ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El doctor Reinaldo Rojas Consuegra analiza muestras de las deformaciones en las rocas identificadas en Viñales, causadas por el impacto del asteroide de Chicxulub. Foto: Cortesía del entrevistado

En los años 90 especialistas del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, el Instituto de Geología y Paleontología, de la Universidad de Tokio y posteriormente de la Universidad de Zaragosa, España, comenzaron a incursionar en una línea investigativa dirigida a la búsqueda de posibles evidencias en el archipiélago cubano del choque de un asteroide, ocurrido en la actual península de Yucatán hace alrededor de 66,04 millones de años.

Tan violenta colisión dejó abierto en la zona del impacto un enorme cráter conocido como Chicxulub, nombre en lengua maya del pequeño poblado situado en sus inmediaciones, enterrado a una profundidad de unos tres kilómetros.

Luego de más de quince años de expediciones conjuntas, los científicos de esas instituciones lograron recopilar un grupo de evidencias a partir de las cuales pudieron esbozar que nuestro país contiene una de las más completas formaciones de rocas asociadas al catastrófico acontecimiento.

Muestra de ello, son las numerosas rocas afloradas del límite Cretácico-Paleógeno en diferentes lugares del territorio nacional, con espesores mayores a los observados en otras naciones del Caribe y una presencia más abundante, que en ninguno de esos países vecinos.

Destacan, por ejemplo, las localizadas en la zona de Moncada, en Pinar del Río, Cacarajícara y Peñalver, en Artemisa, así como en partes de La Habana y Matanzas, Santa Clara, Fomento, Sancti Spíritus y Alcarraza, en Sagua de Tánamo, Holguín.

Aportes recientes  

Bajo la conducción del Centro de Investigación del Petróleo (CEINPET), de conjunto con el departamento de Geología de la Universidad de Pinar del Río, desde el 2024 se ejecuta el proyecto Unidad Clástica compleja del límite Cretácico-Paleógeno en Cuba y su relación con la evolución geológica.

La investigación, forma parte del programa Sectorial de Ciencia, Tecnología e Innovación Caracterización integral de la Geología en Cuba, gestionado por Instituto de Geología y Paleontología/Servicio Geológico de Cuba, del Ministerio de Energía y Minas.

Según notificó a Granma el doctor en Ciencias Geológicas Reinaldo Rojas Consuegra, Investigador Titular del Departamento de Bioestratigrafía del CEINPET y líder del proyecto, dentro de los primeros resultados está el descubrimiento en el Valle de Pons, en Viñales, Pinar del Río, de la evidencia más clara de los intensos terremotos provocados por el asteroide de Chicxulub, por parte de científicos cubanos pertenecientes a las instituciones mencionadas, con la importante colaboración de la Universidad Nacional de Colombia.

«Se logró obtener un registro excepcional de los sismos que sacudieron al planeta tras el choque del asteroide, evento que marcó el final de la era Mesozoica e inicio de la Cenozoica o el llamado límite Cretácico/Paleógeno (K-Pg).

«Lo anterior incluye la identificación de una amplia diversidad de sismitas, deformaciones en las rocas generadas por terremotos de notoria fuerza en una sucesión de rocas calcáreas y silícea, que se consolidaron en el fondo marino a unos cuatro kilómetros de profundidad en el Caribe primitivo, a menos de 1000 kilómetros de distancia del sitio del impacto en la península de Yucatán. Hoy forman parte del substrato de Cuba occidental.

«El surgimiento de las sismitas es consecuencia del impacto de las ondas sísmicas de alta energía, que produjeron complejos procesos de deformaciones frágiles y dúctiles de los materiales sedimentarios». 

La importancia del hallazgo, resaltó el doctor Rojas Consuegra, radica en que es la primera vez que se documenta en Cuba y el Caribe, una sucesión tan completa y diversa de deformaciones causadas directamente por esos violentos eventos telúricos de carácter global, acaecidos hace 66 millones de años.

El impacto meteorítico no solo provocó extinciones masivas de diversos organismos, sino que literalmente agitó los fondos oceánicos más profundos de la Tierra, causando un fuerte desequilibrio ambiental, aseveró.

«Fue tan violenta la fuerza de los temblores que el sedimento licuefactado del fondo marino salió expulsado como géiseres de lodo, mezclando fósiles y dando lugar a la formación del llamado "cóctel paleontológico", lo cual junto a los materiales resedimentados, originó un nuevo estrato geológico. Se trata de una marca cronológica global y única en la evolución de la Tierra».

Poseedor de la Orden Carlos Juan Finlay, máximo reconocimiento otorgado por el Consejo de Estado en la esfera de la ciencia, el reconocido geólogo y paleontólogo, precisó que, al estudiar esas deformaciones escritas en las referidas rocas, los científicos pueden reconstruir la historia del célebre suceso.

«Tomando en cuenta el notable valor científico del lugar del hallazgo, el área del denominado Arroyo Las Piedras se propone para ser conservada como un nuevo geositio dentro del Geoparque Nacional Viñales. Lo anterior permitirá que este libro abierto de la historia de la Tierra, sea protegido y sirva a la investigación, la educación y el disfrute de las futuras generaciones.

«La investigación tiene aplicaciones potenciales para la mejor comprensión de la evolución geológica de la región, la caracterización del substrato geológico y la cartografía. Asimismo, el reconocimiento del agrietamiento, la formación de trampas, reservorios y sellos sedimentarios, son elementos útiles a la exploración de hidrocarburos».

No es solo una pieza más del rompecabezas de la extinción biológica en masa, y una prueba tangible del suceso que cambió la Tierra para siempre, es además una muestra de la capacidad de la Geología para revelar los secretos de la evolución del planeta, aseveró el doctor Reinaldo Rojas.

El resultado fue publicado recientemente en línea (online), en la prestigiosa Revista de América del Sur de Ciencias de la Tierra, JSAES, por sus siglas en inglés. 

Foto: Cortesía del entrevistado
Foto: Cortesía del entrevistado
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