A 20 años de trabajo ininterrumpido llega la Fundación Fernando Ortiz, ubicada en la capitalina casona de L y 27 en el Vedado —donde viviera desde 1908 hasta su muerte en 1969 el sabio cubano— y la cual preside el escritor y etnólogo Miguel Barnet.
Para celebrar la efeméride se reunieron en la sala Villena, de la Uneac, representantes de las fundaciones Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre; la Ludwig; la Alejo Carpentier, la del Nuevo Cine Latinoamericano, la Nicolás Guillén y la Caguayo, como muestra de la hermandad con que son vistos entre sí, al decir de sus miembros, estos grupos pertenecientes a la sociedad civil cubana.
Barnet, en su condición de presidente de la institución, rememoró el origen de la Fundación y el papel que en ello jugaron Abel Prieto y Armando Hart Dávalos, quienes entonces se desempeñaban como presidente de la Uneac y ministro de Cultura, respectivamente.
El apoyo recibido para que no pereciera la ingente obra de Fernando Ortiz, así como la valía de los textos que entonces escribiera Hart Dávalos sobre la importancia de las fundaciones como entidades de la sociedad civil, fueron reconocidos por Barnet, quien destacó el rol que desde el primer momento desempeñó la institución dentro de las ciencias sociales.
Creador de instituciones como la de la Hermandad antirracista de Cuba, la Hispano Cubana de Cultura, los Archivos del folclor, la Sociedad de Estudios Afrocubanos y la de Estudios Folclóricos, entre otras, Fernando Ortiz recibe permanentes honores materializados en el trabajo de la Fundación, que ha publicado ya casi toda la obra inédita del incansable investigador; más de 40 títulos de la colección La Fuente Viva y Surco; plegables cartográficos de minorías étnicas que viven en nuestro país, así como la celebración de seminarios, cuyos contenidos ven la luz en Catauro, primera revista antropológica de ciencias sociales y humanidades, reconocida por el Citma como publicación científica cubana y rostro de la institución.
La Beca y el Premio Internacional Fernando Ortiz; y el premio Catauro Cubano, en coordinación con el Instituto Cubano del Libro, son otras de las acciones que visibilizan el trabajo de la Fundación, que funge como una institución socialista, democrática y autónoma.
En nombre de las restantes fundaciones Liliana Núñez Véliz, presidenta de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, se refirió a la ausencia de una conceptualización en los últimos años que hable del papel al que están llamadas las fundaciones en Cuba. Para ello anunció para el 2016 el primer encuentro de fundaciones cubanas, socialistas, revolucionarias y comprometidas.











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