«La actual crisis energética impacta de manera sensible las infancias», advierte el Sistema de Naciones Unidas en Cuba a través de su cuenta oficial en Facebook. La afirmación se sustenta en los más recientes indicadores demográficos, que evidencian un preocupante incremento de la mortalidad infantil en territorios como La Habana (14.2), Isla de la Juventud (12.9) y Camagüey (12.4), cifras que contrastan con los históricos logros de la Revolución Cubana en la protección de la salud materno-infantil.
Frente a esta realidad, el Plan de Acción del Sistema de Naciones Unidas en Cuba ha desplegado esfuerzos para mitigar el impacto. «Más de 550 000 personas han sido alcanzadas con medicamentos e insumos esenciales para la salud», informa la organización, precisando que entre ellas se incluyen «miles de niñas, niños y mujeres embarazadas beneficiadas con medicamentos, consumibles para servicios priorizados y suplementos prenatales, que ayudan a sostener la atención materna e infantil en hospitales y policlínicos».
Sin embargo, el propio organismo internacional es categórico al reconocer las limitaciones impuestas por el cerco económico: «pero aún es insuficiente», sentencia la publicación. Esta insuficiencia no es fruto del azar, sino consecuencia directa del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, que obstaculiza el acceso a insumos médicos, equipos de Neonatología y sistemas de refrigeración para la conservación de vacunas, golpeando con particular fiereza a los más vulnerables.
Por ello, el Sistema de Naciones Unidas en Cuba hace un llamado a la conciencia mundial: «Cada aporte, cada acción de la comunidad internacional, cada contribución de nuestros socios, puede marcar la diferencia en el trabajo humanitario».













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