pueblo si el imperialismo estadounidense osara atacarnos.
Anoche el presidente de los Estados Unidos dijo, y cito: "...hablando de un lugar llamado Cuba, del cual tomaremos el control casi de inmediato", dijo.
"Ahora Cuba tiene problemas, terminaremos con uno primero, al regreso de Irán", nuestra solidaridad con Irán. Dijo Trump, "al regreso de Irán haremos que venga uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo. Se detendrá a unas 100 yardas, unos 90 metros de la costa de Cuba y los cubanos de dirán, muchas gracias, nos rendimos".
Antes había emitido una nueva orden ejecutiva, reiterando la designación de Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, lo cual es una infame mentira.
Por primera vez establecen sanciones secundarias, es decir, sanciones que se pueden aplicar contra cualquier persona, contra cualquier entidad, compañía, etc. Que por realizar actos vinculados con Cuba, a pesar de que sus intereses en Estados Unidos, en la economía estadounidense, no tengan ninguna relación con nuestro país. En lo que significa un paso extremadamente agresivo e inédito en la aplicación extraterritorial del bloqueo contra nuestra patria.
Llama la atención no solo el texto de la orden ejecutiva y la opacidad de esta, que por ejemplo dice que no se sienten obligados a publicar quienes son las personas o las entidades designadas o que se designarían en esa condición punitiva, precisamente para ampliar el efecto de amedrentamiento, de intimidación a todos los demás.
Mencionan como áreas de prioridad en materia de acciones contra Cuba, el área de la energía, el área militar o la defensa, los metales y la minería, la seguridad y las finanzas. Pero es significativo no solo el texto de la orden, sino una hoja informativa distribuida ayer por el gobierno de los Estados Unidos, que tiene un aspecto curioso y amenazador cuando lista lo que consideran los recientes y sucesivos éxitos militares de los Estados Unidos. No lo dice la orden, pero la hoja informativa significa la reiteración de la amenaza militar.
Cabe preguntarse, ¿qué justificación podría tener el gobierno de la superpotencia para un acto bárbaro, brutal, grosero e inculto? ¿Qué excusas se podrían escribir para provocar decenas de muertes de jóvenes y combatientes cubanos y jóvenes estadounidenses, y provocar destrucción y sufrimiento? ¿Cuál sería la meta? ¿Qué ocurriría después? ¿Qué impacto tendría una aventura militar de esta naturaleza en la desestabilización de la región, en el daño a las rutas comerciales y aéreas principales que abastecen el este del territorio de los Estados Unidos? ¿Buscará acaso asesinar a cientos de miles de cubanos, provocar la destrucción del país? ¿Pretenderá generar una situación de ingobernabilidad, miseria, enfermedades, calamidades impredecibles? ¿A quién beneficiaría un escenario como ese, que estamos seguros de que no ocurrirá porque Cuba tiene la capacidad de prevenirlo, de impedirlo y de defender con eficacia su independencia, soberanía y libre determinación socialista?
Coloca en un grave dilema a toda la comunidad internacional. Frente a estos actos ningún Estado podrá actuar de manera soberana, independiente, podrá ejercer la soberanía de sus pueblos, podrá considerar que el único ámbito de aplicación en su territorio son sus leyes nacionales, podrá defender el concepto de que sólo sus tribunales o cortes nacionales tendrán jurisdicción sobre sus propios asuntos si no toman hoy partido a favor de la justicia, a favor de Cuba.
Los cubanos hoy comentamos preocupados qué pasará con el portaaviones estadounidenses a 90 metros de nuestras costas. El mar Caribe se encrespa cuando hay portaaviones. ¿Qué haremos con esa masa enorme de metal? ¿Se podría convertir en un buque granelero, en un buque tanquero para el comercio internacional? Hoy los cubanos comentan también que podría ser una pista de baile.
Cuba actúa y actuará con responsabilidad. Si bien nos preparamos para cualquier eventualidad, incluso para una agresión militar directa, confiamos en que prevalezca la cordura y el sentido común antes de iniciar una aventura tan riesgosa.
Reitero, no existe justificación alguna para una agresión contra nuestro país.
Cuba no amenaza a nadie. Cuba resiste también gracias a ustedes porque no está sola.
Cuba se defiende, se defiende con las ideas y se defenderá con las armas.
Muchas gracias.













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