ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Un largo expediente de incongruencias, papeleo, reservas ociosas y otros enredos acumula la planificación centralizada en Cuba. Las demoras para recibir los recursos programados hacen peligrar luego, muchas veces, la producción planeada y agudizan la desconfianza en este método de dirección.

La confección de los planes económicos adquiere más sabor a fastidio burocrático que a ejercicio de creatividad. El «corta y pega» de datos de un año a otro suele sustituir al estudio de mercado, oportunidades, inversiones, riesgos y beneficios, nuevas metas y la calibración de los recursos necesarios. En una suerte de pugna tácita, los de abajo reportan capacidades productivas inferiores a las reales y necesidades sobredimensionadas, convencidos de que los de arriba les aprobarán recursos en montos menores a lo solicitado y les exigirán resultados más altos. La vida es más compleja.

Sello de la economía socialista, la planificación constituye paradójicamente la gran deuda del socialismo y su garantía mayor.

Sin la planificación centralizada, Cu­ba no hubiera podido acometer, a partir de los años 60, transformaciones radicales de la economía y la sociedad, ni hubiera sobrevivido cuando quedó a solas en los 90, al desaparecer la Unión Soviética. La administración central de los menguados recursos disponibles permitió resistir la tormenta del Periodo Especial y desarrollar, en medio de esa agónica coyuntura, la biotecnología, la industria farmacéutica y la medicina, puntales hoy de las ciencias y los ingresos cubanos en moneda dura.

Pero, así como desató nudos del desarrollo de largo plazo, la planificación centralizada fracasó al intentar trazar, en el mismo mapa, los planes anuales —de corto plazo— del país, de los territorios y de cada unidad económica, cafetería y timbiriche de barrio.

Para reordenar ese sistema, y eliminar métodos burocráticos que frenan la gestión empresarial y gubernamental, el país transita hacia un modelo que se aferra a la planificación socialista como vía principal de dirección de la economía y defiende la centralización de estrategias, aunque rompe con la práctica histórica, al entregar gradualmente mayor autonomía a las empresas y los territorios.

Otro argumento se suma a favor de esa transformación. En la Cuba de hoy asoman zarzas que hacen peligrar y, a la vez, tornan más imperiosa la reforma de la planificación y su regulación. Desde la resistencia pasiva al cambio, que se deriva del hábito de administrar a la espera de una decisión superior, hasta la presencia del polémico mercado en un contexto monetario que ofrece más ventajas a las formas no estatales.

La descentralización y el mercado avanzan también por la entrada en escena de nuevos actores de naturaleza muy heterogénea: cooperativas, empresas privadas, cuentapropistas, compañías extranjeras y mixtas, y trabajadores asalariados en ámbitos no estatales, que conviven con las tradicionales formas estatales y los clásicos consumidores. Si alguna vez estuvieron bloqueadas, las relaciones mercantiles y contractuales del sector cooperativo y privado con las empresas, bancos, organismos gubernamentales y otras instituciones del Estado ahora tienden a destrabarse y regularizarse.

Las relaciones mercantiles ganan protagonismo. Es una realidad que exige, a mi juicio, de una administración central más diestra y firme que nunca, no solo para exorcizar la rectoría del mercado, sino para garantizar una planificación, con regulaciones y políticas económicas, que atajen el daño causado por desequilibrios estructurales como la dualidad monetaria y cambiaria.

La eficacia de la planificación queda en entredicho cuando las empresas y unidades presupuestadas se ven obligadas a concebir planes prácticamente en tres monedas simultáneas: pesos cubanos (CUP), pesos convertibles (CUC) y ahora los certificados de liquidez, los ya populares CL, último recurso del Banco Central para distinguir los fondos con respaldo financiero real. La información necesaria para planificar, ejecutar y controlar aparece envuelta en una nebulosa de difícil lectura hasta para un Premio Nobel de Economía.

Igual distorsión padecen los intentos de regular la actividad no estatal, aun mediante impuestos y otros mecanismos indirectos, más avanzados que el desgastado ordeno y mando de la administración centralizada tradicional. El Estado no puede hacer mucho cuando las entidades estatales y no estatales operan internamente con tasas de cambio casi opuestas. De la diferencia entre la tasa de Cadeca, la tasa oficial y alguna otra intermedia, emergen precios, ganancias y negocios que colocan en franca desventaja al sector empresarial y laboral que carga con el peso mayor y fundamental de la economía, una contradicción que pone en riesgo hasta los planes de crecimiento económico del país y amenaza con perpetuar males como la inversión de la pirámide social.

Los tropiezos y resistencias, inevitables a medida que se profundizan los cambios, se sortean o aminoran si cada paso cuenta con condiciones propicias. El desafío, aún en deuda, es que el propio proceso de transformaciones consiga crearlas.

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rmando Ruiz dijo:

1

31 de marzo de 2017

03:20:16


Veo muy claro, objetivo ycosntructivamente crtico el articulo de Ariel Terrero,pero no entiendo por que los economistas y funcionarios que tienen la responsabilidad de desarrollar la economia del pais y perfeccionar la eficiencia de la planificacion a todos los niveles donde se supone ellos deben estar altamente calificados,existen estas contradicciones y problemas a estas alturas,y mucho menos puedo entender que los ejecutivos del gobierno en provincia y municipios, acepten que se mienta elevando datos falsos de la real capacidad de produccion y sobredimensionando necesidades Que esta pasando? algunos somos o no somos revolucionarios? la calificacion, la abnegacion ,y la honestidad en el trabajo son imprescindible en esta fundamental actividad en cada paso que se da recordemos la ensenanza y ejemplo de FIDEL

Roquin dijo:

2

31 de marzo de 2017

04:28:20


Que gusto poder leer a Ariel Terrero una vez más. Y que bien que GRANMA divulgue este tipo de artículos que ponen el dedo en la llaga. Solo el debate público de estos temas tan complejos nos acercará a las mejores soluciones para el país.

Lazaro dijo:

3

31 de marzo de 2017

04:38:27


Muy buen articulo diciendo la raelidad de lo que pasa en nuestro pais, lastima que se han dado cuenta tan tarde por que esto ocurre hace muchos años, pero nadie ha tenido el valor de resolverlo, llama la atención que Granma se atreva a realizar esta critica, a lo mejor sancionan al periodista y a la direccion del periodico. Lo importante ahora es darle solución a esta tela de araña que tanto afecta no solo a las instituciones sino tambien al pueblo.

Miguel Angel dijo:

4

31 de marzo de 2017

05:16:23


Brillante trabajo del periodista Ariel Terrero, puso el dedo sobre la llaga. Es imprescindible la aplicación de métodos novedosos de planificación, gestión y control. Lenin estudió el capitalismo de Rusia a finales del siglo XIX utilizando una categoría: el mercado. Un importante y exhaustivo análisis económico fue realizado por Lenin en El Desarrollo del Capitalismo en Rusia. Lenin expresó de manera autocrítica: “Lo último, lo más difícil y lo que menos hemos hecho, es organizar la economía, colocar los cimientos económicos del edificio nuevo socialista… En esta labor, la más importante y difícil, es dónde hemos tenido más desaciertos y errores”. En este mismo sentido el compañero Raúl señaló: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”. La Nueva Política Económica (NEP) fue una teoría elaborada por Lenin, a raíz del casi colapso total de la economía en Rusia, cuando quedó devastada después de la 1ª GM, lo q permitió salir de las ruinas y desarrollar una poderosa nación soviética. Muchos son los aportes de Lenin en este sentido, elevó la producción agrícola cuando existía una gran hambruna, en nuestro país el estado debe erogar cifras cercanas a los 2000 millones de dólares para garantizar la alimentación de la población y los cubanos debemos gastar más del 70 % de nuestros débiles salarios en comprar alimentos, de precios muy elevados. Lenin insistía en lograr mayores incentivos, más organización, menos burocracia, mas eficiencia, aparecen como asignaturas pendientes en nuestro país, son muchas las enseñanzas q surgen a partir de su pensamiento, q son aplicables, están vigentes. Otra fuente muy importante en q debemos fundamentarnos es el pensamiento económico del Che, muy profundo y pragmático. Aprender de las experiencias positivas y aplicables a nuestro modelo socio económico, utilizados exitosamente por los dirigentes chinos y vietnamitas, así como de los estudios, aportes y propuestas adecuadas de nuestros economistas, existe talento. Pienso q las fuentes del saber y la experiencia existen, el problema está en su implementación, donde el periodista Terrero realiza un pormenorizado análisis. Los retos de la transformación están presentes, se requiere de una dosis de sabiduría, de audacia, de consagración, entre otros elementos para lograr el objetivo supremo de construir una Patria mas linda, con una economía robusta, próspera y sustentable, para el bienestar de todos los cubanos. Pienso q es posible!!! Gracias por su trabajo.

edel dijo:

5

31 de marzo de 2017

07:51:39


Excelente articulo. la doble moneda y su tasa de cambio desigual es un arma de doble filo para la economia nacional al no permitir un desarrollo adecuado de las fuerzas productivas en las empresas estatales cuyos trabajadores, que aportan mas al desarrollo del pais se sienmten en desventaja con con los no estatales. Considero que aun no se es serio con la planificacion y en el 90 % de las entidades se realiza de arriba hacia abajo lo que provoca planes impuestos que en muchas ocaciones obvian las potencialidades reales de las unidades productivas y de hay selen los excuberantes sobrecumplimientos de ventas y utilidades que nada tienen que ver con la realidad y que desvirtuan los resultados de eficiencia. Todo esto esta aparejado al salrio de los trabajadores el cual es mi criterio, en la planificacion no debe incluirse el salario por resultado, ese hay que ganarselo. Por solo cumplir no se puede estimular. Es cierto que el salario basico aun es bajo pero se podria incrementar en el sector empresarial si no se tubieran en cuenta los millones de pesos que se planifican para el pago por resultado.