Cuando en el año 1962, el pintor y diseñador René Rodríguez Muñoz convocó a un alucinado grupo de jóvenes en torno al arte de la figura animada, se iniciaba para los espectadores el Guiñol de Ciego de Ávila, grupo titiritero de artistas aficionados. De aquellos inicios surgiría el 27 de noviembre de 1964, el actual Teatro Guiñol Polichinela con su sede en el teatro Abdala de la ciudad.
En muy pocos años, el Polichinela mostraba trabajos de calidades expresivas innegables. Escasos colectivos cubanos han sido seleccionados a presentarse en los rigurosos festivales titiriteros europeos. El Polichinela estaría presente en 1990 en el Festival Titirimundi, en Segovia y en 1998 en el Festival Iberoamericano de Cádiz, recibiendo el aplauso de un exigente público.
Igualmente, se ha presentado en confrontaciones nacionales obteniendo reconocimientos, resultado del esfuerzo y el talento. La entrega del Premio Ornofay, otorgado por el Centro Provincial de Patrimonio al Teatro Guiñol Polichinela por su aniversario 50 da fe del tesón, audacia y creatividad del joven Yosvany Abril, director e impulsor del actual Polichinela.
Arribando al aniversario 50 de su fundación el Polichinela convocaba la 4ta. edición de la Jornada Nacional Títeres al Centro, confrontación titiritera que sumaba a colectivos de todo el país. La exposición de fotos, documentos históricos y figuras en la filial UNEAC titulada 50 Años del Polichinela, brindaba ocasión para apreciar el desarrollo de la agrupación avileña, así como el Encuentro teórico 50 Años de Juventud ofrecida en los salones de la AHS.
En la 4ta. Jornada, el Teatro Nacional de Guiñol mostró dos piezas clásicas de autores de nuestra América: El panadero y el diablo, del argentino Javier Villafañe y Comino vence al diablo, del mexicano Germán List Arzubide. De Villa Clara el Grupo Alánimo presentó un recital escénico titulado Dame la mano y cantaremos, en tanto el Grupo Drippy presentaba el inquietante título Ecos. El Guiñol de Holguín continuaba su cosecha de éxitos en las plazas a cielo abierto a partir de la pieza Sancho Panza, en tanto su coterráneo Neón Teatro, colectivo alucinado por el llamado teatro de luz negra, era aclamado por cientos de espectadores de todas las edades con El nuevo vecino.
El buen curador y la vecina renovaba aplausos al igual que el unipersonal La cucarachita Cuca, ambos del Guiñol Guantánamo, que ya está preparando la 25 Cruzada Teatral. El grupo anfitrión nos regaló su versión de El pícaro burlado. Centros escolares enclavados en comunidades rurales, Casas de Cultura, plazas y otros espacios alternativos recibieron a títeres y titiriteros.
El sábado 9 de noviembre a lo largo del hermoso Bulevar de la ciudad avileña se presentó La noche más larga del títere, mostrando a todos los grupos en una acción escalonada activada por todos los colectivos participantes. Esa fascinante noche, serviría de proclama a la 5ta. Convocatoria de Títeres al Centro. Nuevamente la figura animada portaba el privilegio de amar y construir, la mejor manera de hacer.
* Director del Teatro Nacional de Guiñol











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Rudis dijo:
1
18 de noviembre de 2014
11:42:51
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