ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Anabel Díaz

Los dos primeros años de la vida son, para la Doctora en Ciencias Médicas Santa Jiménez Acosta, un periodo esencial en el crecimiento de los más pequeños de casa, en tanto es en estos momentos donde el niño comienza su desarrollo físico e intelectual. Pero el buen desarrollo en esta etapa dependerá, advierte la profesora en investigadora titular del Centro de Nutrición e Higiene de los Alimentos, de los adecuados hábitos alimentarios.

«En el año 2008 la revista científica The Lancet publicó una serie sobre desnutrición materno infantil que identificó la necesidad de focalizarse en el periodo que va desde la concepción hasta el final del segundo año de vida y lo llamóLos Primeros Mil Días. ¿Cuál es la importancia de estos? Pues representa una ventana de oportunidad, por ser una etapa en que la tasa de crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso central están en su pico, y donde las deficiencias nutricionales pueden ejercer efectos dañinos que se prolongarían a lo largo de la vida», apuntó la experta del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiologia y Microbiología (INHEM).

De acuerdo con la entrevistada, si se garantiza que las necesidades nutricionales de madres, lactantes y niños pequeños sean cubiertas durante este periodo, se puede contribuir a disminuir la mortalidad infantil, mejorar el crecimiento y lograr que los niños puedan alcanzar su potencial de desarrollo y cognitivo, particularmente cuando se combina con la estimulación psicológica.

«Los hábitos alimentarios son comportamientos o conductas relacionadas con la alimentación. Resultan de prácticas repetidas inducidas por ideas, creencias, valores y normas culturales y se manifiestan en maneras de actuar y de comportarse a la hora de seleccionar, preparar y consumir los alimentos. Cuando se integran a la actuación diaria de modo sistemático, llegan a formar parte del estilo de vida y, al ser una conducta aprendida y con influencia del entorno y la cultura, pueden ser modificados, de ahí la importancia en su aprendizaje y modificaciones favorables», insistió Jiménez Acosta.

No puede perderse de vista, dijo, que los primeros años de vida son el período idóneo para fomentar hábitos alimentarios adecuados y duraderos por lo que se hace necesario asegurarle una alimentación suficiente y adecuada a los niños, con el objetivo de satisfacer sus necesidades nutricionales.

«Si un niño no recibe los alimentos en las cantidades suficientes de acuerdo a las recomendaciones nutricionales para su edad y sexo, y a su vez estos alimentos no son de la calidad adecuada para promover la salud, se corre el riesgo de padecer de malnutrición por exceso o por defecto», explicó la especialista.

De ahí que con el objetivo de conocer la situación real en relación con el consumo de alimentos se llevan a cabo encuestas alimentarias, que permiten cuantificar y conocer cómo se comporta este indicador de manera objetiva, y para lo cual pueden usarse diferentes métodos.

Jiménez Acosta puntualizó que «las encuestas de consumo de alimentos en niños pequeños se llevan a cabo con menos frecuencia que en otras edades, desconociéndose de esta forma la importancia de la detección precoz de un consumo inadecuado de alimentos y sus repercusiones sobre la salud. La disponibilidad de datos oportunos y confiables puede ser una vía para ayudar a seleccionar intervenciones más efectivas y orientar adecuadamente a las madres y cuidadores».

UNA ENCUESTA NECESARIA

En Cuba, subrayó la entrevistada, se llevó a cabo entre 2016 y 2017 una encuesta en una muestra representativa de niñas y niños entre 6 y 23 meses de edad,de cuatro provincias del país (La Habana, Sancti Spíritus, Las Tunas y Santiago de Cuba). Sus objetivos fueron identificar las prácticas reales de alimentación complementaria, así como determinar el consumo y la adecuación de la ingesta de energía y nutrientes, a las recomendaciones nutricionales de la población cubana de estas edades.

La encuesta se aplicó a 2018 madres de niños entre 6 y 23 meses de edad. De la muestra estudiada, el 51,5% pertenecían al sexo masculino y el 48,5% al femenino, señaló la entrevistada.

En opinión de Jiménez Acosta, el estudio evidenció algunos aspectos importantes que deben conocerse con el objetivo de poder modificar conductas y prácticas que redunden en el beneficio de los niños y niñas cubanos.

A partir de los datos analizados, se encontró que el 34% de los niños reciben lactancia materna además de otros alimentos, e incluso otros tipos de leches. Asimismo, se observó que las madres con mayor nivel de escolaridad son las que con más frecuencia amamantan a sus hijos. «El nivel educacional de las madres ha sido asociado positivamente con la práctica de la lactancia materna».

Desde el nacimiento hasta los seis meses de edad, subrayó la entrevistada, la alimentación recomendada es la lactancia materna exclusiva. A partir de esta edad es necesaria la introducción de otros alimentos, de ahí la necesidad de incorporar gradualmente alimentos complementarios de calidad y en cantidades adecuadas pero sin abandonar la lactancia materna.

«Luego de los seis meses de vida el bebé comienza a necesitar más agua que la proveniente de la leche materna. El recambio de agua del cuerpo es mayor en los lactantes y niños pequeños que en los adultos, por lo que la adecuada hidratación es muy importante, especialmente durante los períodos de calor o fiebre», refirió la profesora.

En ese sentido, llamó la atención sobre que la cantidad de agua ingerida el día anterior a la encuesta por los menores de dos años(se refiere al consumo de agua sin edulcorantes o gases carbonatados y excluye el agua contenida en los alimentos),la cual tuvo una amplia variación, con predominio del consumo de 8 onzas por la cuarta parte de los niños. «Para evitar que los riñones se sobrecarguen con la incorporación de los alimentos complementarios, se debe ofrecer agua potable hervida (de 50-100 cc) varias veces en el día, utilizando un vasito».

La investigadora explicó que gran parte del cuerpo está constituido por agua, por lo que es de vital importancia mantenerlo hidratado para su buen funcionamiento. «Es posible que las madres subvaloren el papel del agua en la alimentación y nutrición porque a diferencia de lo que se habla de otros nutrientes, del agua se habla menos y no se le pone la atención que requiere», dijo.

DIETA BALANCEADA

Para lograr variedad en la alimentación de deben consumir alimentos de los siete grupos básicos (cereales y viandas; vegetales; frutas; carnes, huevos y leguminosas; lácteos; grasas y azúcares), puntualizó la especialista.Al respecto, dijo, «el consumo de otros grupos de alimentos diferentes a la leche, mostró que el de frutas frescas es muy bajo, predominando el mango, el plátano fruta, la guayaba y la fruta bomba».

El consumo de vegetales frescos también mostró una ingesta muy baja, predominando la calabaza seguida del tomate, habichuela y zanahoria, pero ninguno fue consumido al menos por la cuarta parte de los encuestados. «Este consumo es menor a partir de los 12 meses de edad cuando el niño se va incorporando a la alimentación familiar y deja de recibir los vegetales como parte de los purés que se le brindan, lo cual manifiesta que si la familia no tiene hábitos de consumo de estos alimentos, no los trasmite al niño», refirió.

Para la profesora Jiménez Acosta, una dieta variada con alimentos de todos los grupos es necesaria para que los niños y niñas satisfagan sus requerimientos de nutrientes indispensables. Incrementar la diversidad dietética es una recomendación específica para todas las edades, pero particularmente para lactantes de seis meses a dos años de edad.

«La participación de las verduras en los menús podría definirse como básica (ya sea como guarnición o plato principal). Sin embargo, se encontró que la variedad de preparaciones donde estos se utilizan es muy limitada, siendo las principales presentaciones en los purés o sopas», precisó.

Del mismo modo, la entrevistada mencionó que los niños deben consumir desde las etapas tempranas de la vida frutas y vegetales diariamente, pues estos grupos de alimentos frescos incrementan el consumo de fibra dietética, vitaminas y minerales necesarios para el normal desarrollo de los niños, así como sustancias fitoquímicas con alto poder antioxidante.

Con relación a las viandas, el 67,6 % las consumen como primer alimento que incorpora después de la leche, siendo la malanga la más consumida excepto en el oriente del país, donde el plátano es el más consumido, expresó.

«En la presente investigación se puso en evidencia el papel que juega la madre en la alimentación del niño menor de dos años, tanto en la selección, preparación de los alimentos como en su acompañamiento en las comidas», apuntó la investigadora.

Foto: Juvenal Balán

OTROS DATOS PREOCUPANTES

A pesar de no estar recomendada la adición de sal a las comidas en estas edades, el 64 % de los encuestados consumieron alimentos con adición de sal. «El sodio es un nutriente esencial y debe estar presente en pequeñas cantidades en la alimentación diaria. La medición del consumo de sodio procedente de los alimentos sin tomar en consideración la sal adicionada mostró un elevado porcentaje de niños que ingerían sodio en exceso», explicó Jiménez Acosta.

Es conocido que el exceso de sodio está relacionado con la hipertensión arterial, y es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Aunque el sodio es necesario en varias funciones claves del organismo humano —dijo—, los alimentos ya lo contienen en cantidades suficientes; por lo que no es recomendable la adiciónde sal a los alimentos naturales o el empleo de alimentos con excesivo contenido de la misma, dígase embutidos, enlatados, cubitos de caldos y sopas envasadas. Es necesario adaptar el paladar del bebé a ingerir cantidades pobres de sal, y así prevenir posibles enfermedades en su adultez.

Resultó además que «aproximadamente la mitad de los niños menores de dos años tenían ingestas elevadas de energía, o sea, se les brinda más energía de la que requieren, lo cual constituye un factor de riesgo modificable muy precoz para el sobrepeso y la obesidad, con las serias consecuencias que puede traer aparejado posteriormente para la salud de estos niños».

El alto porcentaje de consumo de proteínas a expensas de las de origen animal fue otro elemento de interés, que está ocasionado en parte por el excesivo consumo de leche seguido del de carnes de aves. «El exceso de proteínas puede ocasionar prematuramente daño al riñón. En el niño pequeño, los mecanismos de secreción y absorción tubular del riñón funcionan a un nivel inferior que el observado en adultos. La limitante fisiológica de mayor importancia es la escasa capacidad para concentrar la orina, sobre todo en los más pequeños. Por esa razón, es importante mantener dietas con valores proteicos adecuados a las recomendaciones de estas edades», destacó la especialista.

Llama la atención el muy escaso consumo de huevo por parte de los encuestados, a pesar de ser este un alimento ampliamente disponible, con una proteína de alto valor biológico y que se presta para hacer varios tipos de preparaciones de alimentos adecuadas para niños, además de su bajo costo, acotó la investigadora.

Otro elemento de interés encontrado fue el elevado consumo de azúcar ingerido en una parte importante de los niños. La Organización Mundial de la Salud recomienda como máximo un 10 % de la energía proveniente de los azúcares refinados, el consumo de cifras elevadas contribuye a aumentar la energía total y las necesidades de vitaminas del complejo B.

«El sobrepeso y la obesidad en los niños se han convertido en una preocupación importante, y las dietas de muchos exceden los lineamientos dietéticos para grasa, azúcar agregada, ácidos grasos saturados y sodio. La transición nutricional ha conllevado el cambio de malnutrición por defecto a una nutrición por exceso en la mayoría de los países, incluyendo el nuestro, y la tendencia hacia ingestas infantiles mayores de azúcar, sal y grasas saturadas», alertó.

Según Jiménez Acosta, el azúcar ofrece una fuente de energía de fácil absorción, pero al carecer de de nutrientes esenciales se le conoce como una fuente de “calorías vacías”. Ello implica que, al incrementar el contenido de azúcar en la dieta, disminuya su densidad de nutrientes. Esto también incrementa el riesgo de contraer caries dentales. Las bebidas azucaradas (refrescos, jugos de frutas, néctares) aportan cantidades elevadas de esta sustancia, de ahí la importancia de acostumbrar al bebé a ingerir los alimentos, desde pequeño, sin añadirle azúcar.

«Es importante que los padres y prestadores directos de cuidados de los niños, conozcan los alimentos más beneficiosos para la salud. Esta encuesta es el primer estudio en Cuba que compara la ingesta de alimentos con las porciones recomendadas para los diferentes grupos de alimentos en las guías alimentarias para niñas y niños cubanos hasta los dos años de edad», dijo.

Los resultados son, sin lugar a dudas, un llamado urgente a la reflexión.

Una alimentación variada y rica en vitaminas es ideal para los niños Foto:

PARA TENER EN CUENTA

La Organización Mundial de la Salud y Unicef adoptaron la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño. Las recomendaciones fueron: lactancia materna exclusiva hasta los seis meses; inicio de la alimentación complementaria adecuada y segura a partir de los seis meses; y mantener la lactancia materna hasta los 24 meses, de manera que antes del sexto mes NO se recomienda iniciar la alimentación complementaria porque:

- Existe el riesgo de que la alimentación complementaria temprana pueda reemplazar a la lactancia materna.

- Si se reduce la lactancia materna puede ser que no se cubran adecuadamente los requerimientos nutricionales del lactante.

-Cuando se ofrecen alimentos diluidos con pobre contenido nutricional como sopas, caldos y papillas, debido a que son fáciles de comer y tragar para el lactante, la dieta suele ser deficiente en nutrientes.

-Incrementa el riesgo de diarreas e infecciones gastrointestinales por alimentos contaminados o higiénicamente mal manipulados.

-Crece el riesgo de intolerancias y alergias alimentarias si se ofrecen alimentos de difícil digestión.

¿QUÉ SON LAS GUÍAS ALIMENTARIAS?

En Cuba al igual que en muchos países existen las llamadas Guías Alimentarias que no son más que un instrumento educativo que adapta los conocimientos científicos sobre alimentación y nutrición, en una herramienta práctica que facilita a diferentes personas la selección de una alimentación saludable. Están elaboradas para la población mayor y menor de dos años de edad.

En el caso de los menores de dos años por las particularidades de maduración de muchos órganos tienen características propias y buscan a nivel individual:

-Promover una dieta saludable y culturalmente aceptable, con las menores modificaciones posibles a la alimentación habitual.

-Corregir los hábitos alimentarios indeseables y reforzar aquellos deseables para el mantenimiento de la salud

- Orientar a las madres o cuidadores con respecto a la elección de una dieta saludable con los recursos económicos disponibles, con los alimentos producidos localmente, y tomando en cuenta la estacionalidad de los mismos.

-El médico de familia dispone de las mismas para la orientación adecuada de la alimentación complementaria del niño en las consultas de puericultura y en otros controles que reciba el bebé,con vistas a mejorar las prácticas de alimentación desde la temprana edad.

-Lograr un óptimo nivel de satisfacción de la ingesta dietética en las edades tempranas de la vida reviste gran importancia para que los niños alcancen su máximo potencial de crecimiento, masa muscular, función cognitiva e inmunitaria entre otras.

Consejos importantes

  • Trata de ofrecer al niño una dieta variada, brindándole alimentos de los diferentes grupos básicos.
  • La leche materna debe ser mantenida hasta los dos años de edad.
  • Selecciona los vegetales de color verde oscuro, amarillo o anaranjados y prefiera los métodos de cocción con poco agua o al vapor.
  • Ofrezca las frutas frescas en su forma natural y elabore los jugos inmediatamente antes de consumirlos.
  • Evite ofrecer alimentos fritos al niño después del año de edad
  • Disminuya el consumo de todo tipo de dulces, así como de bebidas endulzadas. Evite añadir azúcar a la leche, yogur y jugos de frutas.
  • La moderación es la clave para una dieta saludable. Evítale las macroporciones al niño desde pequeño.
  • Cuando lo ayudes a comer, no unas los alimentos para que aprenda a diferenciar la consistencia y los sabores
  • A partir de los ocho meses, déjalo que intente alimentarse por sí mismo, aunque tengas que ayudarlo un poco.
  • Si el niño rechaza algún alimento que prueba por primera vez no lo presiones. Deja pasar unos días antes de intentarlo de nuevo.
  • Para mejorar el sabor de los alimentos, puedes usar condimentos naturales como el ajo, la cebolla, el ají. No recomendamos los saborizantes o condimentos industrializados.
  • Las carnes no deben ser descongeladas debajo del agua, ni tampoco es aconsejable descongelar lo que no vayas a utilizar, para volver a congelarlo después, pues se pierde buena parte de su valor nutricional y corre el peligro de contaminarse.
  • Ayúdalo pacientemente a comer. Háblale amorosamente, míralo a los ojos y motívalo activamente para que coma pero no lo obligues.
  • Después de comer, ofrécele un poco de agua.
  • Cuando lleves al niño a la consulta de puericultura al ser evaluado nutricionalmente deberá de orientarse siempre los aspectos básicos de su alimentación.

No existe alimento que por sí solo aporte todos los nutrientes que el organismo necesita. El consumo simultáneo de varios alimentos facilita, además, la asimilación de los distintos nutrientes

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manuel balboa dijo:

1

23 de abril de 2018

01:04:16


Ahora yo si creo que se le podra dar un vaso de leche diario a los niños. No creen ustedes?