ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La Revolución se lo jugaba todo. Barridas las principales lacras del batistato, no solo el poder popular, representado en el Ejército Rebelde y la alianza del Movimiento 26 de julio con otras fuerzas de la vanguardia político-militar, se hizo fuerte en La Habana, sino también las capitales de las seis provincias existentes y las principales plazas del país.

Los enemigos externos en colusión con los internos vieron frustrados sus intentos. Entre las primeras medidas estuvieron el desmantelamiento de los órganos represivos de la tiranía, la instauración el 7 de febrero del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, la intervención de la Cuban Telephone Company, la reducción de las abusivas tarifas del servicio eléctrico y la confiscación el 2 de abril de los latifundios de la United Fruit Company.

La joya de la corona fue la promulgación el 17 de mayo de la Ley de Reforma Agraria, que propinó un duro golpe a la oligarquía extranjera y los terratenientes locales al repartir la tierra a quienes la trabajaban.
Lógicamente, estas medidas se vinculaban con  la creación de un nuevo orden económico y social. Llamó la atención, sin embargo, cómo en medio de tales avances y tensiones, el Gobierno Revolucionario no dejó de pensar en el emprendimiento de obras de fundación cultural.

Cinco instituciones, en su mayoría vigentes aunque parte de estas, desde otros aires y diferentes proyecciones, iluminan la ruta revolucionaria de una política cultural que se ha afianzado en el tiempo, a la vez que han conquistado encumbradas cotas.

EL ICAIC

El 24 de marzo de 1959, el Primer  Ministro del Gobierno Revolucionario rubricó la ley 169,  que partía de la premisa: «el cine es un arte».

Además de incentivar la producción de un cine de ficción, documental y animación, el Icaic dedicó grandes esfuerzos a exhibir obras de la cinematografía internacional con el objetivo de ofrecer   nuevos referentes culturales. El sistema de Unidades Móviles llevó el cine a los lugares más intricados y distantes. El Icaic fue regido por el notable intelectual Alfredo Guevara.

El acceso al libro fue posible gracias a la creación de la Imprenta Nacional de Cuba. Foto: Ariel Cecilio Lemus

LA IMPRENTA NACIONAL

El 31 de marzo se inauguró la Imprenta Nacional de Cuba, núcleo del sistema de promoción del libro y la lectura. El primer título publicado, de forma masiva, fue El Quijote, de Miguel de Cervantes, en una edición popular.

En meses sucesivos se imprimieron antologías de Rubén Darío, César Vallejo, Pablo Neruda y Nicolás Guillén, los tres tomos de la Antología de Poesía Cubana, a cargo de Lezama Lima, además de las novelas Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos; A sangre fría, de Truman Capote; y Un amor de Swan, de Marcel Proust.

Asimismo, la labor de la Imprenta Nacional, a cuyo frente situaron al gran novelista Alejo Carpentier, fue decisiva en la preparación y publicación de toda la base de estudio, como las cartillas y manuales utilizadas en el gran suceso educacional de 1961, la Campaña Nacional de Alfabetización, que abrió las puertas del saber a casi un millón de cubanas y cubanos que hasta entonces eran analfabetos.

CASA DE LAS AMÉRICAS

A solo cuatro meses del triunfo de la Revolución Cubana, el Gobierno Revolucionario, por Ley 299 del 28 de abril de 1959, creó la Casa de las Américas, institución con personalidad jurídica propia, que realiza actividades de carácter no gubernamental, encaminadas a desarrollar y ampliar las relaciones socioculturales con los pueblos de la América Latina, el Caribe y el resto del mundo.

Concebida como un espacio de encuentro y diálogo de distintas perspectivas en un clima de ideas renovadoras, la Casa de las Américas fomenta el intercambio con instituciones y personas de todo el mundo.

Cuando todos los gobiernos de la América Latina, con la excepción del de México, rompieron relaciones con Cuba, la institución contribuyó a impedir la destrucción total de los lazos culturales entre la Isla y el resto del continente. La Casa difundió la obra de la Revolución y propició la visita a Cuba de intelectuales que se pusieron en contacto con la nueva realidad del país.

Haydée Santamaría (1923-1980), heroína de la lucha revolucionaria, presidió la Casa de las Américas desde su fundación hasta su fallecimiento en 1980.

Teatro Nacional de Cuba, pilar de las artes escénicas. Foto: Archivo de Granma

TEATRO NACIONAL DE CUBA

Entre junio y julio de 1959 comenzó a funcionar el Teatro Nacional de Cuba (TNC), en la zona de la histórica Plaza de la Revolución José Martí.

Desde sus primeros espectáculos el TNC recibió una afluencia de público inusitada y heterogénea, a pesar del relativo aislamiento del lugar en esa época. Es cierto que realizó amplias campañas de promoción empleando los más imaginativos métodos de divulgación teatral y que se logró mantener así una programación variada que a menudo llegó a ser de martes a domingo, cosa inusual para la vida teatral habanera de entonces.

En realidad, es muy difícil sintetizar la labor artística y social que el Teatro Nacional desarrolló en apenas tres años. En marzo de 1960 se estrena en la Sala Covarrubias su primera obra dramática: La ramera respetuosa, de Jean Paul Sartre, en un montaje de Francisco Morín, un extraordinario éxito de crítica y de más de 16 000 espectadores en unas 15 representaciones solo en La Habana, era una cifra nunca antes vista.

De igual modo el TNC incentivó el folclor danzario, las danzas modernas, el  teatro para niños y la investigación de la cultura popular.

La refundación de la Sinfónica Nacional marcó un hito. Foto: Ariel Cecilio Lemus

LA ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL

El 7 octubre de 1959 también se legalizó la fundación de la nueva Orquesta Sinfónica Nacional, con lo que el interés de la política cultural por desarrollar un organismo instrumental de primer nivel para la música de concierto se puso de manifiesto. Heredaba la tradición iniciada en 1910 por Guillermo M. Tomás, de la Sinfónica de La Habana creada en 1922 por  Gonzalo Roig, y de la Orquesta Filarmónica que tuvo como punto de partida 1924, dirigida por el español Pedro Sanjuán Nortes. Su titular fue el reconocido maestro Enrique González Mántici. Luego de los trabajos organizativos iniciales, el primer concierto se efectuó el 11 de noviembre de 1960.

Todas estas instituciones forman parte del acervo cultural de la nación como organismos vivos.

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Lázaro Erelio Roldán dijo:

1

11 de enero de 2019

16:18:20


Muy oportuno e importante hacer énfasis en las transformaciones revolucionarias desde el 59 y la importancia que desde el primer año se le otorgó al desarrollo cultural de nuestro pueblo.