
Un equipo de expertos norteamericanos desarrolló una batería barata y alimentada por bacterias hecha de papel y montada mediante un proceso de papiroflexia, publicó la revista Noticias de la Ciencia y la Tecnología.
La papiroflexia u origami es el arte de doblar papel en patrones complejos e imaginativos; y los ingenieros demostraron que los principios básicos de la técnica pueden aplicarse también para fabricar pilas.
Los profesores Seokheun Choi y Hankeun Lee, de la Universidad de Binghamton en Nueva York, en Estados Unidos, aseguran que el invento genera energía a partir de la "respiración" microbiana, proporcionando suficiente como para hacer funcionar un biosensor basado en papel con nada más que una gota de líquido conteniendo bacterias, destaca Prensa Latina.
"El método debería ser especialmente útil para cualquiera que trabaje en áreas remotas con recursos limitados", explicó.
La publicación afirma que la novedad podría ser especialmente útil en zonas de difícil acceso y en países en vías de desarrollo.
"El papel es barato y biodegradable. Y para aplicaciones como la ahora desarrollada no necesita bombas externas ni jeringuillas porque el papel es capaz de absorber una solución mediante la fuerza de capilaridad", expresó Lee.
Si bien los biosensores basados en papel son prometedores en este campo, la tecnología actual de esa clase debe estar emparejada con dispositivos portátiles para los análisis, apuntó Choi.
La batería, que se pliega en un cuadrado del tamaño de una caja de fósforos, utiliza un cátodo barato, expuesto al aire, creado con níquel rociado sobre una cara de un papel normal de oficina, mientras que el ánodo es impreso con pinturas de carbono.
Según sus creadores el coste total de este dispositivo oscilaría los cinco centavos de dólar.








COMENTAR
Zacarias dijo:
1
16 de junio de 2015
07:54:41
Joan dijo:
2
16 de junio de 2015
14:29:42
alejandra dijo:
3
30 de junio de 2016
22:39:00
Responder comentario