ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La doctora María del Carmen Velazco, merecedora del Premio Nacional de Medio Ambiente 2026. Foto: Freddy Pérez Cabrera

Durante 27 años, a la doctora en Ciencias María del Carmen Velazco le ha tocado encabezar la delegación del Citma en Villa Clara, tarea en la que ha conseguido grandes logros, a pesar de los inmensos retos que ha debido vencer.

Su desvelo y amor por la ciencia, y por cada proyecto que emprende, le han ganado el respeto y la admiración de sus subordinados, y de todos los que han tenido el privilegio de compartir su sapiencia.

Atendiendo a su brillante trayectoria, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) le entregó, recientemente, el Premio Nacional de Medio Ambiente 2026, a la doctora Velazco, junto a otros dos prestigiosos científicos (el profesor Frank Huerta López y la presidenta de la Agencia de Medio Ambiente, Maritza García García), todos con resultados tangibles en la actividad científica.

Para conocer pormenores de la labor de la directiva de la ciencia en Villa Clara, Granma fue a su encuentro.

–Al entregarle el premio, el ministro Armando Rodríguez Batista señaló que usted es una cátedra de dirección, liderazgo y gestión pública comprometida, además de ser un símbolo para todos los delegados del país.

¿Qué opinión le merecen esas palabras? ¿Le sorprendió ese galardón?

–Respeto esa opinión, pero como he dicho muchas veces, yo no trabajo para premios ni para ningún estímulo. Lo hago a partir de que soy una enamorada de las tareas que realizo. Llevo más de 25 años al frente del Citma en el territorio, organismo que me atrapó e inspiró desde el principio, porque aquí se labora de manera muy organizada y con propósitos muy importantes para el desarrollo del país.

–Venía del mundo de la economía. ¿Eso le sirvió de algo?

–Claro que sí. Sin ciencia no hay economía. Yo creo que haber sido economista, me permitió articular todos los conocimientos que tuve con los temas del desarrollo sostenible. En ese sentido, la gestión de Gobierno basada en ciencia e innovación, como plataforma de trabajo, a mí me vino perfecta por la formación que tenía, lo que me permitió ver los asuntos del medioambiente de una manera diferente.

–A su entender, ¿cuáles han sido los principales resultados de la ciencia villaclareña bajo su gestión?

–Primero, haber implementado el Plan de Enfrentamiento al Cambio Climático en Villa Clara, desde el año 2010, antes, incluso, de que se aprobara esa directiva para el resto del país, lo cual comprendía tareas para la conservación del suelo, para enfrentar los desastres naturales y un profundo estudio de peligros, riesgos y vulnerabilidades.

«También como parte de la Tarea Vida, de conjunto con otros organismos, se ha trabajado en la rehabilitación y conservación de los suelos de la zona costera, se han hecho ajustes al esquema hidráulico en la costa norte del territorio y se le ha dado prioridad a la protección de las comunidades de Isabela de Sagua, La Panchita y Carahatas, en las que se implementa la Ley de Costa.

«La provincia ha avanzado, igualmente, en la aplicación de la economía circular, como una vía para reducir la contaminación. En estos momentos, 71 actores económicos se han identificado con esta tarea. Estos son solo algunos de los principales resultados, aunque hay muchísimos más, y también varias insatisfacciones».

Vital ha sido la labor de las instituciones especializadas en el estudio y la investigación con que cuenta la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, aseguró María del Carmen Velazco. Foto: Freddy Pérez Cabrera

–Imposible escribir sobre los resultados científicos en Villa Clara sin mencionar el rol desempeñado por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), entidad rectora de muchos de los programas que hoy tienen lugar en la provincia y el país. ¿Qué consideraciones le merece esta afirmación?

–En la economía, la informática y las comunicaciones, la producción de alimentos, la construcción, la salud, las matemáticas, la educación o las ciencias sociales y humanísticas, por solo citar algunas ramas, pueden palparse los resultados de la UCLV.

«Vital ha sido también la labor de las instituciones especializadas en el estudio y la investigación con que cuenta esta universidad, como el Instituto de Biotecnología de las Plantas (IBP) y los centros de Bioactivos Químicos (CBQ), de Investigaciones Agropecuarias (CIA) y el de Investigaciones y Desarrollo de Materiales (Cidem), entre otros.

«Relevante es, asimismo, el papel de la Sociedad Interfaz de Ciencia y Tecnología y los centros de Investigaciones Informáticas, Estudios de Electroenergética, Química Aplicada, Investigaciones de Soldadura, Estudios Comunitarios, Mecánica Computacional y Métodos Numéricos en la Ingeniería, entre otros, que también generan importantes innovaciones».

–¿Principales insatisfacciones?

–Tengo tres cosas que realmente no han salido bien en la provincia. Una, la más grande, el manejo de los desechos sólidos urbanos. Creo que hemos perdido organización en esta tarea, además de la limitación del combustible.

«Otro problema es la reforestación. Esta es una de las provincias con menor índice de boscosidad. Estamos en el 25 % o un poquito más, cuando el país marcha por encima del 30 % en este importante indicador, y el otro es la contaminación de las aguas terrestres. Para que se tenga una idea, la provincia tiene hoy 262 fuentes contaminantes.

«A pesar de que nos hemos reunido con los organismos implicados en este asunto para lograr que cumplan la norma de vertimiento, en estos momentos no rebasa el 40 y tanto por ciento de entidades con permiso de vertimiento».

–¿Qué siente María del Carmen cuando hay un resultado científico importante que no se aplica por cuestiones burocráticas o de otra índole?

–Una de las cosas positivas que tengo es que no me canso. Por tanto, cuando eso ocurre, siento que mi labor no ha llegado lo suficiente a los implicados. Entonces me pregunto, ¿qué más tengo que hacer para que se aplique?

«En ese sentido, hemos luchado mucho desde el Citma para que se extienda el cultivo de la variedad de sorgo para los niños celíacos, para que se empleen nuestros morteros en la construcción, o las muchas variedades de viandas creadas por el Inivit, por solo citar algunos ejemplos de resultados que no andan bien en su concreción. Por eso siempre digo, la ciencia no es para después, la ciencia es para ahora, para resolver los problemas que tenemos ahora».

–En estos más de 25 años de labor, muchas personas valiosas pueden haber influido en usted. ¿Pudiera mencionar algunas?

–Yo creo que Fidel ha marcado a todos los cubanos, en particular a los que hacemos ciencia. También Rosa Elena Simeón influyó mucho en mí por ser una persona excepcional; y de la provincia Tomás Cárdenas García, quien fuera presidente del Gobierno y primer secretario del Partido en el territorio, y Alfredo Nieto Dopico, muy vinculado a las tareas medioambientales. Hay muchos más compañeros de viaje, pero creo que esos son los esenciales.

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