Hay artistas o grupos más o menos famosos que cuando actúan en un país por primera vez se despiden del público con las consabidas frases protocolares que prometen una y otra vez que volverán a visitarlo, para después perderse para siempre de sus escenarios. Pero este no es el caso de la célebre compañía vietnamita de marionetas acuáticas Thang Long que apenas dos años de su primera incursión cubana ya regresaron a la isla para presentar Estampas vietnamitas, obra que retrata las tradiciones culturales y festivas del pueblo asiático.
Cuentan que este espectáculo con marionetas de madera que se sumergen en el interior de una piscina, es una de esas obras imperdibles de la cultura vietnamita. La puesta en escena de los títeres, manejados por diestros artistas, muestra subyugantes atmósferas y singulares personajes que traen al presente relatos que han pasado de generación en generación. Así, el espectador puede verse atrapado en un viaje en el que reinan los sonidos de los tambores y el colorido de las danzas del dragón, La tortuga, El león y El fénix.
La compañía Thang Long (Dragón volador) fue fundada en 1969 para retomar un arte milenario que dio sus primeros pasos en el año 1010 durante el reinado del emperador Ly Thai. Desde entonces ha recorrido numerosas regiones del planeta para desplegar un espectáculo único en el mundo que por segunda vez llegará al público cubano en varias actuaciones en la carpa Trompoloco, donde estos “dragones voladores” demostrarán que las marionetas acuáticas de Vietnam también pueden tener vida propia.











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