ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Yanelkys Llera Céspedes

Con el mismo ímpetu con que los barbudos entraron a la otrora capital de Oriente el 1 de enero de 1959 y que al día siguiente salieron rumbo a La Habana –desde la intersección de la Avenida de los Libertadores y Trinidad, frente a los muros del Cuartel Moncada–, un relevo generacional dio inicio este año a la tradicional reedición de la Caravana de la Libertad.

El recorrido, que une a Santiago y Bayamo en un puente histórico, no se limitó a recordar, sino que se proclamó, una vez más, como la ruta viva de la continuidad revolucionaria.

Bajo el sol de este enero, frente a los muros del Moncada, santiagueros de todas las edades vieron partir a los jóvenes caravanistas.

«En el año del Centenario de Fidel, este acto tiene un significado especial para los que habitamos esta tierra que él tanto amó», expresó Yesenia Acuña Borrero, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en la provincia.

La escena, en la que combatientes históricos se mezclaron con cientos de rostros nacidos después del Triunfo, fue descrita por el joven Roberto García Pérez como una garantía: «Más que un recordatorio, cada reedición demuestra que la continuidad está asegurada».

El 2 de enero, bajo un cielo que parecía inalterado en 67 años, la caravana encontró su eco en Bayamo.

Como en aquel entonces, la Banda Provincial de Conciertos acompañó el paso de los jóvenes alrededor de la Plaza de la Revolución, recreando la entrada triunfal de 1959 ante la mirada de protagonistas originales como Rafael Corrales Urquiza y Juan Estrada Viamonte.

La multitud, congregada frente al simbólico balcón del que fuera el primer Ayuntamiento libre de Cuba, escuchó el mensaje de la joven caravanista Daiteré de los Ángeles Cabrales Acosta:

«No somos simples espectadores de la memoria, somos sus soldados. La caravana no terminó en enero de 1959, hoy es nuestra caravana, la de la continuidad».

Este compromiso se materializó con la entrega de carnés de la Unión de Jóvenes Comunistas a nuevos militantes.

Por su parte, Michel Carlos Santiesteban Hernández, primer secretario del Partido en Bayamo, trazó un puente entre el pasado fundacional y los desafíos presentes. Rememoró la rendición incondicional de las tropas batistianas en el Club Cautillo y el discurso de Fidel pronunciado desde el balcón del Ayuntamiento al pueblo de Bayamo.

Frente a lo que calificó como una política hostil de bloqueo, su llamado fue a la unidad y al trabajo productivo, citando a Fidel: «El futuro no caerá como maná desde el cielo… sólo del trabajo y sólo de la inteligencia de nuestro pueblo podrá venir la satisfacción cabal de todas nuestras necesidades».

El recorrido simbólico, que este año marca 67 años del viaje original de la victoria, cerró en Bayamo con la reafirmación colectiva de ¡Patria o Muerte!

Las consignas sellaron el acto en la plaza testigo del triunfo original. Así, la caravana contemporánea reafirma su condición de heredera: toma el legado histórico y lo pone en marcha, con la nueva generación a la cabeza, hacia el porvenir que se comprometió a construir.

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