ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Bayamo de sol refulgente Foto: Granma

Bayamo.–En la misma ciudad en que se entonara por primera vez, hace 150 años, el Himno de la Patria; se constituyera el gobierno en armas y prefiriera consumirse en llamas antes de rendirse al gobierno opresor, quedó inaugurada este miércoles la Edición 24 de la Fiesta de la Cubanía, una celebración donde la historia tiene la primera palabra.

En la Plaza de la Revolución –donde se eternizan las figuras de Carlos Manuel de Céspedes y Perucho Figueredo y parecen conspirar todavía en favor de Cuba libre– hay una vida distinta a la de todos sus amaneceres. Bayameses y visitantes saben que en las primeras horas tendrá lugar allí el albor de un festejo que no concluirá sino el 20 de octubre, fecha en que se celebra el Día de la Cultura Cubana, justamente por llevar en sus horas la gloria, el estreno enardecido del Himno Nacional, también llamado Himno de Bayamo o La bayamesa.

Con la salida del sol, la Banda Municipal de conciertos afinó sus toques. Las banderas de Céspedes y la enseña nacional, se izaron al unísono mientras la solemnidad anegó la plaza. Las notas del himno vibrante guardan en cada pensamiento una imagen común: la de los bayameses que en 1868 lo entonaron a pocos pasos de allí, resueltos a correr al combate, encabezado por el Padre de todos los cubanos.

No es posible mirar impávidos la Guerrilla de Teatreros, que desde el 10 de Octubre desanda la Ruta seguida por Céspedes y llega ahora, con similar indumentaria hasta la casa natal de Carlos Manuel, o tener delante la espada que él mismo empuñara, una joya de carácter fundacional, la cual podrá ser vista en el propio recinto por estos días, una y otra vez, como parte de la exposición 1868: iniciadores y mártires, junto a un grupo de objetos y documentos de relevantes patriotas bayameses y manzanilleros que conforman la muestra. 

Junto a tantos elementos dramáticos están las palabras que deben dejar oficialmente inaugurada la Fiesta. Torres Cuevas es el indicado y lo hace de forma desenfadada, recurriendo a la anécdota y la charla espontánea, conversando con un público que lo escucha atentamente, como debe ser aprendida la historia.

En sus palabras habló del 10 de octubre y los sucesos de Bayamo, como una chispa que prendió la hoguera en la que se fundó la nación cubana y apuntó que los hechos gloriosos que vivió la ciudad son también la historia de la cultura cubana, en tanto los principales héroes eran también amantes de las artes, poetas, músicos, pintores, y acotó que se fraguaban a un tiempo la nación y la cultura.

El orador habló de la singularidad de la mujer bayamesa, y rememoró actos en los que muchachas como Canducha Figueredo o Adriana del Castillo escribieron páginas memorables de la historia. Hubo espacio para encomiar el heroísmo de estos hombres, que «si tuvieron diferencias fueron diferencias entre patriotas para hacer las cosas mejor» y que teniéndolo todo «mujeres hermosas, familia, dinero, esclavos», renunciaron a tenerlo para cumplir aquel precepto defendido en la Constitución de Guáimaro que abogaba por la igualdad absoluta de todos los hombres.

Inevitable resultó para Torres Cuevas no remitirse a la Revolución Cubana como una sola, iniciada hace 150 años por aquellos hombres extraordinarios y seguida por Fidel, para hacerla triunfar en 1959.

Oportuno fue recordar la valía del discurso del Comandante en jefe, en el centenario del inicio de las luchas independentistas, pronunciado hace 50 años, y de esa alocución brillante, dijo que «nos hizo historiadores». En sus conclusiones habló de la necesidad de continuar construyendo un mejor país desde la obra de la vida, la de todos los días.

Tras los momentos primiciales, iniciaron también disímiles actividades entre las más de 200 acciones que ha previsto la Fiesta. Las calles de Bayamo, en vivo y a todo color son ahora mismo un hervidero de alegría donde todos juntos disfrutan y se enorgullecen de la herencia que significa haber nacido en esta tierra del sol refulgente, cuyo calor abrasa a toda Cuba.

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