ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Frank Fernández. Foto: Yander Zamora

HOLGUÍN.—Fue un verdadero suceso cultural. Con dos días de por medio, el pianista y compositor Frank Fernández; la Orquesta Sinfónica de Holguín, dirigida por el maestro Orestes Saa­vedra; y el tenor Yuri Hernández ofrecieron aquí dos conciertos.

El primero, el domingo 30 de octubre, cerró la edición XXII de la Fiesta Iberoamericana. No hu­bo facilismos porque es imposible cuando se in­terpreta, de los clásicos, a Bach (Aria, Suite no.3), Chopin (Tristezza) y Mozart (Concierto no.23 k488 para piano y orquesta); o cuando de los grandes del «patio», se toma La Bella Cubana, de José White, y La Comparsa, de Lecuona, para terminar con el tema del amor de La Gran Rebelión y la presentación de Tierra Brava, ambas del propio Frank.

Cuando al pianista se le preguntó pasadas unas horas por el punto culminante del concierto, dijo que la excepcionalidad estuvo dada por varios momentos cumbres. «En Mozart, por ejemplo, fue el segundo movimiento. Ahí la espiritualidad de la orquesta se unió a la mía, lo cual también sucedió en La Bella Cubana, al escucharse los violines en conjunto con el piano. Luego ocurrió con el tema de Tierra Brava, y el público no dejó de aplaudir, al punto que hubo que repetirlo en el final».

La segunda presentación fue el pasado miércoles 2 de noviembre. Constituyó un homenaje a la Orquesta Sinfónica holguinera en su cumpleaños 16. La agrupación es fruto del talento de sus integrantes, la labor de quienes la han dirigido en sus diversas etapas y el esfuerzo de calificados profesores amantes de ese tipo de música.

No quedó duda de que está entre las mejores orquestas de su tipo en el país. Abrió el programa con Concierto para violín, Op 77, de Johannes Brahms. Como solista, Beatriz González demostró el alto nivel técnico alcanzado y proporcionó, junto al resto de los músicos, verdadero deleite al público.

Frank, quien ha sido activo soporte de la sinfónica holguinera, le hizo a esta un homenaje personal. Interpretó una de sus obras más difíciles: Suite para dos pianos (uno grabado y otro en vi­vo). Brilló en las cinco danzas que la componen: Bolero, Vals Joropo, Conga de Mediodía, Ha­ba­nera de Cuna y Zapateo por derecho propio.

El acompañamiento a Yuri Hernández volvió a ser evidencia de esa extraña y dinámica química que existe entre ambos. Pasión pura resultaron la interpretación de Quiéreme mucho, de Gonzalo Roig, y Júrame, de la mexicana María Grever.

Ambos conciertos realizados en el teatro Co­mandante Eddy Suñol serán recordados durante mucho tiempo por los asistentes. Fueron dos noches de buen arte.

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Mary Flor Gandol Morffe dijo:

1

12 de noviembre de 2016

06:16:25


Una noche inolvidable en el Suñol, el teatro en complicidad con el pianista y el público en simbiosis peculiar con Frank que nos hizo vibrar de emoción en cada interpretación, artista modesto que ama su tierra, su país, fue algo sublime tanta espiritualidad trasmitida en cada obra. Una presentación de lujo, cultura de la buena.