Si en la edición anterior hablábamos de Lionel Messi, hoy le corresponde el turno a Cristiano Ronaldo, considerado por tantos otros como el mejor futbolista en la historia y que, similar al argentino, vivirá su última aventura mundialista. Esta será su sexta Copa.
Salvo en Alemania 2006, cuando acabaron cuartos, y en Inglaterra-1966, terceros, nunca Portugal ha tenido chances reales de ganar el trofeo. En el último baile del Comandante, los lusos presentan una selección digna de temer. De ganar, sería una despedida a la altura de uno de los más grandes de todos los tiempos.
Su candidatura viene avalada por dos razones: en primera, su condición de monarcas en la Liga de Naciones de 2025, muestra de una selección competitiva y ganadora; en segunda, el talento de su plantilla, consolidada a nivel individual entre las más sólidas del orbe.
Cuentan con Vitinha, Joao Neves y Nuno Mendes en el París Saint-Germain bicampeón de Europa; Rúben Dias y Bernardo Silva en el Manchester City; además del aura de Cristiano, por supuesto. Todos dirigidos por Roberto Martínez, quien en 2018 hizo a Bélgica poderosa.
El grupo K, en el que parten como amplios favoritos, está conformado además por Colombia, la debutante Uzbekistán y la República Democrática del Congo, mundialista anteriormente en 1974 bajo el nombre de Zaire.
Colombia viene con aspiraciones serias y debe ser la segunda clasificada. Con jugadores sólidos en todas las líneas, presenta una de las mejores generaciones. Daniel Muñoz, Davinson Sánchez, Luis Suárez, Luis Díaz y el histórico James Rodríguez son algunos nombres.
Néstor Lorenzo sigue al mando del elenco, quien contó con el apoyo de su federación tras no clasificar a Catar-2022. Los dirigentes decidieron confiar en él, dada la buena imagen dejada en el ciclo de José Pékerman, del que participó como asistente.
A partir de su condición de debutante y de lo que indican su historia y su presente, Uzbekistán aspira a cumplir una actuación decorosa en la Copa del Mundo, donde conseguir al menos un triunfo sería digno de un gran festejo. En caso de sortear el primer escollo para meterse entre los mejores 32, lo suyo alcanzaría ribetes de hazaña.
La mayor parte de su plantel está formado por jugadores de su liga y la Superliga turca. Eldor Shomurodov, con experiencia en la Serie A, y Abdukodir Khusanov, del Manchester City, son sus estrellas a seguir.
Fabio Cannavaro hará su debut en los banquillos, tras su coronación como jugador en 2006. El ganador del Balón de Oro llegó en septiembre tras pasar por el Benevento y el Udinese. Será su primera selección nacional, tras un paso de dos partidos a cargo de China en 2019.
El Congo, por su parte, llega con una de las historias más impactantes. Recientemente, la Federación de este país informó que sus jugadores deberán entrar a suelo estadounidense en fechas cercanas al Mundial y sus aficionados no han podido recibir las visas del país, aun cuando ya compraron las entradas.
Lo anterior expuesto hace complicada la aventura congoleña, pues la veda a este país concluye el 16 de junio, un día antes de su debut. Todo ello debido a las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia de ébola que azota al país. Por tanto, el colorido en las gradas que exhibieron durante el proceso clasificatorio, con la recreación de Patricio Lubumba como espectador, peligran.
Los africanos enfrentarán un camino difícil, pero un triunfo ante Uzbekistán puede salvarlos como mejores terceros. Ninguno de los habituales convocados juega en su campeonato local. Aunque con menos nombres, cuenta con jugadores en las mejores ligas.
Yoane Wissa (Newcastle) es su principal referente; también se apoya en futbolistas consolidados como el capitán Chancel Mbemba (Lille) y el ex Manchester United Aaron Wan-Bissaka (West Ham).
Así las cosas en el grupo K, en el que se desarrollará la última aventura de Cristiano Ronaldo. Por cierto, el fútbol, como la vida, suele ser veleidoso. De terminar como primeras en sus grupos, y avanzar en el organigrama, Argentina y Portugal podrían enfrentarse en cuartos de final. Si antaño los duelos entre Messi y Cristiano paralizaban el mundo, este podía detener la galaxia.






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