ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La investigadora Llilian Llanes. Foto: Dunia Álvarez Palacios

De cómo llegó Llilian Llanes,  o la Boti –como también se le conoce en su mundo profesional–, al Premio de Investigación Cultural 2019, es el motivo de esta entrevista a quien pidieron un día que creara el Centro Wifredo Lam y se ocupara de organizar las bienales de La Habana. Entonces la joven graduada de Letras «no sabía nada de bienales» –dice. Pero hizo la Bienal. Recuerda que mientras devolvía las obras que habían participado se pasó mucho tiempo investigando en la Biblioteca Nacional sobre las bienales que se hacían en el mundo. Fue entonces, recuerda Llilian, que llegó a la conclusión «…de que el nicho nuestro era el Tercer Mundo. No era un tema de interés para el arte ni en Cuba ni en los circuitos artísticos internacionales».

Fue entonces que Llilian decidió formar un equipo y que algunos de sus miembros, con el tiempo, se convirtieran en expertos en el arte de Asia, África y América Latina. La mayor parte de sus integranres fueron algunos de los mejores graduados de esos años, en Historia del Arte, de la Universidad de La Habana. Ella los dividió por regiones, para su atención, y año tras año ellos se dedicaron a investigar por los medios más diversos, el arte y los artistas de cada país durante todo el tiempo (hasta la Sexta Bienal que Llilian dirigió). «Cuando ese equipo estuvo formado como corresponde, dejé a sus integrantes a cargo de las bienales siguientes y yo volví a mi actividad profesional, lo cual ocurrió en el año 1999. De entonces para acá me ocupo de investigaciones sobre el arte cubano del primer cuarto del siglo xx, periodo que para mí está lleno de sorpresas de toda índole, y dejó saber mis opiniones sobre algunos temas de la actualidad del arte, cuando me ha parecido necesario» –, dice esta indispensable investigadora y crítica de arte de nuestro país.

–¿Cómo se involucró en este difícil asunto Llilian Llanes?

–Encontré mi verdadera vocación cuando estudiada Letras. Durante un curso que nos ofreció Roberto Segre, sobre arquitectura cubana. Había que hacer un trabajo final y nos dio a escoger varios temas. Yo escogí el Art Decó en La Habana. Corría el año 1969, o quizá antes… buscando información, leyendo siempre, siempre leyendo, encontré un mundo fascinante de información en la revista El Arquitecto, construcciones y agrimensura… terminé el trabajo sobre el art decó y cuando tuve que escoger un tema para la tesis de grado en la licenciatura, me decidí investigar qué había ocurrido en el Vedado. Defendí la tesis en 1971. Para entonces ya era profesora de Estudios Cubanos en la Escuela de Letras.

Pero la profesora no dejaba de estudiar y se dio cuenta de que no solo debía saber sobre los que construyeron las viviendas, sino sobre el desplazamiento humano y la composición social.

Llilian menciona la importancia que tuvo en su vida su esposo, Regino Boti. Ella era un fuego que su esposo incentivaba… «Vinieron luego los libros, en fin, nunca termino. No me sentiré nunca como conocedora absoluta, siempre busco más y buscando lo hallo. Pensando en los libros recuerdo a Radamés Giró, nunca le agradeceré suficientemente el trabajo que hizo en el Instituto Cubano del Libro por publicar los ensayos que gente como yo hacíamos en absoluto anonimato. Esas investigaciones,  tratan sobre los edificios altos que se construyeron en La Habana republicana, dentro de la Habana colonial, destinados a bancos y oficinas. El libro no pudo aparecer con imágenes. Fue una pena, y todavía hoy ese libro publicado muy modestamente es interesante».

–El premio que recibió...

–Maravilloso, realmente fue una sorpresa, nos emociona y sorprende.

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