El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró hoy en la Cumbre sobre Cambio Climático (COP21) que la principal respuesta para la lucha contra este fenómeno es la justicia ambiental y propuso crear una Corte Internacional para protegerla.
Nada justifica que tengamos tribunales para proteger inversiones, para obligar a pagar deudas financieras, pero no tengamos tribunales para proteger a la naturaleza y obligar a pagar las deudas ambientales, aseveró.
Al decir de Correa, se trata tan solo de la perversa lógica de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas, pero el planeta ya no aguanta más.
Según el mandatario, la Corte Internacional de Justicia Ambiental debería sancionar los atentados contra los derechos de la naturaleza y establecer las obligaciones en cuanto a deuda ecológica y consumo de bienes ambientales, pues la deuda ecológica se debe pagar y no aumentar.
Correa advirtió que la conservación en países pobres no será posible si esta no genera clara y directas mejoras en el nivel de vida de su población, pues en esas naciones en vías de desarrollo están las más importantes reservas de la biosfera, y con ellas se sigue alimentando el desarrollo de los países más ricos, informó PL.
Incluso es necesario ir más allá y realizar la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza, como ya lo ha hecho Ecuador, en su nueva Constitución, propuso.
El principal derecho universal de la naturaleza debería ser el que pueda seguir existiendo, por ser fuente de vida, pero también que pueda ofrecer los medios necesarios para que nuestras sociedades puedan alcanza el Buen Vivir, añadió.
A criterio del jefe de Estado se deben evitar ciertos fundamentalismos como creer que el ser humano es lo único importante en la naturaleza y dijo que sus propuestas se pueden resumir en una frase mágica: justicia ambiental.
Pero como decía Trasímaco en su diálogo con Sócrates: la justicia es tan solo la conveniencia del más fuerte, rememoró.
La COP21 comenzó este lunes en Francia con unos 150 jefes de Estado y de Gobierno, así como representantes de 195 países y la sociedad civil.
El evento busca un nuevo acuerdo global vinculante que limite el calentamiento del planeta por debajo de dos grados Celsius comparado con niveles pre-industriales.








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