Movidos por el interés de ver nuevamente a los equipos cubanos de voleibol entre la élite mundial, aficionados que nos escriben a la web interactiva de Granma han ofrecido sus opiniones y sugerencias. A todos ellos, el colectivo de nuestro periódico les expresa su respeto y consideración.
En los Campeonatos Mundiales de este 2014, efectuado el masculino en Polonia y el de mujeres en Italia, los varones no sobrepasaron la segunda fase (lugar 11 compartido con Argentina), mientras las muchachas perdieron cinco partidos, solo le ganaron un set a Azerbaiján y terminaron en el puesto 21, compartido con Camerún, México y Túnez. Los integrantes de ambos cuadros estaban conscientes de que, dada su inexperiencia, difícilmente avanzarían más allá de lo alcanzado.
En los dos últimos Grand Prix (GP), el certamen anual femenino de mayor envergadura organizado por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), las cubanas han mostrado su estancamiento. En su edición 2013 perdieron sus nueve choques —les faltó entrega en dos de ellos con posibilidades de ganarlos— y en la del 2014 la historia fue parecida: ocho reveses y un triunfo ante Canadá.
Las nuestras clasificaron para el GP del 2015 lejos de las medallas, pues concluyeron quintas en la Copa Panamericana, preámbulo de lo apreciado más tarde en el GP 2014, evento este que antecedió al Campeonato Mundial de Italia.
Otras son las condiciones del colectivo varonil. Tras la valoración realizada por la Federación Cubana de esta disciplina acerca de sus posibilidades en la Liga Mundial 2014, los muchachos participaron en el tercer nivel del evento ampliado a 28 elencos, dividido en tres grupos que no solo respondieron a la calidad de sus componentes, sino también a una matrícula en cantidades de dinero que las federaciones nacionales deben abonar a la FIVB para competir. Los cubanos ganaron el primer lugar y ocuparon el puesto 21 en la tabla final de posiciones, con aspiraciones de ascender al segundo nivel en el 2015.
UNA PALPABLE DIFERENCIA
Amén de las solicitudes de baja y de las deserciones, la preselección masculina presenta una expectativa superior a la femenina, ambas con jugadores entre los 17 y 23 años, para quienes los Campeonatos Mundiales 2014 fueron una prueba en extremo difícil.
No hablamos únicamente de la entrega y disciplina dentro y fuera del terreno, sino de elementos esenciales para combatir en el altísimo rango de la élite universal: talla, fuerza, habilidades, preparación física y sicológica, más allá de que a los dos colectivos de dirección —guiado por Rodolfo Sánchez el varonil y Juan Carlos Gala el de mujeres— les queda terreno por delante para superarse.
La actualización de los conocimientos que llegan a los técnicos de la Escuela Nacional de Voleibol, han de esparcirse hasta la base, escalón primordial donde debe de primar el deporte como fuente de salud para la población y escenario propicio para el surgimiento de los talentos. Pero si en una escuela primaria o en un área deportiva su profesor no cuenta con lo esencial para enseñar (balón y net), qué motivación habrá para trabajar.
Es necesario perfeccionar el sistema de enseñanza que preserve la escuela cubana de este deporte, la cual ha mostrado al mundo durante décadas una creación forjada a partir de las características y alcance del atleta de la Isla, un logro genuinamente nacional.
Esfuerzos se han realizado por sumar a la recuperación del terreno perdido a hombres y mujeres que tiempos atrás dirigieron en el alto rendimiento y siguen aportando sus experiencias. Igualmente han contribuido glorias de los otrora equipos campeones olímpicos y mundiales; sin embargo, hoy la tarea se torna más difícil, atendiendo a los cambios de nuestra sociedad que influyen en la situación económica, formación de valores, así como en el pensamiento y la acción de las nuevas generaciones de deportistas y de sus familiares.
EN BUSCA DE SOLUCIÓN
No pretendemos sentar cátedra, estas líneas van encaminadas a invitar a la reflexión colectiva en torno a cómo encaminar el trabajo que permita retomar la senda victoriosa del voleibol.
Topar frecuentemente con el alto nivel, unido a la seriedad en los entrenamientos, son aspectos importantes para, en un lapso que puede extenderse por más de dos temporadas, ir tras la maestría dentro de la cancha. Las Ligas Nacionales (m-f) nuestras, con menos de dos meses de duración —generalmente entre enero y febrero— no garantizan la cantidad de partidos deseados ni la calidad, que se halla concentrada en los integrantes de las preselecciones.
Precisamente son pocos los jóvenes incluidos en cada preselección, no llegan a 20, colectivos que pudieran ampliarse cuando las condiciones económicas lo permitan. Así habrá más de dónde escoger sin dar brecha al acomodamiento y a la complacencia que provoca el saber que detrás de los titulares apenas existe una reserva capaz de sustituirlos con acierto.
DEL CALENDARIO ANUAL
La FIVB monta sus eventos primordiales de cada año después de que las ligas nacionales de sus países afiliados —compuestas por elencos representativos de clubes— concluyen su calendario, de octubre a abril. Esa programación la inicia la Liga Mundial con su fase eliminatoria intercontinental.
Durante esos meses, los cubanos entrenan en la Escuela Nacional de Voleibol, efectúan eventos internos y participan en clasificatorios como los de este 2014 en La Habana, sede de citas de Norte, Centroamérica y el Caribe (m-f), y de la Copa Panamericana Sub 23 (m), que concedieron boletos para certámenes del orbe en el 2015. El mayor tiempo lo dedican a la preparación y ello, mantenido por periodos prolongados en el mismo recinto, sin enfrentar a rivales, llega a agobiar, en tanto se pierde un tanto la noción de cómo evoluciona el nivel mundial.
Las sugerencias de la afición para poner a tono a nuestros jóvenes con la élite apuntan a que sean insertados en clubes foráneos. El ámbito internacional se mueve de esa manera y los Mundiales de Polonia e Italia probaron que los jugadores contratados en diversas naciones, una vez concluidas esas ligas, representan a sus países de origen en importantes compromisos.
JUGAR EN LIGAS FORÁNEAS
El voleibol cubano estuvo entre las disciplinas que en la década de los 90 llevó a hombres y mujeres a la Liga Italiana. Pero lo que comenzó como algo selectivo, luego se amplió con jóvenes que asumieron esa responsabilidad sin estar preparados para moverse en el ámbito del profesionalismo, prescindiendo de los entrenadores que los guiaron en Cuba.
Era un cambio radical, del régimen de entrenamientos intensivos practicado en la Isla —como los consideraba el desaparecido profesor Eugenio George—, a buscar la maestría en Italia a partir de la dinámica de jugar varios partidos semanales, escenario que también ponía a prueba la seriedad con que cada uno de los encartados debía conducir su vida social allí, algo que no funcionó como se esperaba.
Los argumentos antes expuestos no significan que nos opongamos a la contratación de los cubanos en ligas foráneas. Pensamos que es necesario concluir un análisis sobre cuál de los escenarios conocidos se aviene a los intereses de nuestro deporte, y avanzar en esa idea también con la garantía de que, una vez cumplidos los compromisos de cada temporada, esos hombres y mujeres estén en condiciones de regresar, entrenar y defender los colores de su Patria en eventos de envergadura.
Otro es el tema de quienes solicitaron su baja de los equipos Cuba para marcharse a jugar en Europa, Asia o Sudamérica. Aunque sus salidas tuvieron lugar en diferentes coyunturas, todos causaron perjuicios al partir, obligando a renovar una y otra vez a las selecciones del patio, como por ejemplo la varonil, que del segundo escalón en el Campeonato Mundial del 2010, en este 2014, con una hornada de jóvenes deseosos de rendir al máximo pero limitados en la experiencia, concluyó en el lugar 11.
Quienes partieron a jugar por su cuenta, en muchos casos poseen calidad porque la adquirieron en Cuba, en esa Escuela Nacional de Voleibol. Exponentes excepcionales como Osmany Juantorena y Robertlandy Simón exhiben esas cualidades en otros escenarios gracias al tiempo, recursos y esfuerzo que les dedicó la Revolución.
¿Por qué quienes los contrataron lo hicieron al estilo de uno de los “scouts” polacos que no les perdió ni pie ni pasada a los cubanos en el Campeonato Mundial 2014? ¿Cuál es el temor de conversar en buena lid con las autoridades deportivas de Cuba?
Son intermediarios queriendo sacar su jugosa tajada propiciándoles talentos a determinados clubes. Esa es una razón, sin obviar el interés por desprestigiar al movimiento deportivo de la Isla.















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Artu dijo:
31
7 de noviembre de 2014
15:29:48
tepille dijo:
32
7 de noviembre de 2014
15:50:03
Eduardo dijo:
33
7 de noviembre de 2014
16:12:58
Antonio dijo:
34
7 de noviembre de 2014
16:19:48
tepille dijo:
35
7 de noviembre de 2014
16:19:50
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