ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los jugadores cubanos necesitan enfrentamientos de alto nivel. Foto: Ricardo López Hevia

Comenzó tímidamente. Solo 27 juegos con cuatro equipos, un formato semejante en parte al de la extinta Liga Profesional de Béisbol existente hasta 1961.

De ahí en lo adelante, la Serie Nacional se fue ampliando en cantidad de partidos y selecciones en la medida en que este deporte se expandía por todo el país en distintas edades, movimiento al que contribuyó la construcción de nuevos estadios, con lo que nacía  una pasión cada vez más encendida. Por primera vez la pelota era nacional, dejando de ser patrimonio, como escenario, solo de la capital.

Desde ese comienzo hasta nuestros días mucho ha llovido. Y no acierto a comprender la razón por la cual año tras año, al término de una temporada, una buena parte de la afición y más de un especialista tienen como punto de mira el análisis de la estructura, debatiendo si es necesario cambiarla o no, en aras —se alega—, de conseguir un nivel más alto en nuestro béisbol.

Así, hemos cambiado de estructura un sinnúmero de ocasiones. De los 27 juegos iniciales se llegó hasta los 99, para luego descender a 66. Se volvió a subir a 75, antes de otro descenso hasta 48 que duró seis años. Seguidamente aumentaron a 65 los partidos, antes de concebir al más estable de los formatos, el de 90 partidos, con una duración de casi tres lustros previo a elevar la parada hasta 96 y rebajar a 87 en los dos últimos años para los ocho elencos clasificados a la segunda fase de la Serie.

El número de equipos también ha variado considerablemente. De los cuatro iniciales se pasó a seis y ya en la novena Serie la cantidad de selecciones se multiplicó por dos. Durante 14 años se jugó con 18 conjuntos —a todas luces excesivo—, para efectuar una 51 Serie Nacional con un número impar de equipos, algo nunca visto en otra liga del mundo. Por último, un nuevo formato con dos fases, 87 desafíos y refuerzos al término de la primera fase.

Demasiados cambios, a lo que sumaríamos el que la fecha de inicio de la Serie Nacional es siempre incierta. Nunca se sabe con antelación cuándo comenzará.

Un problema importante tiene que ver con las estadísticas. Es muy difícil hablar de récords cuando la cantidad de partidos varía constantemente, las comparaciones son casi imposibles: no es lo mismo conectar 30 jonrones en 60 desafíos que en 90.

Estadísticas: Yirsandy Rodríguez

El argumento de que la estructura está indisolublemente ligada a la calidad de nuestro béisbol es muy polémico. Desde el primer mundial después del triunfo de la Revolución, en 1961, hasta el del 2005 en Holanda, Cuba ganó campeonato tras campeonato, además de salir airosa en tres juegos olímpicos y varias Copas Intercontinentales, Juegos Panamericanos y Centroamericanos. Con la estructura que fuera, el béisbol cubano se imponía en el mundo.

No podemos olvidar también las Series Selectivas, animadas por un grupo de escuadras integradas por los mejores peloteros, algo así como una gran preselección nacional. Se priorizó este torneo por encima de la Serie Nacional, al extremo de verse reducida aquella a 39 desafíos durante tres años y sustituirse el nombre de Industriales por el de Agricultores. Pero la Selectiva fue languideciendo poco a poco hasta desaparecer 21 años después de su inicio.

Lo hemos probado todo, o casi todo. Pero los últimos resultados del béisbol cubano a escala internacional (las tres últimas Copas del Mundo, el revés en Beijing, el Tercer Clásico, el tope Cuba-Estados Unidos y la Serie del Caribe) demuestran que el problema no estriba en la estructura. Es preciso volver la mirada al deporte en la base, de donde surge la cantera para nutrir al alto rendimiento, es allí donde se precisa ubicar los recursos y rescatar competencias en los distintos niveles escolares.

Ningún cambio de estructura podrá resolver el no contar con relevistas y cerradores eficaces, bateadores que produzcan a la hora buena y táctica suficiente para resolver en la práctica las múltiples situaciones que aparecen súbitamente en un juego.

El nivel ha subido como la espuma y las desaparecidas Copas del Mundo no tienen nada que ver con el Clásico o la Serie del Caribe. Nuestros peloteros necesitan más oficio enfrentando a jugadores y equipos de mayor nivel. Esa y no otra, es a mi juicio la solución.

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eustaquio dijo:

11

9 de mayo de 2014

08:27:15


EXISTE UNA FAMOSA FRASE QUE DICE: "NO PRETENDAMOS QUE LAS COSAS CAMBIEN, SI SIEMPRE HACEMOS LO MISMO". REVISEMOS LOS PROBLEMAS DE METODOS Y ESTILOS DE DIRECCION, PROTAGONISMOS, VOLUNTARISMO, DECISIONES UNIPERSONALES, ETC Y ENTONCES ESTAREMOS EN CONDICIONES DE HACER UN ANALISIS MAS INTEGRAL DE LOS PROBLEMAS DE LA PELOTA CUBANA.

Pedro García dijo:

12

9 de mayo de 2014

08:31:45


Pablo Alfredo, número 7: con cuánta facilidad le decimos a un periodista que se equivoca. Es verdad que los jugadores norteamercianos con que Cuba jugava eran amateurs, pero de los panamericanos y las olimpiadas salían contratados para quipos de grandes ligas. No se trata de invalidar lo que se conquistó. Como usted mismo dice, el segundo lugar en el primer clásico demuestra que hasta ese momento la pelota cubana podía medirse con los más competentes y no sólo con niños amateurs como dice usted. Ahora, tras años de pérdidas de jugadores excepcionales y la carencia de entrenadores y managers con capacidad para enseñar, hemos descendido, aunque individualmente muchos brillan.

Julián MASTRAPA dijo:

13

9 de mayo de 2014

08:43:41


Amigo herrado su razonamiento, no conseguimos buenos resultados porque ha cambiado la mentalidad de la mayoría de los involucrados en este deporte, demasiado interés material, no priman los principios, la ética y los sentimientos de cubania

JORGE CAMEJO dijo:

14

9 de mayo de 2014

08:53:31


YO PIENSO QUE EL PROBLEMA ES QUE SON DEMASIADOS EQUIPOS EN LA SERIE NACIONAL Y MUY POCOS JUEGOS, DEBEN JUGARSE POR LO MENOS 100 JUEGOS CON 8 EQUIPOSY POR OTRA PARTE TRABAJAR MUCHO MAS CON LA BASE OSEA CON LAS CATEGORIAS INFERIORES PARA TENER EN EL FUTURO MEJORES PROSPECTOS

josé antonio dijo:

15

9 de mayo de 2014

09:18:14


Por fortuna le tenemos a usted Sigfredo. A la pasión hay que sumar la razón. Coincido con su comentario íntegramente. La estructura no resolverá el asunto de la calidad, ello es palpable y está demostrado cientificamente en cualquier acción humana. está demostrado que las estructuras no garantizan objetivos finales. Es el hombre quien aporta para lograr los própositos, las estructuras pueden colaborar en el empeño, pero no deciden. A los téoricos de las estructuras, hay que remitirlos a las experiencias de la dirección científica. Los norteamericanos con una estructura potente, buenos jugadores, robando los mejores talentos del mundo entero y calendarios serios, no han podido ganar ninguno de los 3 clásicos. Las razones de la baja en la calidad son muchas y la estructura de la Serie Nacional es una más. Hay experiencia en Cuba para definir la estructura coherentemente y que se ajuste a nuestras condiciones. Propongo reunan a los directivos de lso 16 equipos, a algunos jugadores y glorias del beisbol para elaborar propuestas o ajustar sobre lo que ya se ha experimentado. La estructura que se acuerde debe durar al menos 4 a 5 años, y de ser necesario evaluarla más adelante. En la calidad sobre todo está presente la pérdida de las áreas deportivas que funcionan a partir de las 4 de la tarde, cuando antes había una sesión para ello. Para aprender bien hay que jugar en terrenos decentes, donde la pelota corra el curso que se supone, y con los implementos adecuados, digáse al menos, bates y pelotas. Aunque oficialmente se den otros números los muchachos que hoy están en el béisbol en edades tempranas son básicamente los de las 15 EIDE. Sin masividad no habrá calidad. Reflexionar además que los niños de hoy, suben pocos árboles, tiran pocas piedras, hacen menos ejercicios que años atrás y se manifiesta predilección por las sedentarias computadoras. A ello sumese la purga de talentos hacia el exterior que han desbancado staff de pitcheos y posiciones claves de equipos provinciales, realidad a la que tenemos que enfrentranos. No hay dudas que tenemos buenos técnicos, ellos son los que más saben de nuestro béisbol y saben además de todos estos problemas y más. Reunirse con ellos, escucharlos, hacerlos parte ayudará mucho en todo. Como usted dice, nosotros lo hemos experimentado todo en materia de estructuras, optimicemos nuestras experiencias, tomando en cuenta los requerimientos del escenario actual y encontraremos la mejor estructura. "El agua tibia ya se inventó". La estructura que se decida, debe ser clara y con calendario claro siempre. La preparación y las cargas de los atletas se hacen en función de ello y la no precisión, afecta. Si en materia de estructuras se me pidiera una opinión considero que deben mantenerse los 16 equipos actuales con alrededor de 90 juegos y sus playoff e incorporar después una selectiva o como se quiera llamar, con 4 o 6 equipos, preferiblemente 4. Desaparecer la Serie Nacional acabará más con nuestra pelota, sobre todo en las provincias que no sean escogidas como sedes. Sigfredo gracias por su comentario.