Con la convocatoria a pensar la ciudad desde la raíz, desde ese patrimonio que nos define como pueblo, pero también desde la urgencia del futuro, inició en este domingo el XVII Simposio Internacional «Desafíos en el Manejo y Gestión de Ciudades».
Con la premisa de que son la cultura y la identidad las savias que alimenta cualquier proyecto de desarrollo que se pretenda auténtico y duradero, el DrC. Nilson Acosta Reyes, vicepresidente del Consejo Nacional de Patrimonio, llamó a preservar la conciencia patrimonial.
Acosta Reyes llevó a los presentes por los paisajes culturales que son orgullo de Cuba: el majestuoso Valle de Viñales, el sagrado Cobre santiaguero, el Valle de los Ingenios que guarda el eco del azúcar y la lucha. Pero no los mostró como postales, sino como testimonios vivos de una relación única entre el hombre y la tierra, paisajes que están en la lista indicativa para ser reconocidos por su valor universal.
En su conferencia se refirió también a la Ley General de Protección al Patrimonio Cultural y al Patrimonio Natural. No la presentó como un texto frío, sino como un instrumento de la Revolución para defender lo que somos. Explicó su implementación, sus procedimientos, con la claridad de quien sabe que la mejor ley es la que se comprende y se aplica en defensa de la identidad nacional.
Participan también en el simposio directores de las principales instituciones culturales y de las Oficinas del Historiador y el Conservador de toda Cuba. Todos convocados por un tema central que es, a la vez, un desafío y una oportunidad: el paisaje histórico urbano como potencial para el desarrollo integral.
De igual manera el Dr. Julio César Madera Quintana, rector de la Universidad de Camagüey, dictó una conferencia que sonó a hoja de ruta: «Patrimonio inteligente: La transformación digital en la gestión y sostenibilidad de los centros históricos».
Con la precisión del académico y la pasión del camagüeyano, Madera puso sobre la mesa la situación específica de esta ciudad. Habló de retos estructurales, sí, pero no para lamentarse, sino para señalar el camino: la transformación digital es ya una necesidad impostergable.

«Camagüey tiene condiciones excepcionales», afirmó, y enumeró las bases para crear contenido, gestionar información y, lo más revelador, implementar la inteligencia artificial al servicio de su patrimonio. No se habló de tecnología por la tecnología, sino de herramientas para desde la inteligencia artificial proyectar con más sostenibilidad el tesoro urbano que esta ciudad atesora.
Este XVII Simposio ya deja claras sus premisas: en Camagüey se discute de patrimonio con los pies bien puestos en la tradición y la ley revolucionaria, pero con la mente y los ojos abiertos al mundo digital que viene. Es el simposio que Camagüey, y Cuba, necesitan. Porque gestionar una ciudad no es solo arreglar calles; es, sobre todo, proteger su alma, entender su memoria y proyectar su futuro con las herramientas de hoy y la sabiduría de siempre.
La cita, que continúa este lunes en sesiones de trabajo, aspirar a ser un hito en ese camino. Un camino que, como bien recordó el arte en la plaza, solo se puede recorrer sin olvidar nunca de dónde se viene.

















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