¿Qué queda cuando ha pasado el grito, el clamor, las ganas de cambiarlo todo, la impaciencia por formar parte desde una isla de un estallido generacional que amenazaba con reventar las paredes del orden establecido y llenar el mundo de una nueva poesía, de un nuevo ímpetu, de un nuevo espíritu que clamaba por soltar amarras y comenzar, de pronto, a soñar?
Bien, en este caso, queda la memoria, el legado, las canciones de un colectivo de trovadores que explotaron en la escena cubana de los años 60 y 70 del pasado siglo y comenzaron a llenar todos los parques, todas las plazas, todos los rincones, todas esas pequeñas islas indescifrables que somos los seres humanos, con canciones que servían como crónicas de una época, de un tiempo y de una generación (la de los 60 y 70) que tuvo la posibilidad de ser fiel a lo que significa ser joven y asistir al nacimiento de esa obra de arte que fue el Movimiento de la Nueva Trova.
Es cierto que el paso del tiempo ( y todo lo que ha venido con él) ha hecho estragos y casi ha convertido en bichos raros a aquellos que todavía hoy se atreven a sentarse en los parques con una guitarra, una buena compañía y un trago de algún brebaje mágico para compartir sus canciones o tratar de enamorar a alguna mujer con esas frases que solo se deben decir al oído. Pero también es cierto que el cambio de época no pudo borrar las canciones de Silvio, de Pablo, de Noel Nicola, o de Sara que si bien a veces quedan reducidas a la banda sonora de actividades de ocasión, aún perduran en el imaginario de los que profesan la religión de la buena poesía y del arte que solo responde a los dictados más sinceros del ser humano.
Precisamente Sara González fue una de las últimas en llegar a ese colectivo de juglares que lograron salvarse de andar por ahí apenas sin apoyo institucional cuando se reunieron en el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, organizado por Alfredo Guevara y dirigido musicalmente por Leo Brouwer. Sara, que venía de comenzar sus andanzas musicales en el preuniversitario Manolito Aguiar, de Marianao, encontró en el grupo su propio oasis personal para abrir la puerta a todos sus ímpetus artísticos y pensar en grande su trayectoria musical. Lo que vino después ya se sabe: la puesta en libertad de canciones que adquirieron el estatus de iconos como Girón, la victoria, su trabajo en el diseño de música para cine y televisión, su dedicada labor en la musicalización de textos martianos, y recientemente la promoción de las expresiones más auténticas de la canción cubana a través de su peña El Jardín de la Gorda.
Uno de los grandes secretos de Sara radicaba en su tenacidad. De ahí que hasta el último momento de su vida estuvo inmersa en proyectos que tributaron notablemente a que la historia de la cultura cubana fuera conocida más allá de los libros o de las memorias musicales. Su trabajo en los discos Cantos de Mujer así lo atestigua. Con estas entregas, Sara dio relieve a los aportes de las compositoras cubanas de diferentes épocas a la música popular.
Sara nunca dejó de ser aquella muchacha que en los años 70 salía de las aulas del pre de Marianao para tomar su guitarra y participar en cuanta celebración fuera invitada, como es el caso de aquella madrugada de 1970 en que desgranó sus canciones para los jóvenes estudiantes que participarían, al otro día, en el primer Censo Nacional de Población y Vivienda organizado por la Revolución. Por eso, quizás, no era muy dada a los convencionalismos ni a esos homenajes que a veces realizamos solo para cumplir con una que otra fecha puntual indicada por el calendario. De todos modos, para conocer a esta trovadora de todos los tiempos, queda el clamor, el grito, la gesta y el ímpetu de una generación de juglares cuyos argumentos siguen tocando con fuerza en la entrada de este siglo. Solo basta sentarse a escuchar, abrir las puertas y prestar interés a todo lo que en su día comenzaron a decir esos grandes músicos, poetas y escritores que no desaprovecharon la oportunidad de asistir y cronicar, de acuerdo con sus propias miradas, la nueva forja de una nación.











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