Bajo el mismo sol que iluminó un giro definitivo en la historia de Cuba, las calles de Bayamo vibraron este 2 de enero al reeditarse la entrada triunfal de la Caravana de la Libertad, aquella que en 1959 trajo a Fidel Castro y sus barbudos, y que hoy es protagonizada por jóvenes que se declaran «soldados de la continuidad».
Como en aquel enero fundacional, la Banda de Conciertos de Bayamo acompañó el recorrido con himnos históricos, mientras la ciudad se engalanaba con banderas, carteles y la algarabía de una nueva generación. El acto, presidido por las máximas autoridades políticas provinciales y municipales, contó con la presencia de dos testigos de aquella histórica gesta: el Coronel Rafael Corrales Urquiza y el Capitán Juan Estrada Viamonte.
Frente al que fuera el primer Ayuntamiento libre de Cuba, jóvenes como Daiteré de los Ángeles Cabrales Acosta asumieron el legado histórico. «La caravana llegó y trajo consigo la escuela, la salud, la tierra, la dignidad. Las conquistas que defendemos no son abstracciones; son el médico que atiende a nuestra familia, el maestro que forma a nuestros hijos», afirmó, declarándose parte de una generación que, «sin haber conocido la Sierra Maestra, ha aprendido a escalar montañas de dificultades».
Este compromiso fue sellado simbólicamente con la entrega de carnets de la Unión de Jóvenes Comunistas a varios participantes.
En su intervención, Michel Carlos Santiesteban Hernández, primer secretario del Partido en Bayamo, trazó un puente entre la epopeya de 1959 y el presente. Relató el momento crucial en que Fidel Castro logró la "rendición incondicional" de las fuerzas batistianas en el Club Cautillo, asegurando el paso triunfal de la caravana.
Para dimensionar la transformación revolucionaria, contrastó este presente con un pasado donde «la tasa de alfabetismo en la ciudad era de 22%» y «18 000 niños no iban a la escuela». Su discurso, sin embargo, miró hacia los desafíos actuales, señalando al «bloqueo económico» como el principal obstáculo y llamando a la resiliencia con una cita de Fidel: «El futuro no caerá como maná desde el cielo...sólo del trabajo y sólo de la inteligencia de nuestro pueblo podrá venir la satisfacción cabal de todas nuestras necesidades».
La ceremonia concluyó, como hace 67 años, con las consignas «¡Patria o Muerte, Venceremos!» resonando en la plaza, uniendo en un mismo grito el triunfo pasado y la promesa futura.
La ruta actual sigue los pasos de un acontecimiento fundacional de la Revolución. La Caravana de la Libertad original, liderada por Fidel Castro, partió desde Santiago de Cuba hacia La Habana el 2 de enero de 1959, siendo su primera parada mayor la ciudad de Bayamo.
Tras este acuerdo, en la madrugada del 3 de enero, Fidel Castro habló a una multitud congregada desde el balcón del antiguo Ayuntamiento de Bayamo.
Aunque no existe una grabación íntegra de ese discurso, la tradición oral y las investigaciones históricas rescatan fragmentos de su mensaje, donde enfatizó la continuidad de la lucha iniciada en 1868 y advirtió: «Nos esperan días muy difíciles. ¡Yo confío en ustedes, bayameses!». Al día siguiente, el 3 de enero, se produjo en Bayamo el primer reencuentro tras la victoria entre Fidel y el comandante Camilo Cienfuegos, quienes coordinaron los pasos siguientes para asegurar el triunfo en todo el país.
El viaje de la caravana original continuó por Holguín, Las Tunas, Camagüey y Santa Clara, hasta culminar el 8 de enero de 1959 con la entrada triunfal a La Habana, donde Fidel pronunció otro histórico discurso desde Columbia.
Este recorrido de victoria que cambió el destino del país es el mismo que hoy los jóvenes caravaneros rememoran, no como un acto nostálgico, sino como un símbolo vivo de continuidad y desafío en medio de las actuales dificultades.





















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