ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Lara Ohmayer

Hace falta oxígeno. Y no me refiero solo al que escasea a casi tres mil metros de altura. Hablo del otro, del que falta cuando el imperio aprieta el cerco y la guerra económica se ensaña con un pueblo que se niega a doblegarse. Y ese oxígeno nos ha llegado desde la cima más alta de Alemania, cuando este sábado 25 de julio, ocho activistas demostraron que la solidaridad también se conquista con las piernas y con el corazón.

Ocho horas de ascenso les tomó al grupo de jóvenes —la mayoría con al menos medio año de vida en Cuba, bajo el Proyecto Tamara Bunke— alcanzar los 2.962 metros del Zugspitze. Y no fueron a hacer turismo. Fueron a plantar bandera. La bandera cubana, y con ella una pancarta que decía lo que millones suscribimos desde esta Isla: «¡Manos fuera de Cuba!».

Ya en la cumbre se pusieron en contacto con Rigoberto Zarza, responsable para Europa del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Desde la distancia, la contraparte cubana agradeció el gesto y subrayó el valor de estas muestras de apoyo internacional en momentos de recrudecimiento del bloqueo. Así, con el viento cortando la cara pero el alma encendida, enviaron un saludo simbólico a Cuba, justo un día antes del 26 de Julio.

«Ya en la cima, lanzamos un reto al movimiento de solidaridad con Cuba en Austria para que sigan nuestro ejemplo», afirmó Lara Ohmayer, una de las impulsoras de la iniciativa— y escalen también allí una cima en apoyo a Cuba. Ohmayer detalló que para esta convocatoria se seleccionaron ocho participantes por su experiencia en alta montaña y su vínculo con la Isla.

Y no será un hecho aislado. Este domingo se realizan acciones similares en otras cimas de Austria y Alemania.

La acción contó con el respaldo de personalidades y de organizaciones que conforman el movimiento de solidaridad con Cuba en Alemania y el agradecimiento de un pueblo que, a 8.000 kilómetros de distancia, sabe que no está solo.

Y es que el bloqueo no es un concepto abstracto. Desde enero de este año, el cerco energético de Estados Unidos ha impedido que lleguen a la Isla los buques petroleros necesarios para generar electricidad en el país y otras actividades de la economía. Los apagones, la escasez y las dificultades en todos los sectores no son fallas del sistema son consecuencia directa del recrudecimiento extremo del bloqueo económico, comercial y financiero.

Porque el 26 de Julio no es solo una fecha en el calendario. Es el grito de rebeldía que comenzó en el Moncada y que hoy, 73 años después, sigue siendo la brújula de una nación que no negocia su soberanía. Y mientras el imperio aprieta, el pueblo cubano inventa, resiste y no se rinde. No mientras haya quienes, desde las cumbres de Alemania o cualquier sitio del mundo, izen nuestra bandera y le digan al imperio: Cuba no está sola.

El ejemplo de esos ocho activistas nos recuerda lo que Fidel nos enseñó: la solidaridad es la ternura de los pueblos. Y desde la cumbre del Zugspitze, esa ternura se vio a 2.962 metros de altura.

Foto: Lara Ohmayer
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