Guantánamo. – Cuando los demás evacuados en el seminternado 24 de Febrero regresaban a sus hogares, Nayalis, sus dos hijas, y la mamá, iban a otro destino. Mala suerte corrió la casa de esta familia bajo las lluvias recientes, asociadas a la tormenta tropical Imelda.
Un par de días con sus noches y madrugadas estuvo Nayalis en el seminternado 24 de Febrero, habilitado como centro de evacuación en la ciudad de Guantánamo desde que el mal tiempo se aproximaba.
«Del seminternado nos trajeron para este lugar», cuenta la muchacha. Se refiere al Hotel Molino, localizado en el área que circunvala por el oeste a la capital del Guaso. Hace dos semanas que la acogieron aquí, junto a la mamá y a dos hijas.
Se duele de las lluvias que la dejaron sin hogar en el sur de la urbe guantanamera, pero, al mismo tiempo, celebra que ella y su familia ya estuvieran a salvo en el momento del derrumbe: «una guagua nos había llevado antes para el seminternado».
DICEN LAS CIFRAS
A las más de 200 viviendas afectadas en agosto último por una tormenta local severa en la ciudad de Guantánamo, ahora se sumaron 24 hogares afectados por las intensas lluvias que, semanas atrás, provocaron daños en siete municipios guantanameros.
Cinco de estos últimos inmuebles sufrieron desplome total; el resto acusa derrumbes parciales de paredes o de techos, ratifica un informe del Gobierno en el territorio.
El documento anuncia que diez familias residentes en igual número de hogares parcialmente averiados serán reubicadas hasta la construcción de sus nuevas viviendas.
De las secuelas del último golpe lluvioso también se resienten la agricultura, la infraestructura hidráulica, diez de las 16 instituciones escolares averiadas, cinco de la Salud, y los cerca de 390 kilómetros de carreteras que sufrieron daños en 79 viales, y dejaron sin acceso a 14 comunidades de la provincia.

DESPUÉS DE IMELDA
Quietud no ha habido en el Alto Oriente tras el paso de Imelda. Sus últimas gotas les dieron paso a las labores de higienización y escombreo, tarea que sube en intensidad cada fin de semana, en busca de revertir el incremento de las arbovirosis en la provincia.
Por otra parte, el Gobierno en Guantánamo informó como totalmente restablecidas, hasta el 12 del mes en curso, tres de las viviendas que sufrieron daños; también registra como ejecutada una facilidad temporal, y asegura que están siendo distribuidas tejas para recuperar los demás inmuebles familiares.
En el caso de las tres familias que habitaban los hogares con derrumbe total en la cabecera provincial, permanecen evacuadas, una de ellas en casa de un pariente, y las otras dos en instalaciones del Estado.
Tal es el caso de Nayelis, quien aguarda por el regreso a su barrio, donde unos hombres, en laboreo sin descanso, les construyen otro espacio habitable, de utilidad temporal, camino a la definitiva solución de su casa.
El hogar de esta muchacha, y los otros dos con derrumbe total, serán construidos, anunció Rafaela Mulgado Blanco, viceintendente para atender inversiones en el municipio de Guantánamo.
A ESCUELA AVERIADA, LOCALES
Siete casas de familia, ocho de maestros, y dos salas de video, en todos los casos inmuebles situados en las montañas guantanameras, por estos días han cambiado de uso en horarios diurnos, abiertos a los más de 250 estudiantes de la enseñanza primaria cuyas escuelas tuvieron daños estructurales tras el paso de la tormenta.
El proceso docente-educativo sigue para esos niños; lo aseguró a Granma el subdirector de Educación en la más oriental provincia, Antonio Tamayo Romero, quien citó ejemplos de cómo se instrumentan esas alternativas.
Una sala de video en El Jobo, de Imías, acoge a los niños de la escuela 28 de Enero, y en un local de Salud de Veguita, en el propio municipio, reciben clases los de la primaria Camilo Cienfuegos.
Los niños del círculo infantil de Costa Rica, en El Salvador, inmueble averiado también por las lluvias, disponen de espacios alternativos habilitados en la secundaria básica de la propia comunidad.
Soluciones solidarias nacidas de la unidad, y con carácter provisional en todos los casos, le han evitado a Guantánamo lo que de otro modo habría sido una pausa temporal del periodo lectivo en unas cuantas instituciones.
Los materiales para reparar esas escuelas están disponibles en la provincia, sostuvo el vicegobernador, Carlos Raúl Martínez. Dijo que, en algunos casos, esos recursos habrá que llevarlos en mulos hasta sus lugares de destino.
Varias de las instituciones escolares que necesitan ser reparadas se localizan en sitios inaccesibles por carretera después de Imelda. Aún así, las reparaciones estarán concluidas antes de que el actual año cierre su calendario, ratificó Martínez.
RESUCITANDO VIALES Y SEMBRADÍOS
Once tramos de vía de montañas, y tres de interés nacional, sienten el favor del empuje de fuerzas de varias empresas constructoras del territorio y de Holguín, las que, en jornadas diarias, intensas, intentan devolverle transitividad y seguridad.
Se cuentan entre ellas la loma de La Farola. A esa maravilla cubana de la ingeniería civil, los fuertes aguaceros de Imelda le socavaron 36 lozas de una de sus sendas cerca del Alto de Cotilla, dejando varios de esos elementos en estado crítico.
Aun así, transitar La Farola en el tramo dañado es posible, se hace por la senda gemela, pero con extrema cautela; los trabajos en ella, dada la envergadura, se hacen más complicados.
Se trabaja igualmente en la totalidad de los viales de montaña golpeados por la tormenta, pero el acento de esa labor está en los que les dan acceso a 14 asentamientos poblacionales a los que hoy no llega vehículo automotor alguno.
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Los agricultores, por su parte, empeñados en amortiguar los estragos del golpe de agua que les malogró algo más de 380 hectáreas de cultivos varios, granos, hortalizas y frutas, reorientan la siembra de frío, incrementan las áreas de siembra, y diversifican las plantaciones.
La dirección del sector ha dispuesto un refuerzo de tractores para roturar la tierra en el Valle de Caujerí, al tiempo que se adelanta a distribuir cuotas adicionales de semillas de frijol, hortalizas y plátanos.
Al mismo tiempo, en un intento por contener el goteo que han originado las lluvias y que precipitó la caída de más de 22 000 latas del cerezo maduro, trabajadores y estudiantes invaden los cafetales.
Restablecerse de las pérdidas que le ocasionó la lluvia, al Alto Oriente le costará 446 000 000 de pesos, según Carlos Raúl Martínez. Más de la mitad de esa cifra respaldará la recuperación de viales; el resto será destinado a inversiones y reparaciones.



















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