ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En 1985 fue reconocido como Teniente Coronel del MININT y recibió el ansiado abrazo de la Patria. Foto: Freddy Pérez Cabrera

Qué difícil es vivir durante tanto tiempo en la piel del enemigo. Qué complejo es decir lo que no piensas, reunirte con personas indeseables y fingir que son tus amigos, hablar mal de tu Patria, hacer como si la odiaras, cuando en realidad por dentro estás dispuesto a dar la vida por ella.

Eso es lo que debe haber sentido el combatiente de la Seguridad del Estado fallecido en fecha reciente, Enoel Salas Santos, un hombre que para muchos era un sinónimo de infamia y de traición, y sin embargo, desde las filas enemigas, fue uno de los más fieles guardianes de la Revolución.  

La historia de aquel guajirito medio analfabeto, comenzó a tejerse en medio de la pobreza y las injusticias cometidas por la guardia rural y los terratenientes de la zona donde residía, allá en su natal Cabaiguán.

Ante el incierto panorama, aquel mozalbete de apenas 20 años de edad y una cabellera rubia como el sol, comentó a sus padres que no soportaba más aquellas injusticias y que se iba para el monte a luchar, como ya hacían aquellos muchachos que peleaban contra la tiranía en el oriente cubano.

Fue así como Enoel organizó un grupo guerrillero compuesto por campesinos de la zona, y se fue a combatir en las montañas del Escambray espirituano.

Aquella aventura no terminó nada bien, debido a la traición de un campesino, que en lugar de comida, propició una emboscada en el sitio conocido como «La Llorona», donde murieron la mayoría de sus compañeros y él resultó herido.

Tiempo después, la noticia de la llegada de las tropas comandadas por Camilo y Che a territorio villareño, lo llenó de alegría y esperanzas. «Viejo, ahora sí se acaba la injusticia en Cuba», le expresó a su padre, al tiempo que manifestó su intención de unirse a la columna Ocho «Ciro Redondo», propósito que no demoró mucho en concretar.

Por su arrojo en los combates y la disposición para estar en los lugares de mayor peligro, terminó la guerra con los grados de Primer Teniente. Para Ramiro Valdés, segundo al mando de la tropa del guerrillero argentino, la conducta de Enoel no pasó inadvertida.

Al fundarse los Órganos de la Seguridad del Estado, fue seleccionado para integrar sus filas. La primera misión encomendada, de infiltrarse en una compañía de oficiales a la que había que depurar, puso a prueba la inteligencia y sagacidad de que haría gala durante el resto de su vida.

Tras el éxito de aquella tarea, la dirección del Ministerio del Interior, decidió que Salas Santos estaba hecho para empeños mayores. Por orden superior, renunció a su condición de oficial del Ejército Rebelde y comenzó a construirse la fachada de un desertor.

Traidor, le decían muchos de sus compañeros, y hasta la familia, no quería creer el cambio de conducta de Enoel, quien hasta ese momento había sido un hombre íntegro.

La nueva misión asignada era tan riesgosa como importante: infiltrase en el corazón de la contrarrevolución en Miami. Con la convicción de que había que cumplir la tarea al precio de cualquier sacrificio, partió hacia los Estados Unidos, donde con pericia y astucia el «rubio de Cabaiguán», como le llamaban sus nuevos «compañeros», logró hacerse de una posición en la organización terrorista Alpha 66.

Fue tal el éxito y la confianza depositada en el nuevo «combatiente por la libertad de Cuba», que llegó a ser el Coordinador Militar de la formación, un cargo que le daba acceso a los planes más secretos contra Cuba, incluyendo ataques piratas e intentos de atentados contra la vida del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Por la confianza ganada entre la contrarrevolución miamense, el agente Allam, como se le nombró, fue enviado a campamentos de entrenamiento en Puerto Rico y República Dominicana, donde se gestaban las acciones terroristas contra nuestra Patria.

En diciembre de 1964, formó parte de una infiltración liderada por Eloy Gutiérrez Menoyo y otros mercenarios, que llegó a Cuba por la zona de Baracoa con el propósito de desarrollar operaciones contra la naciente Revolución.

En la captura de la banda, resultó decisiva la participación del agente de la Seguridad del Estado, quien de manera inteligente dejó pistas y guió a las fuerzas revolucionarias hasta el sitio donde se encontraban los forajidos.    

Una vez apresado junto al resto del grupo, llegó el momento de que el MININT tomara la decisión definitiva respecto a Enoel Salas. O lo desclasificaba y decía toda la verdad, o lo juzgaba y lo condenaba como uno más, para que continuara sirviendo a su país desde el silencio y la prisión donde sería recluido.

Cuando se le consultaron ambas opciones, no dudó en aceptar el nuevo reto, que lo obligó a compartir celda con terroristas, agentes de la CIA y asesinos de la peor calaña.

Durante varios años, alejado de sus seres queridos, condenado por sus antiguos compañeros de armas, y odiado por el pueblo que lo consideraba un vil mercenario, el héroe desconocido nunca dejó de cumplir la tarea asignada de desarticular los planes contrarrevolucionarios contra Cuba.

Luego de 13 años y siete meses de encierro, periodo en que puso a prueba su entereza y valentía sin par, la alta dirección del país decidió revelar toda la verdad que había detrás de aquel hombre pequeño de estatura, pero grande en sus sentimientos y en su pasión por la tierra que lo vio nacer.

En 1985, en una solemne actividad desarrollada en Placetas, la cual estuvo encabezada por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, se dio a conocer ante su familia, vecinos y compañeros, la importante labor desempeñada por el agente «Allam», seudónimo con el que fuera bautizado este hombre del silencio.

Aquel día, Enoel Salas Santos, el falso traidor, el cubano que tuvo dos vidas, dos historias, ambas consagradas a la defensa de su Patria, fue reconocido como Teniente Coronel del MININT y recibió el ansiado abrazo de la Patria que durante tanto tiempo le había sido negado.

 

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odalis Cobas dijo:

1

26 de marzo de 2026

11:33:38


Mil gracias Enoel en nombre de los cubanos agradecidos. EDP compatriota.

Lázaro Tito Valdés León dijo:

2

26 de marzo de 2026

14:46:30


EPD ese hombre que no miro donde se vivía mejor, se fue donde el deber de cubano le fue asignado, por tu ejemplo y consagración todo el pueblo te rendirá honores. Valiente ejemplo el que nos dejaste.

Lazaro dijo:

3

26 de marzo de 2026

15:46:11


Por hombres como Enoel Salas Santos, la Revolución Cubana es invencible, ningún Cipayo de Miami, núnca podrá entender la existencia de hombres capaces de trabajar dentro del enemigo, para salvaguardar su patria. Honor y Gloria