Una noche del 2001 el Salón Rosado fue un campo de batalla. La banda inglesa Asian Dub Foundation debutaba en Cuba y no lo pensó dos veces para ofrecer un show que más que un concierto fue una violenta sacudida a ritmo de reggue, drum and bass, y rock and roll. La imagen de La Tropical, cinco años después, parecía una copia al calco de aquel momento.
Carajo, un power trío de Argentina, que tenía entre sus credenciales la presencia de Marcelo “Corvata” Corvalán, exbajista y compositor de los históricos A.N.I.M.A.L, se transformó en un monstruo de energía para despachar un tremendo concierto que cumplió con los reclamos más exigentes de los casi 1 500 metaleros reunidos en la meca de la salsa cubana.
Desde su aparición en la escena argentina, Carajo ha dado forma a una carrera ascendente hasta ubicarse en la primera división del rock latino, y especialmente en la escena del new metal, aunque Marcelo se sacude rápidamente esa etiqueta.
“Nosotros fuimos parte de una nueva era a nivel musical. Tenemos todas esas influencias en la cabeza a la hora de componer, entonces hacemos lo que nos sale del corazón y lo que nos gustaría escuchar, tratamos de impactar al público con algo original, toda esa experimentación es lo que nos da un sonido y una identidad propia como banda. Si tuviera que definir a Carajo, diría que somos un power trío de rock pesado”.
La entrevista con Marcelo tiene lugar vía correo electrónico con la excusa (si es que hace falta una) de que Carajo será una de las cabezas de cartel de la segunda edición del festival Patria Grande a realizarse en Cuba el próximo noviembre. Por lo que es obligado hacer una parada en su sonado debut en la isla hace ya 15 largos años.
En esa oportunidad la banda, que despachó su primer concierto cubano en el programa Cuerda Viva, compartió con un puñado de formaciones locales, entre ellas Zeus, Médula, Hipnosis, Escape, y Tendencia.
“La escena cubana nos pareció muy sólida y conocimos verdaderos músicos de primer nivel. Será una alegría regresar después de tanto tiempo, lo positivo de nuestra primera experiencia es lo que nos lleva a volver. Habiendo empezado esta seguidilla ininterrumpida de visitas internacionales a la Isla, no queremos quedar afuera del Patria Grande”, afirma sin remilgos este vocalista y bajista que, como cualquier metalero cubano que vivió aquellas jornadas no me dejará mentir, es un auténtico volcán en erupción cuando invade el escenario junto a sus compatriotas, el baterista Andrés Vilanova y el guitarrista Hernán “Tery” Langer.
Su discografía de combate la forman los álbumes de estudio Carajo (2002), Atrapasueños (2004), Inmundo (2007), El mar de las almas (2010) y Frente a frente (2013). Ciertamente este último disco redobló el impacto de la banda en su legión de seguidores. “Ahora con Frente a frente esperamos tener una relación más fuerte con el público cubano. Cada disco nuevo marca una diferencia con el anterior en cuanto a lo musical, esa es nuestra evolución natural como banda, esperamos seguir así”.
Marcelo asegura que Carajo nunca se ha encandilado con las luces del éxito. “Tratamos de vivir el día a día y cada momento lo más completo posible, fuimos una banda muy consciente de nuestro lugar desde el comienzo cuando no éramos nadie y fuimos adaptándonos sobre la marcha a crecer y estar dentro de las más importantes en Argentina, eso nos hizo madurar y volcar nuestras vivencias en las letras. Partimos de un mensaje social y cultural de lucha y resistencia teniendo al arte como herramienta. Creo que el rock te da la libertad de escribir lo que uno piensa y siente de verdad, y eso lo hace auténtico”.
Obviamente el tatuado metalero argentino no olvida los días en que formaba parte de esa gran banda que fue A.N.I.M.A.L (Acosados nuestros indios murieron al luchar), una alineación que, siendo considerada una de las más influyentes en el continente junto a los brasileños Sepultura, aceleró el progreso del rock latino.
“Prefiero quedarme con los buenos recuerdos. Cada gira latina y los conciertos en nuestro país han sido lo mejor que nos pasó, ahí crecimos y aprendimos como banda, en una época donde no había Internet y todo se hacía de boca en boca. Al menos no era mi idea conquistar el mundo o ser la mejor banda del mundo, pero tocaba y componía como si estuviera en la mejor banda del mundo. Fue una cuestión de amar esta música y dejar lo mejor siempre”.
A.N.I.M.A.L fue también un punto de unión entre el rock argentino y el de otros países de la región, una escena que entre nosotros se debería conocer un poco más. “Creo que al viajar a otros países, conocer músicos y personas que estaban apoyando al rock y al arte callejero, me demostró que no estábamos solos. Fue una chispa que encendió un gran amor por Latinoamérica. Sin duda se trató de una experiencia muy enriquecedora que me marcó para siempre”.











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pepe dijo:
1
18 de abril de 2015
06:58:03
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