ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Una vez más se demuestra que Cuba no está ni estará sola. Foto: Tomada de los perfiles en redes sociales de los movimientos de solidaridad

No hay muro que aisle la dignidad. No hay Orden Ejecutiva que pueda silenciar el clamor de los pueblos. Frente a la más reciente y brutal escalada de la administración estadounidense, que pretende estrangular con saña inédita el flujo de combustible hacia la Isla, la respuesta ha sido unánime, contundente y global: un torrente de solidaridad que cruza océanos y atraviesa continentes. Cuba, una vez más, demuestra que no está ni estará sola.

La vil Orden Ejecutiva firmada el pasado 29 de enero por Donald Trump no logró su propósito de aislar. Por el contrario, ha funcionado como un llamado a filas para la conciencia antimperialista del planeta. Lo que ha revelado esta agresión no es la fuerza del imperio, sino la inmensa red de amistad y principios que Cuba ha cultivado por más de seis décadas.

DESDE LOS SINDICATOS HASTA LOS BARRIOS, LA CLASE OBRERA MUNDIAL DA LA BATALLA

La Federación Sindical Mundial (FSM), con sede en Atenas, lanzó un llamamiento urgente a sus afiliados en todos los continentes para «intensificar la solidaridad internacionalista». En el País Vasco, el sindicato LAB calificó el bloqueo de «forma de guerra económica prolongada» y de «castigo colectivo cruel», y trasladó su solidaridad de clase a sus hermanos de la Isla.

En Uruguay, el PIT-CNT movilizó a sus bases. El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos, anunció que llevaría el apoyo «a las calles», evocando con gratitud el millón de vacunas contra la meningitis que Cuba envió a ese país en 1992. Mientras, en Argentina, la CTA Autónoma señaló con precisión que la única amenaza a la seguridad y al bienestar de la humanidad de Donald Trump.

DESDE ESTADOS UNIDOS, UN PUEBLO QUE AMA Y NO ODIA

Si hay un lugar donde la política de odio y bloqueo diseñada desde la Casa Blanca se estrella contra el muro indomable del sentimiento humano, es en los propios Estados Unidos. La manifestación en la Plaza Simón Bolívar, de Miami, no fue una protesta más. Allí, en el supuesto epicentro del anticubanismo, cubanos residentes, norteamericanos solidarios y hermanos de otras latitudes desnudaron la verdadera naturaleza genocida de las medidas de Trump: son un ataque directo al sagrado núcleo de la familia.

Los carteles levantados no hablaban de ideologías abstractas, sino de necesidades concretas y derechos elementales: «Sí a los viajes a Cuba. Sí a las remesas. Sí a la reunificación familiar». Cada consigna fue un dardo directo al corazón de una política que pretende usar el cariño como arma, el parentesco como campo de batalla.

Este movimiento, encabezado por la Asociación Cultural José Martí y la Coalición de Miami por el fin del bloqueo, demostró que una parte vital y creciente de la comunidad cubanoamericana rechaza ser rehén de aspiraciones políticas de unos pocos. Su grito fue unánime: «¡Abajo el bloqueo criminal!».

El expresidente del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo Jim Winkler afirmó que el bloqueo es un instrumento de terrorismo económico empleado por Estados Unidos contra Cuba y debe terminar. «Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos», dijo el exlíder ecuménico.

Por otra parte, figuras públicas, funcionarios, artistas y organizaciones –incluyendo 22 miembros del Consejo de Nueva York, y a Mark Ruffalo, Kal Penn, Susan Sarandon, Alice Walker y otros– han firmado un llamado a la conciencia exigiendo el fin del asalto de Trump a Cuba, como parte de la campaña lanzada este 9 de febrero con el título Let Cuba Live (Dejen a Cuba Vivir).

UNA CONDENA SIN FISURAS

La claridad ideológica resonó desde las oficinas de los partidos comunistas y fuerzas progresistas del mundo. El Partido Comunista de Suiza condenó la «arrogancia imperialista» y la extraterritorialidad de las medidas. Desde Noruega, el Norges Kommunistiske Parti (NKP) denunció lo que calificó como un «castigo colectivo cruel e ilegal». En la India, el Partido Comunista (Marxista) y el jefe de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento, Shashi Tharoor, alzaron su voz con un amplio consenso en el Sur Global contra la injerencia.

En América Latina, la v Asamblea de la Red Continental de Solidaridad, con 541 delegados de 30 países, emitió una declaración histórica que dejó las cosas claras: declaró al gobierno de Trump y a Marco Rubio «enemigos de la paz y peligros inminentes para la humanidad». El Frente Amplio uruguayo se reafirmó como fuerza antimperialista y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil sembró árboles en homenaje a la resistencia cubana, incluyendo un simbólico baobab en la Embajada de La Habana en Brasilia.

LA SOCIEDAD CIVIL Y LA AMISTAD PUEBLO A PUEBLO: EL TEJIDO INDESTRUCTIBLE

Más allá de los pronunciamientos formales de gobiernos y partidos, el pulso más vital y diverso de la solidaridad con Cuba late en el accionar incansable de la sociedad civil mundial. Es un mosaico de gestos concretos, de articulación popular y de creatividad militante que convierte la solidaridad en un hecho cotidiano y tangible. Esta red es el antídoto más eficaz contra el bloqueo mediático y la campaña de aislamiento.

Las acciones desplegadas son un manual de resistencia cultural y humanitaria. En México, el Movimiento de Solidaridad no se limitó a declaraciones; convocó una protesta frente a la Embajada de Cuba para el 15 de febrero, llevando el debate a la calle. En Nayarit, otro mitin en la Plaza Principal de Tepic bajo la consigna «Por la paz y contra el imperialismo» demostró que la causa cubana echa raíces en todos los estados.

En Europa, la solidaridad se organiza. En Toulouse, Francia, la Asociación Francia-Cuba celebró su Asamblea General no solo para condenar, sino para planificar. El envío de medicinas y suministros médicos para 2026 fue un punto central del orden del día, transformando la indignación en ayuda concreta. Mientras, en Alemania, las movilizaciones simultáneas en Oberhausen y Stuttgart mostraron que el mensaje recorre el país de norte a sur, creando «puentes de amistad desde el corazón de Europa».

No es solo una batalla política, sino jurídica. La Asociación Internacional de Juristas Democráticos (IADL), con estatus consultivo en la ONU, dictó un veredicto claro: las acciones de EE. UU. «violan la Carta de las Naciones Unidas», son «medidas coercitivas unilaterales» y exigen el fin inmediato del bloqueo y la devolución de Guantánamo.

Finalmente, el llamado de un turista canadiense, difundido en foros, a no cancelar viajes a la Isla desafía las «alertas amarillas» infundadas y convierte a cada visitante en un contrapeso activo a la campaña de asfixia, sosteniendo con su presencia un sector vital y mostrando al mundo la realidad tras el telón de la propaganda fascista.

 ÁFRICA: EL HERMANO QUE DEVUELVE LA SOLIDARIDAD CON FIRMEZA HISTÓRICA

África no olvida. No olvida la sangre cubana derramada en las sabanas de Angola y en las llanuras de Etiopía, por eso, su condena hoy no es retórica. La declaración de la Asociación de Amistad Cubano-Africana trasciende la mera protesta para situarse en el terreno de la acusación jurídica y la advertencia histórica. Al calificar el bloqueo energético de «crimen de Lesa Humanidad», invoca un marco legal internacional de la mayor severidad. Es África, sufriente y sabia, señalando el peligro universal que encierra esta escalada.

En Angola, el encuentro con los «Caimaneros» simboliza el lazo más profundo y duradero: el del conocimiento compartido y la formación de seres humanos. Estos profesionales, educados en las aulas cubanas desde los albores mismos de la independencia angoleña, son hoy generales de una batalla diferente. Son embajadores de la verdad, «símbolos vivos» que desmienten con sus vidas la narrativa imperial. Su «amor a Cuba» y su «firme solidaridad», nacidos del respeto y la hermandad, constituyen un patrimonio afectivo y político incalculable. Son la prueba de que la solidaridad internacionalista no fue un acto de caridad, sino una inversión en el futuro, que hoy rinde dividendos de lealtad inquebrantable.

El Movimiento Panafricano Global condena las sanciones por «socavar principios fundamentales del Derecho Internacional». Es la voz del panafricanismo reconociendo en el ataque a Cuba un patrón de agresión que amenaza a todas las naciones que osen desafiar el unilateralismo.

La administración Trump, con su obsesión por revertir el curso de la historia, ha logrado un efecto contrario. En lugar de aislar a Cuba, ha puesto al descubierto el aislamiento moral y político de su propia política. Ha demostrado que el bloqueo, más que una herramienta de presión, es un catalizador de la solidaridad mundial.

Cada pronunciamiento, cada manifestación, cada árbol plantado, cada medicamento enviado, es un ladrillo menos en el muro. Es la prueba viviente de que los principios de soberanía, autodeterminación y solidaridad son más poderosos que el odio. El mensaje que llega de Asturias, de Miami, de Luanda, de Nueva Delhi y de cientos de plazas y sindicatos es uno solo, y se grita en un idioma universal: ¡Cuba no está sola! ¡Manos fuera de Cuba! ¡Fin al bloqueo ahora!

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Justino Salas Crespo dijo:

1

10 de febrero de 2026

05:56:52


Con Cuba Revolucionaria Siempre: Cuba Vencerá.

Enady dijo:

2

10 de febrero de 2026

19:39:47


Venceremos ¡y viviremos ¡¡¡

Enady dijo:

3

10 de febrero de 2026

19:40:28


Viviremos juntos y venceremos ¡¡¡

Ana Margarita Gil Delgado dijo:

4

10 de febrero de 2026

22:27:26


Excelente articulo, por supuesto que Vamos a Vencer y ya lo estamos haciendo. Sugerencia, ser cuidadosos con las redacciones y en especial con los titulares. Yo prefiero decir: !Dejen vivir a Cuba!. Gracias "Venceremos"

Francisco del Corte dijo:

5

16 de febrero de 2026

05:43:06


Desde España deseo transmitir mi solidaridad con el Gobierno y el pueblo cubano. Sois un ejemplo de resistencia, de honradez y de solidaridad demostrada. ¡Hasta la victoria, siempre!....Venceremos.