ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La Semana de la Cultura Dominicana en Cuba culminó el último fin de semana en el teatro Martí con un concierto que rindió homenaje a Luis Rivera González (1901 – 1986), hombre puente en el hermanamiento histórico de los dos pueblos insulares.

Quiso la familia del compositor, representada en el acto por el hijo de este con la mítica cantante Casandra Damirón, José Eliseo Rivera, entregar a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana el original de una carta de Ernesto Lecuona a su padre, una de las últimas que escribió.

También depositó en manos del titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, las partes de una de las orquestaciones que Rivera concibió para las obras líricas del insigne artista cubano, con quien trabajó en La Habana y cultivó una larga amistad.

Ambos gestos simbolizan los vínculos de un patrimonio compartido que se puso en evidencia una vez más durante el programa de la Semana de la Cultura, expresó Joaquín Gerónimo, embajador de la República Dominicana.

Un nieto del autor dominicano, Luis Armando, y la soprano Ivonne Haza, acompañados al piano por Antón Fustier, cerraron la primera parte de la velada con la interpretación de canciones de Rivera, entre ellas Canto a Cuba.

La ofrenda lírica se completó con el ciclo vocal que la Haza asumió con el respaldo de la Sinfónica Nacional, conducida por Pérez Mesa: cuatro piezas que muy bien pudieran haber sido firmadas por los compositores cubanos de la época en que Rivera estuvo entre nosotros.

En su justa dimensión hay que situar la que quizás sea la obra de mayor complejidad y ambición de las escritas por Rivera y que llegó al auditorio del Martí mediante el formidable desempeño del joven pianista Víctor Díaz y la OSN.

Su Rapsodia dominicana no. 1, para piano y orquesta, solo comparable con el Poema indio, revela el ímpetu y la pericia instrumental de un creador que profesó la estética musical nacionalista de manera consciente, tal como lo hicieron en otros países de América Latina el mexicano Juan Pablo Moncayo y el argentino Alberto Williams.

En los años 30 del pasado siglo, Rivera recibió en Cuba clases de Amadeo Roldán, integró la cuerda de los primeros violines de la Filarmónica de La Habana, bajo la dirección de Pedro San Juan, y trabajó con Lecuona en las orquestaciones de la opereta Lola Cruz y la zarzuela El torrente.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Marcos sena dijo:

1

22 de julio de 2016

21:01:42


Soy de República Dominicana mencanta el peridico, sueño con viajar a cuba