El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), confirmó que el evento El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), continúa intensificándose de manera rápida en el océano Pacífico ecuatorial, donde ya se registran en amplias áreas de su porción central y oriental anomalías de temperaturas superficiales del mar superiores a un grado Celsius.
Según las proyecciones de los modelos, esa tendencia a su acelerado fortalecimiento se mantendrá en los próximos meses y existe una probabilidad en el entorno del 81 por ciento de que, para el último trimestre de 2026, alcance la condición de muy fuerte.
De cumplirse la predicción, clasificaría entre los más intensos registrados durante la segunda mitad del siglo XX y hasta el presente, pudiendo superar a los acaecidos en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Igualmente, debe perdurar hasta febrero o marzo de 2027.
Consistente en un complejo proceso de interacción océano-atmosfera, El Niño se caracteriza por provocar un sobrecalentamiento de las aguas del mar en una amplia franja del océano Pacífico ecuatorial, extendida desde su porción central hasta las costas de Sudamérica.
Lo anterior suele coincidir con la ocurrencia de una inversión a gran escala de los centros de alta y baja presión atmosférica en los océanos Índico y Pacífico, la denominada Oscilación del Sur, de ahí que los especialistas prefieren llamar ENOS a todo el fenómeno en su conjunto, si bien el término de El Niño es más conocido fuera del ámbito científico.
La combinación de los componentes oceanográfico y atmosférico que lo distingue provoca notables alternaciones de las condiciones climáticas a nivel mundial, al ocasionar sequías severas en diferentes zonas del planeta y lluvias intensas en otras partes del globo terráqueo, favorecer la aparición más frecuente de las llamadas olas de calor, además de provocar el desplazamiento de especies marinas más allá de sus hábitats naturales debido al aumento de la temperatura del mar y desencadenar brotes de enfermedades, entre otros impactos.
Los resultados de las investigaciones desarrolladas por los meteorólogos cubanos muestran que en los años con la presencia del ENOS, aumenta la probabilidad de que se establezcan sequías en el transcurso del periodo lluvioso en nuestro país (comprende de mayo a octubre), y que los meses de verano sean más cálidos de lo habitual, comportamiento que puede acentuarse en dependencia de la intensidad que alcance el evento.
Por el contrario, en el caso del invierno su influencia se expresa en el registro de acumulados de lluvias por encima de los promedios históricos, un aumento en el número de frentes fríos y en la probabilidad de ocurrencia de eventos de tiempo severo, sobre todo en las regiones occidental y central.








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