
Pinar del Río.–Yamilé Ramos Cordero lo define con dos palabras: responsabilidad y compromiso. Y una vez más, insiste en que «es un reconocimiento a este pueblo noble, humilde y muy trabajador, que ha sabido crecerse ante las adversidades».
Confiesa que para los pinareños, haber acogido las actividades centrales por el 26 de Julio en el año del centenario de Fidel, aquí, en la tierra de su raíz materna, ha significado un orgullo adicional.
«Esto nos obliga a trabajar más, a hacer las cosas mejor, a “guapear” por alcanzar resultados superiores», dice.
A pesar de la política de asfixia económica que impone el Gobierno de Estados Unidos y su expresión en todas las esferas de la vida, la integrante del Comité Central del Partido y su Primera Secretaria en Pinar del Río, considera que la provincia hoy exhibe resultados concretos, fruto del esfuerzo de mucha gente que a pesar de los apagones y de carencias de todo tipo, sale cada día a dar lo mejor de sí.
Gracias a eso, la tasa de mortalidad infantil de menos de cinco por mil nacidos vivos, la de cero muertes maternas, el 99 % de supervivencia en el Servicio Provincial de Neonatología, y también el crecimiento sostenido en la producción tabacalera o en la siembra de cultivos varios, por solo mencionar algunos ejemplos.

Cualquier análisis sobre la provincia debe partir de los grandes estragos provocados por el Huracán Ian en 2022, considera la dirigente política y advierte que en este periodo se han recuperado más de 63 000 viviendas, más de 500 escuelas desde los cimientos, cientos de instituciones de Salud, la cultura, el deporte, y más de 7 000 casas de curar tabaco. «Todavía quedan huellas, porque fue algo devastador, pero nos levantamos y vamos saliendo».
Sobre el desempeño de la provincia en un contexto extremadamente complicado, Ramos Cordero dialogó con Granma, en el marco de las actividades con motivo del aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, de las cuales Pinar del Río ha sido sede por cuarta ocasión en su historia.
–¿Cómo se dirige un territorio en circunstancias tan difíciles?
Nuestro sistema de trabajo se caracteriza por concentrar las principales acciones en los problemas que más afectan a la población; por seguir, de manera sistemática, intercambiando con la gente, escuchando y tocando con la mano. Y en eso no sentimos total satisfacción. Tenemos que exigir que todos los servidores públicos nos vinculemos más, escuchemos más, expliquemos más.
Por otra parte, hay que reconocer que no todos los problemas están ocasionados por factores externos. Muchos dependen de nosotros mismos, y hacia ahí debemos poner la mirada de una manera más aguda.
–Además del aporte del sector empresarial y de los campesinos, la argumentación del Buró Político para el otorgamiento de la sede del 26 reconoció la participación del sector no estatal en la vida de la provincia. ¿Cuán importante ha llegado a ser en la actualidad y cuál ha sido su contribución al desarrollo del territorio?
Los aportes realizados por las formas de gestión no estatal representan el 60 % del total de los ingresos cedidos.
Contribuyen con la generación de bienes y servicios, y de empleos.
Su participación se va incrementando en el desarrollo económico y social de la provincia.
Más de una decena de mipymes hoy apadrinan salas en los hospitales. Otros actores no estatales contribuyen frecuentemente. Muchos lo hacen de forma anónima, callada, con recursos vitales y costosos.
–En tiempos tan duros, reconfortan los ejemplos de altruismo y de compromiso social de personas y estructuras productivas que tratan de aliviar los problemas de la cotidianidad. ¿Cuán significativos han llegado a ser estos gestos?
Hace varios años se viene consolidando una práctica en la provincia. Todas las empresas que concluyen el año con utilidades han aprobado, en acuerdo con sus trabajadores, destinar una parte de ese dinero a la reparación o el mantenimiento de las principales instituciones de Salud.
Hoy son más de 50 entidades estatales y no estatales que han laborado en el hospital Abel Santamaría, el pediátrico, el oncológico III Congreso.
También es frecuente que las estructuras productivas del sector agropecuario donen alimentos, fundamentalmente a las instituciones sociales.
Varios de estos centros han recibido igualmente sistemas fotovoltaicos, televisores, lavadoras, equipos de cocción y otros recursos provenientes del sector estatal y no estatal, y de nuestros campesinos.
Con los resultados del sector empresarial tabacalero, se instalaron 20 módulos fotovoltaicos en viviendas de niños con enfermedades crónicas y se destinaron cinco medios de transporte para los servicios fúnebres. Todo eso ayuda a aliviar un poco la situación.
–Aunque Pinar del Río sigue siendo un territorio eminentemente agrícola, en los últimos tiempos han aparecido nuevas perspectivas económicas. ¿Dónde estarían hoy las mayores potencialidades de desarrollo de la provincia?
Las transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente facilitan el desarrollo de la industria alimentaria y ahí tenemos una potencialidad, sobre todo en poder aprovechar más la capacidad instalada, los recursos humanos, la ampliación y la modernización de las instalaciones y el equipamiento.
El turismo también tiene perspectivas de desarrollo, sobre todo desde lo local.
Y también, en la agricultura, tenemos que continuar aprovechando nuestra mayor riqueza: la tierra, y las más de 14 000 hectáreas ociosas que existen.
–Independientemente de los logros, también hay insatisfacciones. ¿Cuáles son las principales preocupaciones y los mayores desafíos para la dirección de la provincia?
El agua y la vivienda. Son los dos grandes problemas que tiene Pinar del Río hoy.
En el caso del agua, con una situación muy compleja durante años.
Aun cuando se ha desarrollado un grupo de acciones, concretadas en financiamiento, en equipos, en inversiones, todavía no logramos transformar la complejísima situación que presenta la cabecera de la provincia.
Municipios como Consolación del Sur, Minas de Matahambre o Guane, presentan muchas dificultades con el abasto.
En cuanto a la vivienda, esta ha sido una provincia muy golpeada por los eventos hidrometeorológicos. Los huracanes que pasaron en los primeros años de la década del 2000 dañaron más de 150 000 hogares. El huracán Ian, en 2022, afectó más de 100 000. Aun cuando se ha resuelto la mayor parte de los casos, nos quedan muchos pendientes.
Es una situación compleja, a la que tenemos que seguir prestándole atención, buscando alternativas, desarrollando la producción local de materiales.
No podemos quedarnos a esperar únicamente por los recursos que el país pueda poner en nuestras manos.
–¿Por qué en Pinar del Río se dice que este fue un 26 de la gente?
Interpretamos la decisión del Buró Político como un reconocimiento al pueblo, que en medio de tantas complejidades trabaja muy duro todos los días para saltar los obstáculos que impone la situación actual en un país en crisis, bloqueado y amenazado de una manera sin precedentes en su historia.
En el sector de la Salud, por ejemplo, miles de profesionales todos los días dan muestras de resiliencia, sensibilidad y un tremendo esfuerzo, en medio de la falta de medicamentos, material de cura y otros insumos muy necesarios. En esas condiciones han podido mantener una estabilidad en la mayoría de los indicadores.
Y de esa misma manera ocurre en la educación, en el deporte, en la agricultura, en la industria, en la mayoría de los sectores…
–¿Después de celebrar el 26, qué pasará en Pinar del Río?
Seguimos trabajando con más intensidad. No sería correcto haber recibido la sede del 26 de Julio y que en lo adelante no seamos capaces de mantener una línea, y de superar los resultados que nos trajeron hasta acá.
Por eso, después de la celebración, continuamos adelante, enfrentando con energía las dificultades que tenemos.













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