
SANTIAGO DE CUBA.- Miles de santiagueros acuden al cementerio patrimonial Santa Ifigenia para honrar a sus progenitoras y, como es tradición, también se acercan ante el monumento funerario que atesora los restos de Mariana Grajales Cuello, la Madre de la Patria, quien consagró su vida a nuestra causa libertaria.
Una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba fue colocada ante la tumba de la insigne Madre de los Maceo, en ceremonia encabezada por las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia indómita, sucedida por la visita a las de otras mujeres que entregaron sus hijos a la nuestra única Revolución, en la que participaron pioneros de la escuela primaria Amistad con los pueblos.
«Mariana es, tal vez, el mejor ejemplo de maternidad y de amor a Cubaa», expresó Graciela González Suárez, mientras honraba a Marina, «para luego ir a la de mi madre, otra cubana que luchó en la clandestinidad y enseñó a sus hijos que la Patria es lo primero».
Y en ese entorno de sentimientos encontrados, los pioneros conocieron se la profunda admiración de Martí por Grajales Cuello, que tuvo en sí misma epopeya y misterio, que con humildad, «santidad y unción en su seno de madre», inspiró en el Apóstol sentidas palabras: «cuando se escribe de ella es como de la raíz del alma, con suavidad de hijo, y como de entrañable afecto? Así queda en la historia, sonriendo al acabar la vida, rodeada de los varones que pelearon por su país, criando a sus nietos para que pelearan».
La jornada continuó con la visita -por parte de las autoridades, junto a dirigentes de la Asociación de Combatientes, la Federación de Mujeres Cubanas y otras organizaciones sociales y de masas-, a madres de combatientes caídos en misiones internacionalistas.
El día de las madres se celebró por primera vez el 12 de mayo de 1918, en la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, el mismo templo en el que nació el inolvidable Frank País García.















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