Cuando se cumplen cien años de que llegara al mundo Mario Benedetti (novelista, cuentista, dramaturgo, ensayista, periodista y poeta de mayúscula estatura, autor de más de 40 libros de poemas), pido permiso para evocar al insigne uruguayo, no desde el corpus de sus versos –donde está el espíritu de su existencia y la zona más prolífera de su extraordinaria obra–, sino desde el impacto que le produjo lo que escribieron otros.
Con cuatro ediciones y tres reimpresiones cubanas cuenta el título Poesías de amor hispanoamericanas, Selección y prólogo de Mario Benedetti: la primera, en 1969, a cargo de Arte y Literatura, y el resto por el Fondo Editorial Casa de las Américas.
Más de cinco décadas tiene ya el volumen, pero como sucede con toda buena obra, su aceptación no caduca, incluso cuando al decir de Benedetti, el texto no aspirara a ser una antología, sino apenas una muestra de la poesía amorosa escrita por hispanoamericanos.
En el prólogo a su primera edición, propósitos y juicios curiosos del propio Benedetti quedan claros: para que fuera una antología tendría que haberse ejercido «un criterio más riguroso, en una inexpugnable calidad literaria», sin embargo, el autor tiene a bien incluir, junto a poemas de incuestionable talla, otros «sonoros como tormentas, exagerados como frutas de trópico», de esos que la memoria colectiva, sobre todo la adolescente, «se resiste a tirar por la borda».
Más adelante advierte: «En cada etapa, hay siempre muchos poetas que decoran o hieren, que lloran o festejan la extraterritorialidad de su amor. Sin embargo, las sucesivas promociones de lectores solo recuerdan a unos pocos; alguna apelación (oscura o palmaria, pero siempre decisiva) habrán hecho esos pocos a la sensibilidad de tales lectores, para que tal rescate se produzca».
Aun con tales avisos, Poesías de amor… es un regalo que no estará jamás en el hogar que tenga la dicha de cobijarlo, como una pertenencia intacta. Sin apenas tiempo para reposar en las librerías –ni después por mucho tiempo en un librero– el libro pasa de mano en mano, dejando su rastro en todo aquel que lo alcanza.
Con más de 370 páginas, un apartado sobre los autores donde figuran nombres como Idea Vilariño, Gabriela Mistral, Claribel Alegría, Dulce María Loynaz, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Mirtha Aguirre, Ida Vitale, José Martí, Francisco Urondo, César Vallejo, Fayad Jamís, Roque Dalton, José Coronel Urtecho y Andrés Eloy Blanco, por solo citar algunos de los imprescindibles, Benedetti nos pone al tanto no solo de obras de gran dimensión, sino además de un «panorama» lingüístico y poético que nos corresponde y no debemos ignorar, en tanto nos acerca a la belleza de ese patrimonio que es el idioma.
Como un acto magnánimo podría estimarse esta entrega, tocada por alguien que quiso que otros tantos fueran conocidos y los hizo nuestros. Experto él mismo, al decir del escritor Juan Nicolás Padrón, «en reflejar uno de los sucesos más singulares y reiterados de la historia del ser humano: el amor».











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Gonzalo Moya Cuadra dijo:
1
14 de septiembre de 2020
10:22:36
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